Parece paradójico que Joan Brossa, el poeta que proclamaba su ateísmo uniendo un crucifijo con una hélice, visitara a una médium. No era creyente, pero le gustaba lo desconocido como posibilidad y como juego.
Parece paradójico que Joan Brossa, el poeta que proclamaba su ateísmo uniendo un crucifijo con una hélice, visitara a una médium. No era creyente, pero le gustaba lo desconocido como posibilidad y como juego.
Una mirada particular, a través de los elementos gráficos, a la exposición central del Año Brossa.
La figura de Joan Obiols Vié acumula más de un encaje. Psiquiatra reconocido y académico, coleccionista de arte, activador de cultura en momentos de estrechez franquista… hasta hoy no se le había dedicado una exposición completa.