Ahora que Àngels Ribé ha sido muy merecidamente galardonada con el Premio Nacional de Artes Plásticas, parece premonitoria la gran instalación que articula En caída libre, la primera de las tres exposiciones fruto del Programa de Apoyo a la Creación Artística de “la Caixa” para proyectos expositivos basados en las colecciones de esta institución y del Museu d’Art Contemporani de Barcelona.

Abierta en CaixaForum hasta el 9 de febrero, la muestra utiliza la imagen de la caída como metáfora del profundo cambio que vive la sociedad y de la situación de incertidumbre, preocupación y a veces incluso pánico, que padecen muchas personas en este momento de crisis estructural.

Àngels Ribé, Laberint, 1969.

De ahí la elección, por parte del comisario João Laia (Lisboa, 1981), del gran laberinto amarillo de Àngels Ribé que hasta la fecha se ha expuesto sólo en dos ocasiones: cuando se estrenó en el Castillo de Verderonne, en 1969, y en el Macba, en 2011, en la antológica a la que dio título. Laberint, que con sus 10 metros de diámetro domina la Sala 2 hasta casi engullirla, acoge al visitante, le invita a penetrar en sus entrañas, impidiéndole a la vez un progreso lineal en el espacio, lo cual plantea la idea del territorio como fuente de conflictos, desgraciadamente tan actual en 1969 como ahora.

Como toda obra participativa, las sensaciones que se experimentan transitándola son distintas, y en mi caso contradictorias. Por un lado, la dificultad de avanzar y la necesidad impulsiva de buscar una salida genera cierto desasosiego, incrementado por las sombras indistinguibles que aparecen y desaparecen a su alrededor; y por las paredes de plástico trasparente, un material que, en los 40 años transcurridos desde la creación de la pieza, ha ido cargándose de un significado simbólico y un peligro objetivo, que me produce un rechazo instintivo. Por otro lado, en mi imaginario, el laberinto evoca el útero materno, la concha del caracol, un espacio lúdico y protegido, un lugar donde puedes desaparecer sin ocultarte.

Andreas Gursky, Theben, West [Tebes, Oeste], 1993. Fotografía en color. Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo.

En el caso del comisario, que llega al laberinto a través de un interesante recorrido que pasa por La caída sin fin del pensador portugués José A. Bragança de Miranda, y Un descenso al Maelström –un cuento corto de Edgar Allan Poe–, el laberinto es la metáfora de la espiral, del bucle, de la trasformación cada vez más acelerada en la que vivimos, que nos hace sentir constantemente inadecuados y retrasados frente a los avances tecnológicos que nos acechan por todos lados. No por nada Laia toma como punto de partida de esta sensación generalizada de inestabilidad y desorientación el abandono, en 1971, de los acuerdos de Bretton Woods, que habían regulado la economía desde la II Guerra Mundial. “Este abandono marca la evolución de la economía a las finanzas con la consiguiente pérdida del carácter físico de las transacciones monetarias”, explica.

El laberinto articula conceptual y formalmente la presencia de las otras doce obras seleccionadas, piezas muy interesantes por sí mismas, y entre todas hilvanan un relato a capas. Laia lo define como “un mapa polifónico que describe el presente en sus aspectos micros y macros, abordándolos desde todos los ámbitos, sean científicos, económicos, geográficos y políticos, así como emotivos y personales”.

Georg Baselitz, Schwarze Mutter mit schwarzem Kind, [Madre negra con niño negro], 1985. Óleo sobre tela. Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo. © Georg Baselitz, 2019.

Destacan dos piezas particularmente relevantes: Local Tv News Analysis (1980) de Dara Birbaum y Dan Graham, que analiza la retórica de los informativos televisivos en un contexto caracterizado por las fake news y la manipulación mediática; y Assault, una película de Runa Islam que evoca el colapso de los paradigmas de género como si fuera un selfie expandido. “Son las otras caídas”, afirma Laia, que hace menos de un año comisarió una exposición para La Casa Encendida de Madrid, titulada Ahogarse en un mar de datos, que reflexionaba también sobre el momento actual, pero a través de obras muy recientes.

Pedro Barateiro, The Audience, [El público], 2010. 15 esculturas. Materiales diversos. Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo. © Pedro Barateiro.

Añade otra capa a esta poliédrica propuesta –que incluye obras de Andreas Gursky, Rosemarie Trockel y The Otolith Group, entre otros– el poeta y artista multimedia Eduard Escoffet, que ha creado una atípica audioguía, titulada Ondas gravitacionales, compuesta por ocho piezas sonoras que el visitante podrá escuchar –o no– delante de determinadas piezas, en un nuevo ejercicio de participación. Como en el caso de Laberint también esta obra, que expande la idea de poesía concreta, genera emociones y reflexiones encontradas. “Estoy yo, con mi discurso articulado y mi narrativa coherente y de pronto llega Escoffet y lo explota todo”, concluye Laia.

La exposición En caída libre se puede visitar en CaixaForum Barcelona hasta el 9 de febrero de 2020.