Más allá de las convulsiones, las crisis o las catástrofes provocadas por los humanos, la naturaleza siempre se abre camino. Este es el mensaje que parece que se desprende de las últimas obras del pintor Vicenç Viaplana (Granollers, 1955), incluidas en su primera exposición en la galería Marc Domènech. Las formas supuestamente naturales, sean hojas o flores sólo sugeridas sobre las veladuras de pintura, invaden una veintena de grandes papeles en un juego fronterizo entre abstracción y figuración. La ambigüedad es intrínseca en la obra de Viaplana pero en esta gran serie de obras sobre papel se manifiesta sin complejos.

Bajo el título de The Solo Recording Sessionsque evoca las superposiciones musicales en las grabaciones en estudio-, las obras que forman parte de esta gran sinfonía visual con variaciones son el resultado indirecto del desastre económico de 2008. Literalmente. En una operación de reciclaje de material a gran escala, Viaplana se encontró un día por casualidad con un conjunto de 200 serigrafías que habían quedado abandonadas en su estudio, después que la empresa editora que las había encargado quebrara antes de que se hiciera la impresión de la última pieza.

Vicenç Viaplana, The Solo Recording Sessions 16.

El artista decidió intervenir en cada una de ellas yuxtaponiendo obra gráfica, fotografía y pintura. Así, los papeles pasaron del abandono en el fondo del almacén a una nueva vida de color y transparencias. Haciendo gala del concepto de no permanencia, la vida se expresa libremente sobre el papel con verdes vegetales espléndidos o en azules cosmológicos. El azar ha ayudado de manera muy positiva al baile entre el fondo de la serigrafía y la intervención posterior. A pesar de que se pueden reconocer rasgos de la pieza original en muchas de las piezas, como es el caso de las bandas separadoras que atraviesan el papel o los fondos granulosos, cada vieja serigrafía ha transmutado. Son restos del naufragio que han renacido en nuevas formas y líneas luminosas y translúcidas y en manchas y salpicaduras de pintura sobre el papel.

Vicenç Viaplana, The Solo Recording Sessions 3.

Viaplana, que en su anterior exposición en una galería (Todo es posible, Carles Taché 2013) ya aseguraba que las obras habían surgido de un fuerte sentimiento de inconformismo y rebeldía por “el oscurantismo” que padecemos, ha exorcizado su malestar actual con este largo proyecto, que constará de cuatro capítulos, de los cuales en la muestra hay obras del primer y del segundo. Cuando esté listo, con las fotografías de las 200 obras que la conformarán, la idea del artista es filmar una película que cerrará el círculo. Reinterpretación de la reinterpretación como sinónimo de esperanza.

La exposición The Solo Recording Sessions se puede visitar en la Galería Marc Domènech hasta el 23 de noviembre de 2018.