“La Infinita no es ni un centro de arte ni un museo”. Es la contundente declaración de intenciones del artista Jordi Colomer, ante la vista imponente sobre el Hospitalet y Montjuïc de la fachada posterior de La Infinita, que este fin de semana, en una larga celebración de tres días, emprende su vuelo inaugural.

Colomer (Barcelona, 1962) reivindicó en el pabellón español de la pasada edición de la Bienal de Arte de Venecia el nomadismo y la disolución de las fronteras en este mundo globalizado, pero ahora es él, quien, con su compañera, la productora Carolina Olivares, ha decidido hacer de sedentario en un local de 700 m2 en la tercera planta de un edificio industrial de la avenida Carrilet de L’Hospitalet para liderar un proyecto artístico singular. Los nómadas, en este caso, serán los artistas y creadores que pasarán y trabajarán en La Infinita, de infinitas disciplinas y de infinitos talantes. Y por supuesto, el público, que será parte fundamental del proyecto.

L’Hospitalet, visto desde La Infinita.

La Infinita nace de la hibridez de las prácticas contemporáneas y también del espíritu colaborativo, que impregna tantos proyectos artísticos actuales. El mismo Colomer hace tiempo que trabaja de esta manera y es como si la Infinita fuera también una especie de obra suya de gran tamaño y situada en un espacio concreto del Distrito Cultural de L’Hospitalet.

Pero si La Infinita no es ni un centro de arte ni un museo, ¿qué es? “Queremos ser un laboratorio abierto a la creación, la investigación y la producción y que sea un lugar de encuentro entre las artes visuales y las artes escénicas”, explica el artista. Cabrán todos los formatos de la creación, pero La Infinita quiere priorizar “el directo” y “las artes en vivo”. Performance, teatro, danza, investigación sonora, talleres, literatura, obras visuales efímeras… o una mezcla de todo ello es lo que se encontrará quien se pase por La Infinita. Y evidentemente también el intercambio y el trueque, las residencias, eventos y presentaciones de todo tipo y un programa pedagógico que incluso puede llegar a contemplar casales de verano para niños.

La Infinita ya está en marcha desde hace meses en el inmenso local industrial que le hace de sede, una antigua imprenta. El espacio ha sido reformado por el propio Jordi Colomer y el arquitecto y cineasta Albert Garcia-Alzorriz, que ya colaboró con el artista en el proyecto del pabellón de la Bienal de Venecia. De hecho, se han aprovechado algunos elementos arquitectónicos del pabellón español, como las gradas del pequeño espacio destinado al visionado de videos, por ejemplo, pero también se han conservado estantes y otras piezas de mobiliario de la antigua imprenta.

El espacio, aparte de la inmensa sala posterior con el ventanal, ideal como sala polivalente y como espacio escénico y festivo, incluye talleres para los artistas residentes y el del mismo Colomer. En esta primera etapa del espacio han trabajado los británicos Duncan Gibbs y Joe Highton, y Víctor Ruiz-Colomer, precisamente preparando parte de la inauguración del espacio.

Aunque La Infinita “huye del formato tradicional de exposición”, sí hay un espacio del local donde se irán superponiendo intervenciones artísticas a la manera de un cadáver exquisito. Yamandú Canosa, artista uruguayo residente en Barcelona que representará Uruguay en la próxima Bienal de Venecia con el comisariado de David Armengol, es el primer artista que participa en el llamado El Muro Infinito, una larga pared en el pasillo del local destinada a intervenciones efímeras cada seis meses.

El proyecto debe estar absolutamente vinculado al Distrito Cultural de L’Hospitalet.

La Infinita es una asociación cultural autogestionada, fundada el año pasado por Colomer, Olivares y el poeta Eduard Escoffet. Pero también cuenta con otras complicidades como las de la productora Marta Oliveres, ex jefa del departamento de artes visuales y escénicas del Institut Ramon Llull. Sus impulsores tienen claro que el proyecto debe estar absolutamente vinculado al Distrito Cultural de L’Hospitalet, en el que ya se contabiliza que se han establecido más de medio millar de artistas independientes, talleres y espacios de industria cultural, algunos de los cuales huyendo de los precios de Barcelona. “Muchos provienen del barrio del Poblenou”, dice Colomer, que también ha abandonado su taller allí para establecerse en L’Hospitalet.

De momento, la fiesta de inauguración promete ser sonada. Iniciará el viernes 22 por la noche con la emisión de un programa de radio de la Radio Infinita y con una ceremonia de inauguración diseñada por el colectivo Las Huecas que llevará una antorcha olímpica desde el estadio de Montjuïc hasta La Infinita. Podéis encontrar toda la información de las actividades hasta el domingo en la web www.lainfinitalh.org.