¿Quién ha dicho que el ballet es elitista? ¿Quién ha dicho que es una disciplina para espacios exclusivos, destinada a los iniciados y no apta para cualquier público?

Mentiras. Lo demuestra la compañía de danza Delrevés que, con su espectáculo Finale, el miércoles 26 a las 20 horas, pondrá el broche de oro a las Noches de Verano de CaixaForum Barcelona, que este año han capeado la emergencia sanitaria reinventándose en un nuevo formato virtual.

Delrevés, Finale. Foto: Frank Díaz.

Finale despedirá la veterana programación de música y artes escénicas que ha animado todos los miércoles de julio y agosto, confirmando el compromiso de la Fundación la Caixa con la cultura y su difusión.

Con Finale, Delrevés saca la danza clásica de los teatros célebres, alejándola de los oropeles, el terciopelo y las butacas mullidas que constituyen su marco habitual, para llevarla al aire libre, al espacio urbano donde todos pueden disfrutarla sin sentirse cohibidos por el entorno. Y eso no es todo, porque Delrevés no es una compañía de danza común y corriente, sino una compañía de danza vertical. Es decir, que los interpretes no bailan en el suelo, sino en el aire, utilizando como escenario no una tarima de linóleo o parquet, sino la fachada de un edificio. “En la danza vertical la coreografía cambia en función de las arquitecturas, de sus curvas y salientes, de sus cristales y balcones, que añaden interés, pero también peligro a la propuesta”, explica Eduardo (Dudu) Torres, que fundó la compañía en 2007 en Barcelona junto con Saioa Fernández.

Finale estaba pensado para representarse sobre dos fachadas de la torre de CaixaForum que da a la calle México, y los espectadores habrían disfrutado del espectáculo desde el patio interior del centro cultural. Sin embargo, la pandemia y la imposibilidad de mantener la distancia de seguridad, ha obligado a pregrabar la performance, que se transmitirá por Internet y luego permanecerá disponible en el Ágora Digital de CaixaForum, junto con los demás espectáculos del ciclo.

«El espectáculo saca estas célebres piezas al espacio urbano y las descontextualiza».

“No todo son desventajas, ver el ballet a través de Internet permite apreciar determinados detalles y encuadres que a lo mejor se habrían perdido durante el espectáculo en vivo” explica Saioa Fernández. Finale, que dura unos 20 minutos, traslada al espacio aéreo un conjunto de piezas de ballet que forman parte del imaginario colectivo como El Cascanueces o Giselle y termina con la muerte del cisne que cual ave fénix resurgirá de sus cenizas. “El espectáculo saca estas célebres piezas al espacio urbano y las descontextualiza, manteniendo la indumentaria característica, zapatillas de punta y tutú y los movimientos clásicos, si bien hay algunos que no se pueden reproducir exactamente, como las piruetas”, continúa Fernández, que será una de las dos bailarinas en escena junto con Sheila Ferrer, mientras que su compañero habitual Eduardo Torres, que tiene un interesante background de danza clásica y artes marciales, en esta ocasión no bailará.

La peculiaridad de esta disciplina creada para espacios abiertos ha permitido a la compañía salvar el 50% de la gira de este año, en la que junto a Finale representan Uno, una pieza que combina danza clásica y contemporánea. En los trece años que llevan bailando en la fachada de edificios de cuatro de los cinco continentes, Delrevés ha experimentado con técnicas acrobáticas, aunque alejadas del sentido circense del término, y recursos tecnológicos, como proyecciones y efectos digitales. “En Guateque contábamos una historia con música en vivo, mezclando imágenes pregrabadas y captadas en directo”, explican los artistas, que para 2021 tienen en mente una apuesta especialmente arriesgada y experimental: estrenar una nueva pieza más grande y compleja, que implicaría incluso construir una pared ex profeso, algo que nunca han hecho hasta ahora.