¿Quién no ha volado en un low cost hasta una ciudad europea y se ha alojado en un AirBnB? ¿Quién no ha hecho de «turista acrítico» y de «consumidor de lugares» por unos días?

No es fácil sostener el debate sobre el exceso de turismo en las ciudades si no se quiere caer en la contradicción.

Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible (ABTS),  Videomanifesto fundacional de la red SET.

Con el título Turistización/Decrecimiento turístico se presenta en La Virreina Centro de la Imagen, en Barcelona, una exposición en línea promovida por la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible, la ABTS. Se presentan dieciséis piezas audiovisuales, se pueden ver aquí. Vienen firmadas por artistas, teóricos y colectivos como Javier Camarasa, Jorge Luis Marzo, Irati Gorostidi, Jonander Agirre Mikelez, Ana Aitana Fernández Moreno, Valeriano López, Rogelio López Cuenca, José M. Palmeiro, Óscar Pérez, Pedro Ortuño y la misma ABTS.

Se trata de piezas irregulares, algunas de un par de minutos y otras de casi sesenta, producidas entre los años noventa y hoy que giran en torno al turismo de masas. Algunas funcionan como pequeños ensayos visuales, otras como microrelatos publicitarios y otras como propuestas documentales, ya sea en formato de vídeomanifestos o como recopilación de acciones colectivas y de foros vecinales sobre turismo realizados en los últimos años en Barcelona. Más que piezas aisladas, funcionan como una composición de conjunto. Más que piezas de arte, son vídeos que incitan al diálogo mostrando lo que hay en juego en la lógica, plana y unidireccional, del turismo de masas.

Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible (ABTS), Desmontando Airbnb.

Las bondades, que parecían incuestionables, de este modelo turístico hace tiempo que han mostrado los intereses de clase que encubrían. Para los que vivimos en zonas de costa alejadas de la metrópolis catalana, ya hace años que conocemos los efectos devastadores de los que nos «visitan» masivamente cada verano. Ya sabemos en nombre de qué falso progreso se ha destrozado el paisaje, qué renta per cápita se tiene cuando los sueldos son los de sol y playa, qué precios de la vivienda impone la población flotante, cómo se satura el espacio público y qué problemas medioambientales se derivan de ello. Una denuncia hasta hoy situada en el ámbito «rural» que finalmente llega a las grandes ciudades, impulsada por los movimientos sociales y de barrios. Si el año 2015 se constituía en Barcelona la ABTS, en paralelo se ha ido articulando la SET (Sur de Europa ante la Turistización), que reúne unas veinte ciudades frente a la llamada turistización.

Algo que, llanamente, se llama capitalismo.

La exposición en línea se sitúa en este contexto dialéctico. ¿Qué turismo? ¿A costa de qué? El debate abierto en la Barcelona de los megacruceros hace hincapié en la lógica invasiva de un modelo turístico que uniformiza conductas y prioriza los ingresos de unos pocos por delante de la calidad de vida de todos los que habitan la ciudad. Algo que, llanamente, se llama capitalismo. Fijémonos en el prefijo «des» de los neologismos incorporados en el debate. «Desturistización», «decrecimiento turístico», «desurbanización»… Un prefijo que niega lo que nombra y que revoca la totalidad. Una acción verbal que insiste en la frenada de un modelo de vida que, aunque haciéndonos iguales, perpetúa las diferencias sociales.

Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible (ABTS), Acción Stop Abús Turístic.

Es bueno recordar la simplicidad, desarmante, con la que plantea el debate uno de los textos fundacionales sobre la ciudad, la Ética a Nicómaco de Aristóteles, cuando insiste que la idea de ciudad sólo tiene sentido en la medida que hace posible el «bien vivir». ¿Qué entendemos por «bien vivir»? ¿Son, nuestras metrópolis, lugares de bien vivir? Y por otro lado, ¿cómo es nuestro bien vivir que impone la necesidad imperante del viaje? ¿Qué tipo de viaje practicamos? Y ahora sí, volvamos la pregunta con la que empezábamos: ¿estamos (todos) dispuestos a cambiar de modelo de viaje? Sin este ejercicio de verdad, el debate no tiene mucho sentido.