El estado de alarma y el confinamiento a causa de la pandemia del COVID-19 han tenido importantes consecuencias en el mundo del arte.

Olvidémonos por un momento del factor económico, si es que esto es posible. El confinamiento ha vaciado museos, galerías y fundaciones, y ha llenado las redes. El arte va más allá de la materia y es perfectamente factible una obra de arte inmaterial y ubicua…

Fuente del Pla de la Boqueria, «intervenida».

…Pero es en estos momentos de píldoras en red, donde cada museo y galería intenta que pasemos el tiempo en su espacio web, que se agradecen las muestras de Street art.

Ahora que las calles son nuestras –aunque sólo por un rato–, nos podemos permitir el lujo de admirar los pequeños cambios que se han operado en estas últimas ocho semanas.

En un símil alimentario, consultar las redes sociales y los sitios web de los museos y galerías vendría a ser comida precocinada, empaquetada y en algunos casos ultraprocesada. Admirar pequeñas muestras de arte urbano, por el contrario, vendría a ser el equivalente de comer humildes pero sabrosas verduras recién recolectadas en el huerto.

Calle Avinyó.

Las imágenes que aquí os ofrecemos han sido capturadas en las calles del entorno de la redacción del Mirador de les Arts, aunque encontraréis alguna extraída de sitios web como http://muroshablados.es o www.tvboy.it. Todas ellas han sido creadas y exhibidas en la calle con motivo de la COVID-19 y son reflejo de las inquietudes generadas a raíz de la pandemia.

Obra de Tvboy creada con motivo de la suspensión del MWC.

Cabe decir que el pionero del Street art barcelonés de temática covidiana fue el milanés Tvboy (Salvatore Benintende). Establecido en Barcelona desde 2005, famoso por sus imágenes corrosivas con el poder –¿recordáis el graffiti Madame Colau, justo después de que la alcaldesa lograra el apoyo de Manuel Valls? Dos baguetes bajo la axila, mientras sostiene una pequeña bandera donde estaba escrito: «Vive la Résistance»–, cuando anunciaron que el MWC se suspendía colgó, junto a la Casa de los Canónigos, un retrato de la Gioconda con mascarilla haciéndose una selfie con el móvil.

Obra de Tvboy al lado de la Casa de los Canónigos.

Pues este no menos famoso icono ha sido sustituido, en la misma pared, por la típica imagen del tío Sam, con el logo de la Unión Europea en el sombrero y mascarilla sanitaria al rostro, que nos dice: «I want you to stay home». Abajo, en unos tipos más pequeños, podemos leer: «Divided we stand United we fall». Es verdad que se trata de lugares comunes, de tópicos, memes de consumo rápido, pero consiguen su propósito, que no es otro que comunicar.

Calle Escudellers.

De Italia nos llega también una práctica que podríamos tildar de artística: hacer pintar a los niños de la casa una pancarta con un arco iris y el lema «Todo irá bien» (Tutto andrà bene). En la Plaza de Sant Jaume, a la vista del tío Sam de TVBOY, encontramos el «Todo irá bien» de Colau enfrentado a la pancarta que proclama el derecho a la libertad de expresión de Torra. Y es que el Molt Honorable sabe que, políticamente, nada le puede ir demasiado bien.

Calle Escudellers.

Contrastando con el optimismo de los balcones, en las calles Escudellers y Avinyó hay una serie de papeles pegados, redactados a mano –seguramente por el mismo grafista–, que denuncia injusticias sociales derivadas de la situación generada por la pandemia, con frases como: «Fuck Covidtalism», «Covid 1984», «#Yo me quedo sin casa», «Bienvenidxs a la nueva Normalidad: Control social & represión policial», «en la cárcel 8 en una estancia, en la calle 1 metro de distancia», etc.

Se trata de lemas repetidos, que podemos encontrar pintados con aerosol en las paredes barcelonesas de la web muroshablados.es, un interesantísimo espacio que se renueva cada día con un nuevo graffiti encontrado. Y ya van unos cuantos desde 2006.

Detalle de la fuente del Pla de la Boqueria.

Es difícil de decir si el Street art es una práctica necesariamente ilegal o vandálica. Imagino que, al igual que ocurre con otras disciplinas, se trata de equilibrios y consensos. Lo que sin duda es un acto vandálico, más allá de la validez o no de su mensaje, es el que ha cometido el autor de la intervención en la fuente del Pla de la Boqueria, junto a las Ramblas. Un bien cultural de interés local, de 1830, salvajemente pintado con la excusa de quejarse de la monarquía española: «España Sufre la infección corona muchos siglos». Sólo podemos desear dos cosas: que la pintada se pueda eliminar sin perjuicio de la obra, y que el autor sea descubierto y sancionado.