Un fragmento del dietario inédito de Rafael Santos Torroella nos revela, a través de Anna Maria Dalí, cómo fue la reconciliación de Salvador Dalí con su padre, tras haber sido expulsado de la familia por su relación con Gala y la “secta” surrealista.

El crítico de arte, dibujante, poeta y traductor Rafael Santos Torroella (Portbou, 1914-Barcelona, 2002) fue un pionero de los estudios dalinianos y máximo experto en la primera etapa del genio ampurdanés.

Este fragmento corresponde al 7 de septiembre de 1985, y transcribe una conversación con la hermana del pintor, Anna Maria, en la que ésta recuerda cómo, tras haber sido expulsado de la familia por diversas y graves causas –haber insultado a su difunta madre en un cuadro, su relación con los surrealistas, Gala…– Salvador Dalí insiste, con la mediación de su tío Rafael, en ser readmitido en la familia.

De izquierda a derecha: Salvador Dalí, René Metras y Rafael Santos Torroella. Cadaqués, 1951. Archivo Galería René Metras.

“Me habla Ana María extensamente de la carta de pago que firmó su hermano ante el notario de Figueras D. Jesús Solís de Encenarro, carta en virtud de la cual Salvador hijo daba por satisfechos sus derechos a los bienes hereditarios que le correspondían. Dicha carta está fechada en 6 de abril de 1935. Esta fecha nos da, pues, la aproximada, de poco antes, en que se produjo la tumultuosa escena de la reconciliación. Ana María me contó esta escena el mes pasado; pero ahora me la repite con mucho más detalle.

Las cosas se desarrollaron del modo siguiente:

Un día, a finales de marzo, el tío Rafael, el “Galeno”, telefoneó a Figueras o comunicó por carta a su hermano Salvador -Ana María no recuerda exactamente si fue una cosa u otra- que tenía en su casa a su hijo -al hijo de don Salvador-, quien le había pedido que intercediera para que su padre lo perdonase. Don Salvador no quería saber nada mientras su hijo no se retractase públicamente de la ofensa inferida a la madre muerta y mientras no se apartase de los surrealistas, que eran quienes habían venido a sembrar la discordia en su hogar. El tío Rafael insistió en que su sobrino estaba desolado y amenazaba con suicidarse si su padre no lo perdonaba. Don Salvador, aunque conmovido, no cedió.

Allí acabaron llorando todos: el padre, el hijo, la tieta, el tío Rafael y, claro, Ana María.

Al cabo de unos días, don Rafael se presentó con su sobrino en Figueras, y allí se desarrolló la escena que Montserrat Dalí, hija de don Rafael, me refirió el año pasado, diciéndome que fue tremenda, obstinado éste en el perdón y aquél en la retractación previa o en la separación del grupo surrealista de París. Mientras, Salvador hijo lloraba y suplicaba de rodillas en el recibidor. Decía que le era imposible apartarse de los surrealistas porque lo hundirían. Parece ser que Gala incluso le había amenazado alguna vez con que si lo hacía le sacaría los ojos mientras dormía…

Ana María no estaba aquel día en casa, porque se había ido a Rosas de excursión, y allí a pasear en barca con algunas amigas. Llegó tarde a casa y muy excitada porque estuvieron a punto de zozobrar en medio de la bahía… Total que, cuando entró en casa, se encontró con que, al fin, don Salvador había perdonado. Se había abrazado con su hijo, desechos los dos en lágrimas. Allí acabaron llorando todos: el padre, el hijo, la tieta, el tío Rafael y, claro, Ana María también, pues tras los riesgos pasados en el mar -y, por ello, doblemente necesitada de desahogarse de su excitación emotiva- al punto se sumó a la llantina general.

El tío Rafael regresó a Barcelona, y su sobrino se quedó unos días en Figueras porque su padre, si cedió al fin, fue a condición de que el hijo firmara la carta de pago en virtud de la cual reconocía haber quedado satisfechos sus derechos hereditarios. Don Salvador había impuesto aquella condición ante la negativa o la imposibilidad de que su hijo se apartase de los surrealistas. Según Ana María, su padre le dijo a Salvador: ‘Mira, hijo, no quiero que cuando yo falte tu hermana pueda sufrir las consecuencias de tus relaciones con unas gentes que odian a la familia y que harían todo lo posible para perjudicarla’”.