Escribía Dalí en 50 secretos mágicos para pintar que un cuadro ha llegado a su forma definitiva cuando te lo puedes imaginar «en el transcurso de una ensoñación prolongada, colgado en un museo junto a uno de tus Rafael favoritos».

Pues este pequeño gran milagro se ha cumplido gracias a la cesión temporal, por parte del Museo del Prado, de la obra Virgen de la rosa (1517), de Rafael, que cuelga junto a La ascensión de Santa Cecilia (ca. 1955), de Dalí.

Imagen de la Santa Catalina de Alejandría, 1506-1507, de Rafael, en el taller de Dalí.

La exposición Dalí / Rafael, un ensueño prolongado, comisariada por Montse Aguer, aporta abundante material documental sobre la admiración de Dalí hacia el pintor renacentista, así como sobre el proceso creativo de su Santa Cecilia. En este óleo, la santa se desintegra -o rehace- tras una nube de formas semicirculares, emulando cuernos de rinoceronte, que para el artista encarnaban una curva logarítmica perfecta. Debajo, Dalí hace referencia a la piedra seca del paisaje del cabo de Creus. Para elaborar esta obra, Dalí se inspiró en Santa Catalina de Alejandría (1506-1507) de Rafael, que se conserva en la National Gallery de Londres.

En la muestra hay también un dibujo del rostro de Santa Cecilia, con una cuadrícula de fondo que empleaba el pintor para guardar la proporción de la perspectiva, tan mágica para él e íntimamente relacionada con la belleza y la mística, claves en la obra de los artistas del Renacimiento.

Rafael, Virgen de la rosa, 1517. Museo Nacional del Prado.

El inicio de la admiración del pintor hacia la obra de Rafael está representado por el volumen de The Masterpieces of Raphael, editado por Gowans Grey en Londres en 1906, y el reencuentro se materializa en el libro Raphael, publicado por Hyperion en New York, en 1941.

«Me había dejado crecer el pelo y lo llevaba largo como el de una niña”

De hecho Dalí ya expresa su admiración por el pintor de Urbino en el Autorretrato con cuello rafaelesco, aproximadamente de 1921; y explica en La Vida Secreta cómo en sus inicios imitó conscientemente rasgos de la personalidad de Rafael, íntimamente relacionados con la melancholia, que, tal como la concebían Marsilio Ficino y Giorgio Vasari, era la luz del genio: «Me había dejado crecer el pelo y lo llevaba largo como el de una niña, y, mirándome en el espejo, adoptaba a menudo las poses y el aspecto melancólico de Rafael, al quien me hubiera gustado parecerme lo más posible.»

Sabemos por Anna Maria Dalí que su hermano tenía, en la cabecera, una reproducción de La virgen de la silla, de Rafael. Y el genio ampurdanés recordará años más tarde en una entrevista, que el de Urbino había estado presente en su expulsión de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, cuando declaró incompetente al tribunal que lo tenía de evaluar sobre el pintor italiano, porque él sabía mucho más de Rafael que los tres profesores juntos.

En la exposición hay un gran collage de varias fotografías de los talleres de Portlligat y Monterrey, donde se puede ver al pintor ampurdanés trabajando rodeado de reproducciones de Rafael, como la Virgen del jilguero, o el Traslado de Cristo, pero también están presentes Veermer con La encajera, o bien Velázquez con el retrato de La infanta Margarita de Austria. Este sería el ranking que el genio ampurdanés visualizó en 50 secretos mágicos, también presente en la muestra, donde sólo Vermeer supera en puntuación a Rafael, seguido, por una diferencia mínima, por Velázquez.

El director del Museo del Prado, Miguel Falomir, presente en la inauguración, destacó la admiración que Dalí sentía por Rafael, junto con Velázquez y el Bosco, cuando visitaba el Museo del Prado a mediados de los años veinte, y como en su Dali News, publicado en Nueva York, lo califica como el mejor museo del mundo.

Dalí, como explicó Montse Aguer, quería que su museo se conviertiera en un espacio de diálogo entre artistas. Otro sueño cumplido: el día de la inauguración tuvo lugar un coloquio donde participaron Aguer, el director del Prado, el patrón de la Fundación Oscar Tusquets, y el pintor Antonio López. Según López, Dalí era un imprudente, sin miedo ni sentido de culpa, y eso le permitió bajar a las cloacas de la humanidad y enfrentarse a la zona oscura. Y remachó «una obra de Dalí contiene toda la historia de la humanidad».

 

La exposición se complementa con el dossier especial Salvador Dalí, Rafael, colgado en la página web de la Fundación, coordinado por el Centro de Estudios Dalinianos con varios artículos, citas de Dalí, material documental y un paseo por las obras del catálogo razonado de pinturas de Dalí de inspiración rafaelesca.

La exposición Dalí / Rafael, un ensueño prolongado se puede visitar en el Teatro-Museo Dalí, en Figueres, hasta diciembre de 2019.