En Alemania está teniendo mucho éxito una serie de anuncios de corte pedagógico, que homenajea los héroes del 2020. Los que hablan son mayores, pero en 2020 estaban en la flor de la vida.

Está el holgazán del barrio, la pareja que pasaba el día en la cama, el enganchado a los videojuegos que se dio cuenta de la pandemia un mes después de que se declarara. Todos recuerdan aquel invierno de 2020 en que, por quedarse en casa, por hacer lo que siempre les habían recriminado, se convirtieron en héroes.

Agustín Parejo School. Por fabor estamos parados, 1987 Adaptación de una edición original realizada en formato postal. Foto: @ArteEdadSilicio

Quizá la pandemia haya dado una vuelta de tuerca más a la necesidad de echar el freno, de descolgarse de la hiperactividad frenética que se ha multiplicado de forma exponencial en las últimas décadas, para abrazar una vida más pausada, que permita redescubrir los tiempos mal denominados “muertos”, los momentos de asueto y contemplación.

De esto trata la exposición Sooooo lazy. Elogio del derroche, en CaixaForum Barcelona. La muestra, que incluye unas 50 piezas de 15 artistas, es la última entrega del programa para jóvenes comisarios que ofrece a los becados el lujo de trabajar con las obras de las colecciones de la Fundación “la Caixa” y del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), si bien en este caso también hay varios préstamos de otras colecciones, como la Fundação Serralves y Cal Cego.

Beatriz Escudero y Francesco Giaveri, comisarios de la exposición, ante la obra de Ignasi Aballí. Foto: @ArteEdadSilicio.

Seguro que la reivindicación de la pereza no tenía todas las implicaciones que tiene ahora, cuando los comisarios Beatriz Escudero y Francesco Giaveri la escogieron como línea temática de una exposición que plantea una crítica de la hiperactividad, e ironiza sobre las necesidades inducidas que aspiran a convertirnos en consumidores compulsivos de los que sea: ropa, comida, series televisivas e incluso cultura.

Vista general de la exposición, con la obra de Misha Bies Golas en primer término.

Por eso resulta tan tierno –y fascinante hasta lo hipnótico– aquel resto de pitillo apoyado en el borde de una caja, como si lo hubiera dejado allí un obrero llamado al orden por el capataz, o una periodista tomando notas. Aquel pitillo, una escultura minimalista del gallego Misha Bies Golas, que se ha consumido sin que nadie lo fumara, es una perfecta metáfora de aquel tiempo de pausa cada vez más corto, más precario y sobretodo más interrumpido por la conectividad total que disfrutamos, pero también padecemos.

Esther Ferrer, Silla Zaj, 1974. Col·lecció MACBA. Fundació MACBA.

Excepto por la solitaria y autista Silla Zaj de Esther Ferrer, que invita al visitante a sentarse, aunque éste nunca lo podrá hacer por tratarse de una obra de arte –es de 1974, nada que ver con el virus–, el pitillo está rodeado por obras contundentes que reivindican su lugar en el espacio a través de la multiplicación de sus elementos.

Pereza: deseo de todo ser humano y terror del capital.

Están las líneas blancas sobre hojas blancas de Alberto Gil Cásedas, todas las nóminas de la vida laboral como docente de Francesc Abad y los cubos llenos de pintura que Ignasi Aballí dejó secar mientras pensaba cómo utilizarlos, anteponiendo así “la reflexión a la acción, la contención a la expresión», según el propio artista. Es otra perspectiva de la pereza: deseo de todo ser humano y terror del capital.

Xavier Ribas, Sin título (Familia leyendo). Serie Domingos 1994-1997. Col·lecció MACBA. Consorci MACBA.

El espectro del paro que planea sobre nuestro futuro se materializa en la pintada del colectivo Agustín Parejo School, pionero de las acciones de activismo urbano y social, que da paso a una sala dedicada más concretamente al ocio, con los bocetos de la ciudad lúdica y creativa imaginada por Constant, las fotos del entretenimiento no regulado y ajeno al circuito económico captadas por Xavier Ribas en los polígonos barceloneses, y el vídeo de Priscila Fernandes sobre el mítico país de la Cucaña, que se debería disfrutar en unas cómodas tumbonas, desgraciadamente prohibidas al público a causa del Covid.

Ângela Ferreira, Fábrica colapsável [Fábrica derrumbable], 2012

El recorrido, que arranca con el estreno barcelonés de unos telares de la artista de Mozambique Ângela Ferreira, que evocan las dinámicas de trabajo de una gran fábrica textil como debía serlo Casaramona antes de convertirse en CaixaForum, concluye con un espacio de introspección. Se trata de una suerte de pequeña capilla con dos telas monocromas de Agnes Martin y una pieza sorprendente de Camila Cañeque, casi escondida en una esquina del suelo: dos humildes ojos cerrados marcados solo por la línea de las pestañas. Junto a ellos, un código QR conduce a los visitantes fuera de la exposición, a través de un vídeo que muestra una playa desierta, una invitación a la huida y a la contemplación sin fin, sin prisa, sin miedo.

La exposición Sooooo lazy. Elogio del derroche se puede visitar en CaixaForum Barcelona hasta el 18 de abril de 2021.