Inma Bermúdez (1977) es la única diseñadora española que trabaja para Ikea diseñando productos como el lavabo Lilängen, todo un superventas del gigante sueco.

Pero desde su estudio en Valencia, la joven diseñadora ha creado productos para otras empresas como la catalana Marset Iluminación con una lámpara de mesa portátil y recargable con puerto USB, llamada FollowMe, que también ha tenido un gran éxito comercial. Pero no sólo eso, la lámpara que uno se puede llevar donde quiera está presente en el MOMA de Nueva York y el Centro Pompidou de París, y ahora se expone también en el Museo del Diseño de Barcelona. “No sucede mucho que tengas un producto en los museos”, asegura Bermúdez, muy feliz.

Inma Bermúdez, Lámpara de mesa FollowMe, 2014.

FollowMe es una de las 36 nuevas piezas que han ingresado en la exposición permanente de diseño de producto del museo, que por primera vez desde la inauguración del centro a finales de 2014, no había renovado aún su presentación. La lámpara FollowMe es un objeto relativamente nuevo, de 2014, pero entre el conjunto de nuevas obras que se pueden ver ahora en el museo hay más antiguas y que forman parte de nuestra vida cotidiana. ¿Sabíais que el encendedor recargable de plástico Clipper, que se puede encontrar en todo el mundo, es un diseño de Enric Sardà de principios de los años 70? ¿O que el oso de peluche de Tous fue creado por Rosa Maria Oriol en 1985 sin ninguna intención de que se convirtiera en el icono de la joyería? El osito comenzó a ser tan demandado por las chicas jóvenes que finalmente se convirtió en el emblema de la marca. Son diseños populares que ahora son nuevas piezas de museo, en una de las primeras ediciones en el caso del Clipper y en el primer colgante en forma de oso de Tous, que conservaba celosamente hasta ahora Rosa María Oriol.

Enric Sardà, Encendedor Clipper Classic, 1971.

La colección de diseño de producto del museo, formada por unas 2.000 piezas y que abarca obras desde 1929 hasta la actualidad, es la única colección pública del Estado español de diseño industrial, explica la directora del museo, Pilar Vélez. Es un fondo en constante aumento, que se nutre básicamente de donaciones pero también de algunas compras, porque el museo está atento a todos aquellos objetos representativos del diseño aquí. “Queremos ser el escaparate de lo que ocurre en el diseño aquí”, apunta Vélez. Ingresan también, por ejemplo, en convenio con el FAD, los objetos galardonados con los Delta de Oro y de Plata. Otros objetos entran porque han formado parte de exposiciones temporales del museo.

“Siempre que se podemos exponemos la obra original o de primera edición”

La ampliación actual de la presentación, con 250 obras expuestas, ha permitido ingresar piezas de diseñadores jóvenes u otras clásicas y patrimonialmente muy remarcables como un prototipo, pieza única, de una porta aceitera que en 1961 diseñó Rafael Marquina para sus célebres aceiteras antigoteo, una pieza que nunca se produjo.

Javier Mariscal, Tamburete Dúplex, 1981.

Otras obras ya clásicas que han entrado en la renovación de la presentación son la tetera Latina, también de 1961, de Rogeli Raich, o el colorista taburete Dúplex, de Javier Mariscal, exponente de los tiempos de “¿diseñas o trabajas?”. En este caso la pieza pertenece a la primera edición del producto, que sustituye a la que ya había expuesta, más nueva, y que ahora se ha trasladado al almacén. “Siempre que se podemos exponemos la obra original o de primera edición”, explica Rossend Casanova, conservador de la colección. Otra pieza histórica que acaba de instalarse en la exposición es una original y futurista lámpara de mesa en forma de esfera, de 1971, de Josep Maria Magem, un autor que hasta ahora no tenía representación en el museo.

Closca Design, Casco Closca Fuga, 2016.

Y como el diseño es sinónimo de soluciones a problemas cotidianos, ¿cómo resolver el dilema de donde se puede colocar el casco de la moto o de la bicicleta? En el grupo de nuevas incorporaciones, hay dos objetos que dan soluciones diferentes. Una es el primer colgador de pared para cascos, que Pep Llauradó diseñó en 1996. La otra es el primer casco de bicicleta plegable, de 2016, de Cáscara Design, que ha obtenido diversos premios, entre ellos el Delta de Oro. Por otra parte, un frigorífico Miele permite escribir en su frontal negro la lista de la compra o mensajes a la familia. Realizada con técnicas artesanales, una taza doble de vidrio permite elegir su uso: puede ser de café o de café con leche, por ejemplo. Su autora, Ana Hernando, es escultora y ya expuso esta pieza en el museo en la exposición Tapas.

Curro Claret, Banco cama ¡Por el amor de Dios!, 2010.

Otro objeto que también se había visto en el museo, en concreto en la exposición Diseño para vivir, es el banco de iglesia ¡Por el amor de Dios !, diseñado por Curro Claret, y que tiene la particularidad de convertirse en cama para situaciones de refugio y acogida. Esta pieza, que en principio fue sólo una reflexión teórica y expositiva de Claret, tendrá finalmente un uso real ya que la iglesia de Santa Anna de Barcelona,​conocida por acoger personas sin techo, ha encargado al autor una decena de estos bancos.

Del mundo en el museo. Diseño de producto, patrimonio cultural. Museo del Diseño de Barcelona