El mundo del galerismo está recobrando el pulso, pero sobretodo está viviendo una profunda transformación.

No sólo abren nuevas galerías, sino que cambian los formatos, los modelos de negocio, el planteamiento de las propuestas y también los públicos.

Pedro Torres. Dilalica. Foto: Roberto Ruiz.

Dilalica es una palabra que se pronuncia de la misma forma en cualquier idioma, pese a que no existe en ninguno. La ha generado un software expresamente para convertirse en el nombre de una nueva galería, que acaba de abrir sus puertas en la calle Trafalgar a pocos pasos de la veterana Senda y la joven Bombón Project. Louis-Charles Tiar, quien la dirige junto con Cati Bestard, quiere establecer un vínculo entre el espacio de la galería y las prácticas digitales y virtuales, dando visibilidad a aquellas obras y artistas que trabajan en el punto de confluencia entre lo físico y lo virtual. “El arte digital casi no tiene cabida en las galerías porque no responde al modelo de negocio habitual”, asegura Tiar, que no representará a ningún artista y se dedicará a organizar colectivas comisariadas y a producir proyectos específicos.

Aleix Plademunt. Dilalica. Foto: Roberto Ruiz.

Es el caso de la muestra inaugural, firmada por Cati Bestard y Marta Sesé, inspirada por el propio local, escenario y protagonista de obras creadas a partir de su reforma, realizada por el estudio Maio con una intervención arquitectónico-artística que desvela los requisitos técnicos y legales necesarios para la apertura de una galería. Los fluorescentes de Pedro Torres que emulan la planta del espacio, las columnas ocultas por normas anti-incendio reveladas por Luz Broto y una descripción sonora hiperrealista del espacio de Elsa Alfonso, son algunas de las piezas que marcan el estreno de Dilalica, cuya restructuración se irá desarrollando junto con las exigencias de la programación.

Se trata de abrir vías inéditas más flexibles y versátiles.

Hace tiempo ya que las galerías están buscando nuevos formatos y alicientes que les permitan mantenerse al compás del paso del tiempo. Atraer nuevos públicos y plantear nuevos modelos de negocio son dos imperativos que van de la mano. Ya no es sólo la necesidad de potenciar el aspecto didáctico y salir del nicho construido a golpes de esnobismo y exclusividad mal entendida, se trata de abrir vías inéditas más flexibles y versátiles.

Teresa Estapé, Oro, papel, diamante. Chiquita Room.

Es lo que hace la bilbaína Laura González en Chiquita Room, la galería que inauguró hace unos meses en la calle Villarroel, donde trabaja y también vive. Espacio de producción, exhibición, publicación y encuentro, Chiquita Room acoge proyectos originales e inéditos, que desintegran límites y barreras de todo tipo, aunque siempre mantienen una relación con el ámbito editorial, su primer amor.

Hasta el 18 de mayo expone las obras de Teresa Estapé, artista que conjuga artes plásticas y joyería de forma totalmente anómala, en obras que reflexionan sobre el sentido del valor y los elementos que lo determinan. Una instalación de hojas DIN A4 entre las que se oculta una plancha de oro puro y un diamante manipulado para eliminar su brillo (que es precisamente lo que le otorga su valor de mercado) son algunas de las obras que componen la muestra comisariada por Zaida Trallero.

Teresa Estapé, Oro, papel, diamante. Chiquita Room.

Seguirán las fotografías de Asier Rua sobre la restructuración del mercado de Sant Antoni, a la espera de celebrar el primer cumpleaños de la galería el próximo noviembre con Arcana, un ambicioso e insólito proyecto sobre el tarot. Por supuesto se editará una baraja, pero lo más intrigante serán las interpretaciones de los 22 arcanos mayores por otros tantos artistas, encabezados por Eulàlia Valldosera… ¡todas las técnicas están permitidas incluida la performance!

A diferencia de “Chiquita”, Olivier Collet no vive en Homesession, pero sí lo hacen los artistas invitados a producir obras que luego se exponen en sesiones extemporáneas, casi happenings. Esto no le impide presentar también muestras de artistas icónicos, aunque poco conocidos por el gran público como Irina Ionesco, célebre como fotógrafa de Sylvia Kristel y pionera en revindicar una mirada sexual al borde de la pornografía desde lo femenino.

Àlvar Calvet, Acto de fe. La Cumprativa. Foto: ArteEdadSilicio.

Si hay jóvenes galeristas que buscan nuevos caminos también hay veteranos que se lanzan a aventuras inesperadas. Es el caso de Ramon Sicart que tras más de 150 exposiciones ha cerrado su galería y ahora desde la presidencia del patronato de La Cumprativa de Llorenç del Penedès se dedica a activar la vida cultural de la comarca, añadiendo el arte contemporáneo a las actividades de esta centenaria sociedad cultural.

El día de las elecciones Sicart expuso la célebre obra de Santiago Sierra Prisioneros políticos en la España contemporánea, delante de la cual Alvar Calvet del Colectivo La Trastera realizó la acción Acto de fe, leyendo algunos artículos de una Constitución impresa en masa de hostias, para que tras declamarlos pudiera romperlos en pedazos y compartirlos entre los asistentes como si de una comunión pagana se tratara. Los vecinos miraban, algunos con asombro, otros con ironía, todos con interés, pocos participaban, pero sólo es el principio: La Cumprativa tiene todos los números para convertirse en el centro neurálgico de la vida cultural del Penedès.