«Volare, oh, oh, volare, oh, oh, oh!». ¿Quién no ha cantado alguna vez este estribillo de la canción más planetariamente popular de la música ligera italiana?

Mil veces versionada, mil veces repetida a lo largo de seis décadas, Nel blu dipinto di blu, que finalmente añadió a su título original el Volare del estribillo, es un tema escrito por el polifacético letrista y productor Franco Migliacci y el cantante Domenico Modugno.

Marc Chagall, Le coq rouge dans la nuit, 1944.

Fue el cantante de Bari quien la popularizó internacionalmente de manera casi inmediata tras ganar con ella el festival de San Remo de 1958, y quedar en tercer lugar en el festival de Eurovisión del mismo año. Pero ¿qué tiene que ver con el arte esta canción tan popular?

Según Franco Migliacci explicó alguna vez, el sueño que explica la canción fue real, después de que se quedara dormido con algunas copas de Chianti en el cuerpo y ante un póster de la pintura Le coq rouge dans la nuit, una obra de Marc Chagall, de 1944.

La obra, dominada por un fondo de azul potente, es muy parecida a una de las escenografías que el pintor bielorruso hizo para el ballet Aleko, del coreógrafo Léonide Massine y en ella, una pareja vuela dentro de la noche azul intenso en una celebración del amor. El gallo rojo, símbolo de esperanza y fecundidad, bendice la unión de la pareja voladora, en un momento en el que Chagall acababa de perder por una enfermedad fulminante a su primera esposa, Bella Rosenfeld.

Parece como si el letrista de Volare describiera un viaje de carácter más alucinógeno que puramente onírico.

Tanto la obra de Chagall como la canción aparentemente inocente de Modugno y Migliacci tienen algo de surrealista por su fuerte componente onírico, pero también avanzan la psicodelia. Más que quedarse dormido por beber un poco de vino ante una típica escena de Chagall, parece como si el letrista de Volare describiera un viaje de carácter más alucinógeno que puramente onírico, con un narrador pintado de azul que, arrastrado por un fuerte viento, sale disparado hacia un viaje maravilloso a gran altura que después lo devuelve al azul de los ojos de su amada. El impacto de Volare, con el estribillo más pegajoso de la música italiana moderna, es tan bestial que la lista de artistas que la han versionado es larguísima, y también surrealista, y va desde David Bowie hasta Frank Zappa, pasando por Barry White, Metallica, Mina o la célebre versión de los Gipsy Kings.

 

 

 

Nel blu di pinto di blu (Volare)

 

Penso che un sogno così non ritorni mai più

Mi dipingevo le mani e la faccia di blu

Poi d’improvviso venivo dal vento rapito

E incominciavo a volare nel cielo infinito

 

Volare, oh, oh!

Cantare, oh, oh, oh, oh!

Nel blu, dipinto di blu

Felice di stare lassù

 

E volavo, volavo felice

Più in alto del sole ed ancora più su

Mentre il mondo pian piano spariva

Lontano laggiù

Una musica dolce suonava soltanto per me

 

Volare, oh, oh!

Cantare, oh, oh, oh, oh!

Nel blu, dipinto di blu

Felice di stare lassù

 

Ma tutti I sogni nell’alba svaniscono perché

Quando tramonta la luna li porta con sé

Ma io continuo a sognare negli occhi tuoi belli

Che sono blu come un cielo trapunto di stelle

 

Volare, oh, oh!

Cantare, oh, oh, oh, oh!

Nel blu degli occhi tuoi blu

Felice di stare quaggiù

 

E continuo a volare felice più in alto del sole ed ancora più su

Mentre il mondo pian piano scompare negli occhi tuoi blu

La tua voce è una musica dolce che suona per me

 

Volare, oh, oh!

Cantare, oh, oh, oh, oh!

Nel blu degli occhi tuoi blu

Felice di stare quaggiù

Nel blu degli occhi tuoi blu

Felice di stare quaggiù

Con te!