No se puede leer plenamente la obra de Salvador Dalí sin conocer el legado literario de Carles Fages de Climent, así lo demuestra el especialista daliniano Josep Playà en su libro, Fages Dalí, genios y amigos, una edición de Brau edicions, con el apoyo del Ayuntamiento de Castelló d’Empúries y del Ayuntamiento de Figueres, con motivo del Año Fages de Climent 2018.

Playà en este volumen saca a la luz varios detalles, algunos poco conocidos y otros inéditos, de los puntos de confluencia de las vidas de ambos creadores ampurdaneses.

Gala y Fages en una imagen publicada en el libro, en las páginas 136-137.

Entre estos, el nacimiento en la calle Monturiol de Figueras –la habitación de los padres de Fages daba a este mismo vial–, la infancia pasada en el colegio de frailes La Salle, conocido como “els Fossos” de Figueres, donde coincidieron el curso 1910-1911; la participación de Dalí en enero de 1922 en el concurso organizado por la Associació Catalana d’Estudiants por indicación seguramente de Fages, que era uno de los organizadores y en el que Dalí obtuvo un premio con el poeta en el jurado.

También los dos autores inicialmente manifestaron compromisos con el socialismo y el movimiento obrero, cada uno por su parte, a pesar de que con el tiempo terminaron renunciando. El autor nos relata la ruptura entre poeta y pintor sucedida en 1927 a raíz de un artículo de Fages publicado en La Nova Revista, donde le reprocha a su amigo sus «acrobatismos sobrerrealistas», en un acto visionario de lo que vendría más tarde. Una carta de Dalí dirigida a Sebastià Gasch de noviembre de 1927 deja entrever su enfado hacia el poeta. Sin embargo, la reconciliación, tal como relata Playà, debía llegar antes de lo que nos podríamos haber pensado, tal como revela la postal que Dalí dirigió a Fages de Climent apenas después de haber llegado a los Estados Unidos en agosto de 1940, con un «abrazo bien putrefacto».

En el libro se indaga profundamente en las obras en que colaboraron; Les bruixes de Llers, publicado en 1924, supuso para el joven pintor su visualización en los círculos barceloneses. Se hace inciso del largo periplo para editar la Balada del sabater d’Ordis, publicado en 1954, y se documenta al protagonista de la obra, el zapatero de Ordis, que juntos, Fages y Dalí, ayudan a mitificar.

Caja propiedad de Carles Fages de Climent, con manuscritos de Dalí.

Las aleluyas El triomf i el rodolí de la Gala i en Dalí es la última obra en la que participaron los dos genios ampurdaneses plenamente, que se gestó en 15 días a lo largo del verano de 1961, y que Dalí convirtió en unas aleluyas pitagóricas casando pareados y simbolismos numéricos. Finalmente, estos dibujos han acabado siendo un compendio de la mitología daliniana. Playà, en este volumen, saca a la luz el proceso de trabajo en equipo de los dos personajes, con las fichas de Fages de cada uno de los pareados, corregidas por Dalí, y la traducción al castellano de parte de los pareados con comentarios añadidos por el poeta. De ahí se deduce la gran admiración que tenía Fages para con Dalí, y que Dalí tenía una amplia consideración hacia su amigo poeta, a quien cedió gratuitamente los derechos de reproducción de esta historieta, que fue reeditada en varias ocasiones.

Dalí y Fages en una imagen publicada en el libro, páginas 96-97.

Se da un repaso exhaustivo a los referentes culturales catalanes que los unieron, como Eugeni d’Ors, Gaudí, Francesc Pujols o Mariano Fortuny. Existió entre ambos creadores un intercambio de pensamientos correlativos que se alimentaban del paisaje y el bagaje cultural ampurdanés; ambos, en palabras de Playà, ejercían el «patriotismo ampurdanés». Además, los dos personajes mantuvieron una actitud activa en defensa del patrimonio natural del Ampurdán.

Playà deja en el aire la incógnita de si existió la visita al barrio del Garrigal de Fages y Dalí acompañando a Federico Garcia Lorca, que el poeta relata en su último artículo en 1968; o bien si ambos se pasearon por Llers antes de llevar a cabo Les bruixes de Llers. Juntos compartían la ironía y la socarronería, y a menudo se contradecían y exageraban hechos.

El Ampurdán es el motor creativo de ambos genios.

Pero si una obra se convirtió en un referente constante en el pensamiento de elucubraciones mitológicas ampurdanesas para Salvador Dalí, fue la conferencia Vila-sacra, capital del món, pronunciada por Carles Fages de Climent el 3 de febrero de 1956, pero que no fue publicada hasta 1967. A ella se refiere Dalí al saber de la muerte de su amigo poeta, en 1968 –el mismo día del deceso de su amigo Marcel Duchamp–, como una de sus mejores obras. En ella están presentes prohombres ampurdaneses como Alexandre Deulofeu, Joan Carbona, Claudi Díaz, Ramon Reig, Bartomeu Massot, Joan Sibecas, Evarist Vallès, y Pelai Martínez, entre muchos otros, que construyen el mito del Ampurdán, motor creativo de ambos genios.

Algunas de aquellas ideas “fagesianas” acompañaron al pintor ampurdanés en algunas de sus declaraciones más sonadas, mientras concebía y creaba el Teatro-Museo Dalí. Fages y Dalí se convierten en dos miradas que se retroalimentaron hasta la muerte del poeta y más allá. Por ejemplo, con la obra Crist de la tramuntana de Dalí, acompañando el poema de Fages, la Oració al Crist de la Tramuntana; en palabras del pintor, de una manera «altamente espiritual los dos genios se han encontrado una vez más». Y hoy lo celebramos mediante este libro.