En 1997, la directora del Museu d’Art de Sabadell (M.A.S.) me invitó a proponerle exposiciones. Yo tenía entonces treinta y un años, no había comisariado nada ni sabía cómo se hacía… Pero lo tuve muy claro, haríamos una exposición sobre la falsificación en el mundo del arte, pionera en Cataluña (y creo que también en el estado español): El arte de falsificar.

Ahora, veintitrés años después, el Museu d’Art de Girona presenta Falsos verdaderos. El arte del engaño, comisariada por Joan Bosch y Francesc Miralpeix, del Institut Català de Recerca en Patrimoni Cultural. Ni que decir tiene que se trata de una propuesta de visita obligada.

Pere Mates, Prédica de san Juan Bautista, 1536. Museu d’Art de Girona. Original y falsificación.

No me quiero poner nostálgico, pero me gustaría remarcar aquí algunas de las circunstancias de El arte de falsificar: no había demasiado dinero, en lugar de catálogo, convencimos a la edición local del diario El Nou 9 para que editara un suplemento con los textos e ilustraciones correspondientes. En la exposición había falsos y auténticos, de entre estos últimos, algunas obras falsas procedentes de una donación al museo del dibujante y comediógrafo Lluís Elias y Bracons –hermano del pintor, escritor y dibujante Feliu Elias– y unos óleos falsos de un banco local: alguien había pedido un gran préstamo y había avalado con una colección de pintura catalana. Al no poder devolver el dinero, el banco ejecutó el crédito y se quedó la colección, que estaba llena de falsos.

Elmyr de Hory, Homenaje a Braque, c. 1973. Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma.

También dejaron obra el Museo de Valls, el de Arqueología de Cataluña, y una serie de particulares. Pero la mayoría de los museos de Cataluña negaban tener falsos –y ya sabemos, en casos como el MNAC, que eso es mentira– y algunos –como el Abelló, de Mollet– decían que prestarnos falsos emitiría señales contradictorias (?).

Pero como decía Dylan, «the times are a changin’«. Y Juan Bosch y Francesc Miralpeix, con el apoyo de la directora del MD’A Carme Clusellas, han conseguido obra de museos –aparte del de Sabadell y del de Valls– de Es Baluard de Palma, la Colección Museo de Arte contemporáneo de Palma, el Museo de Montserrat, el MNAC … ¡y el propio MD’A de Girona!

Retrato a la manera de Ramon Casas, c. 1912. Museu de Valls.

Porque la gran noticia es que el MD’A fue víctima de una estafa, en 2010, y no se esconde de ello. En 2010 compraron en subasta tres tablas del pintor renacentista gerundense Pere Mates. Seis años después, vuelven a salir a subasta unas tablas idénticas. Las estudiaron todas y descubrieron que las suyas eran falsas. Compraron las tablas auténticas, consiguieron que les devolvieran el dinero de las falsas –que conservaron– y aún han organizado una exposición ejemplar y especialmente didáctica en torno a este fenómeno.

Jardín a la manera de Santiago Rusiñol, s.f. Museu d’Art de Sabadell.

Examinar los auténticos y las copias, una al lado de la otra, no es sólo un ejercicio de agudeza visual, es un acto de fe. Me explico: ahora, al saber la verdad certificada científicamente, nos es fácil de aceptar las cosas como se dice que son, pero en realidad tendemos a ver el mundo, a creérnoslo el tal cual nos lo cuentan, o de acuerdo con lo que esperamos ver. Preparar mi exposición incluyó hablar con todo tipo de gente, algunos falsificadores y comerciantes deshonestos. Un investigador, básicamente, debe ser un desconfiado.

Taller de los hermanos Carles i Sebastià Junyer Vidal, Santo Obispo, primer tercio del siglo XX. MNAC, Barcelona.

La exposición del MD’A aborda diversos temas: por un lado, el caso «Pere Mates», por otro, repasa algunos de los más famosos falsificadores de la historia, como Elmyr de Hory, Han van Meegeren, Eric Hebborn, Lothar Malskat y Dietrich Fey, y explica casos tan curiosos como el de Mark Landis, «el más famoso falsificador de obras de arte que nunca cometió un delito» (en lugar de vender sus falsos, los donaba a museos).

Otro apartado muestra falsos procedentes de museos de arte catalanes: un Santo obispo procedente de los talleres de Carles y Sebastià Junyer Vidal (MNAC), un Retrato de señora con sombrero de Ramon Casas (Museo de Valls), una Virgen con niño de Matteo di Giovanni (Museo de Montserrat), un Jardín de Santiago Rusiñol o un Desnudo femenino de Picasso (M.A.S.).

Madonnina a la manera de Matteo di Giovanni, s.f. Museu de Montserrat.

Cierra el recorrido un laboratorio, donde podremos descubrir el reverso de las tablas de Pere Mates (la copia está sobre una madera casi de caja de frutas), ver imágenes tomadas con diferentes luces (rasante, difusa, infrarrojo digital…), e incluso mirar a través de un microscopio.

Si os preguntáis cómo fue posible pintar una copia casi exacta de las tablas de Pere Mates, aquí tenéis una hipótesis bastante plausible: alguien cedió los originales a un restaurador. Éste los copió, devolvió al propietario las copias y se quedó con los originales.

El tema de la falsificación artística es casi infinito. El único consejo para quien se quiera dedicar a la investigación o al comercio de obras de arte, es que hay que desconfiar. De todo y de todos.

La exposición Falsos verdaderos. El arte del engaño se puede visitar en el Museu d’Art de Girona hasta el 19 de abril de 2020.