Estos días hemos conocido los Premios Nacionales de Cultura 2019 que organiza en CoNCA. Felicidades a todos los galardonados. No, este año tampoco tenemos ningún diseñador / a entre los premiados.

El año 2012 fue el último en que los Premios Nacionales de Cultura de Cataluña se dieron por sectores. Hasta entonces había: Arquitectura y Espacio Público, Artes Visuales, Audiovisual, Cine, Circo, Cómic, Cultura Popular, Danza, Diseño, Literatura, Música, Patrimonio Cultural, Pensamiento y Cultura Científica, Proyección social sano Lengua Catalana, Teatro y el premio especial a la Trayectoria Profesional y Artística. Aquel año el Premio Nacional de Diseño recayó en Enrique Satué, un premio que para mi gusto le llegaba tarde. Antes de él lo habían recibido, desde el año 2003, cuando se empezó a otorgar: Daniel Giralt-Miracle, el Fomento de las Artes Decorativas-FAD, la Editorial ACTAR, Pati Núñez, Martí Guixé, Nani Marquina , Enric Jardí, Claret Serrahima y Javier Mariscal.

Los Premios Nacionales de Cultura 2019, con el plenario del CoNCA. Foto: David Ruano.

En todo caso, a partir de aquella edición, no se dieron premios por sectores culturales si no simplemente a personas relevantes de la cultura. Algunos mostramos nuestro desacuerdo en perder premios sectoriales, pues argumentábamos que según qué campos de la cultura son más «visibles» que otros y que probablemente se perdería la idea de una visión amplia de la cultura donde el Cómic, el Circo o el Diseño, se hablaran de tú a tú con las Artes Visuales, la Literatura o el Teatro, históricamente más reconocidos. El entonces Consejero de Cultura Ferran Mascarell defendió que esto no pasaría ya que los jurados tenían una mirada transversal de la cultura.

El año siguiente, la joyera Elsa Peretti recibía un Premio, ciertamente, a pesar de que se le daba por «una notable labor de mecenazgo cultural, científico, humanitario, educativo y de defensa de los derechos humanos, desde la Fondazione Ferdinando Peretti, en Roma, y Elsa Peretti Foundation, en Sant Martí Vell, en el Baix Gironès, siempre conjugando pasado y presente, tradición e innovación «, es decir, no como diseñadora.

Han pasado seis años y el Jurado, que ya no son profesionales independientes sino que está formado por los miembros del Plenario del CoNCA, no ha encontrado ningún creador / a del entorno del Diseño digno de ser galardonado con la máxima distinción cultural del país. Ya es mala suerte. Curiosamente, cada año han encontrado escritores, actores y artistas merecedores del galardón, que seguro que lo merecen. No pongo en duda su buen criterio, ni su conocimiento del Diseño, que está entre una de las disciplinas que optan al Premio, pero no puedo evitar pensar que si no hay un apartado para este sector, tal vez no piensan en él.

Para mucha gente el Diseño no es Cultura.

¿Y porqué que no piensan en el Diseño? Pues porque simplemente para mucha gente el diseño no es Cultura. En todo caso no es Cultura con mayúsculas. No es el único sector profesional en esta situación, pero yo hablo del Diseño, porque es lo que conozco y por lo que trabajo desde hace treinta años. Y que no digan que es porque pertenece al mundo de la industria, porque ya me dirán a qué mundo pertenece el cine, el sector editorial, las artes escénicas o la arquitectura. Pensar que aquella disciplina que piensa y produce la mayoría de nuestro entorno no forma parte de la Cultura es, como mínimo, discutible pero sobre todo es empobrecedor. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos en la cama, ésta incluida, estamos rodeados de diseño. Algunas veces este diseño es funcional, discreto, casi invisible, pero bien que lo añoramos cuando no cumple su tarea. Efectivamente, el diseño se hace visible, justamente cuando no funciona.

También lo vemos cuando la belleza o la eficacia del objeto que usamos nos impresiona. Cuando un cartel o el interior de un restaurante o la aplicación de nuestro móvil o la silla donde nos sentamos o el periódico que leemos o las gafas que llevamos o los pendientes que llevamos o los zapatos que calzamos o tantas otras cosas, nos arrancan una sonrisa, nos hacen sentir a gusto, nos provocan una pregunta o nos dejan boquiabiertos de admiración, entonces es cuando el diseño también se hace visible. Y parece que esto no les ha pasado a los miembros del CoNCA en seis años. Caramba, qué vida más triste. Yo debo de ser de sonrisa fácil porque recuerdo experiencias muy gratificantes con objetos, gráficas, moda, interiores y joyas durante este tiempo.

Este año se celebra el centenario de la Bauhaus, en Alemania se están haciendo una serie de exposiciones y actividades a su alrededor. Se lo han tomado como un evento de país. Se han reeditado libros, facsímiles, objetos. Se han hecho documentales e incluso una película sobre Alma Siedhoff-Buscher que se estrena en breve y que pone de relieve la importancia de las mujeres diseñadoras en la escuela de Weimar y Dessau. El centenario está organizado principalmente por el Ministerio de Cultura. Parece que allí no tienen dudas sobre si el diseño es cultura.

Aquí no tenemos un fenómeno similar pero tenemos un legado importantísimo de creadores y creadoras, que fueron pioneros en el diseño, muchos de ellos todavía en activo. Es desolador que el Departamento de Cultura de la Generalitat i el CoNCA, no consideren que su talento es merecedor del Premio Nacional, porque lo que está diciendo, de facto, es que no les importa su contribución a nuestra cultura, que créanme, no es menor.