¿Sabíais que Frederic Marès (1883-1991) es el escultor más presente en el espacio público de Barcelona? En la plaza Catalunya, en el paseo de Gracia, en la Diagonal o dentro de Santa María del Mar y del Palau de la Generalitat, por ejemplo.

También tiene mucha obra repartida en cementerios de toda Catalunya y es autor de la reconstrucción de las tumbas reales en el monasterio de Poblet. A pesar de ser tan presente y prolífica, la obra escultórica de Marès, ligada al novecentismo y al hecho de haber sido un artista con muchos encargos institucionales durante las décadas del franquismo, no ha tenido tanta difusión y reconocimiento como su faceta de coleccionista, que hizo posible que hace 70 años se inaugurara su museo en un magnífico edificio al lado de la catedral.

Cabeza de joven (1915) y Cabeza de Bernat Metge (c. 1925), de Frederic Marès.

Hoy por hoy el Museo Marès es uno de los museos más singulares de Barcelona. Cuenta la historia de la escultura hispánica desde la época medieval hasta el siglo XIX, a través de la colección que reunió el escultor. Pero, además, aparte del fondo de escultura, también se pueden visitar las curiosas colecciones de miles de objetos de la vida cotidiana, desde abanicos a relojes, pasando por soldaditos de plomo, juguetes, piezas de cerámica y vidrio o daguerrotipos. Un auténtico gabinete del coleccionista, fruto de la obsesión del fundador del museo, que es lo que hace que el Marès sea un museo muy especial. A pesar de su centralidad y de la riqueza de sus colecciones, el museo es aún desconocido para muchos ciudadanos y en la actualidad el 60 por ciento de los visitantes son foráneos.

El estudio-biblioteca de Marès.

Con motivo de que el museo cumplió el pasado 25 de noviembre los 70 años de su apertura, el Marès ha aprovechado esta conmemoración para impulsar el conocimiento de la vertiente artística de su fundador. A lo largo del año, el museo celebra el aniversario con diversas actividades centradas en impulsar y divulgar el conocimiento sobre el arte de Marès.

Por eso la principal de las intervenciones del aniversario se ha centrado en el espectacular estudio-biblioteca del escultor, un espacio en la segunda planta del edifico, diseñado en 1964 pero que no se abrió al público hasta 1996, cinco años después de la muerte del artista. Aquí es donde Marès acumulaba sus libros, tenía el despacho y solía recibir visitas y hoy en día es la sala del museo dedicada específicamente a la obra de Marès, en un entorno típico de ambiente de una casa-museo. Pero hasta ahora la disposición abigarrada y densa de las obras no facilitaba un discurso museográfico ordenado, que permitiera al visitante entender bien la obra del artista.

Frederic Marès.

Es por esta razón que el museo ha modernizado la presentación de este espacio con un discurso estructurado, con menos obras para facilitar una mejor visión de las piezas y una renovación del mobiliario expositivo y de la iluminación. A través de seis ámbitos temáticos, el visitante puede captar el proceso de trabajo del artista con modelos y versiones de obras que a menudo están en espacios públicos y privados. Se pueden ver, por ejemplo, algunos de ciervos del conjunto monumental situado en la gran manzana de la avenida Diagonal, Gran Vía Carlos III y Sabino Arana; el monumento de Francesc Soler i Rovirosa en la Gran Vía, que no retrata al homenajeado, sino que utiliza una alegoría; el Sant Jordi del Palau de la Generalitat; el busto de Goya en Zaragoza; o la escultura del Timbaler del Bruc. También se exponen algunas de las obras iniciales del artista, de corte más modernista, que acusan la influencia de Rodin y de Eusebi Arnau, que fue maestro de Marès, y un relieve de madera que Marès hizo para el edificio del Ayuntamiento de Barcelona para conmemorar los 500 años de la visita de Carlos V a la ciudad, que nunca se llegó a colocar en el lugar para donde fue concebido. No falta un ámbito dedicado a la gran producción medallística de Marès y otro sobre arte funerario.

Cristo de un descendimiento del siglo XII (Asturias).

El preámbulo de este espacio es el patio del museo, donde se puede ver hasta que se termine la conmemoración el 24 de noviembre, una reproducción de la escultura Desnudo (Plenitud-Primavera), de 1936, que se encuentra en el edificio del Ayuntamiento barcelonés, absolutamente representativa del novecentismo. También hasta mediados de noviembre, el recorrido de la colección permanente del museo está acompañado por fotografías del Centro y Documentación e Investigación del museo, que muestran Marès junto a algunas de las piezas adquiridas

Otra de las actividades que se organizan con motivo del aniversario es un itinerario –La Barcelona de Frederic Marès– que, partiendo de la biblioteca del centro, visita durante dos horas y media algunos de los puntos cercanos al museo donde hay esculturas de Marès o que están relacionados con el escultor.