Seis años después de abrir puertas, el Museo del Diseño de Barcelona incorpora el modernismo en su relato expositivo ¿Cómo abordar, sin embargo, uno de los grandes momentos del arte catalán desde el diseño, marcar distancias con relecturas previas, y hacer frente a otras exposiciones permanentes sobre modernismo, como la del MNAC?

Pilar Vélez, directora del museo, y Mireia Freixa son las comisarias de una exposición de tesis «de voluntad provocadora» que desdibuja las fronteras entre modernismo y novecentismo hasta enlazar con la vanguardia, fijándose en la noción de diseño que comienza a aparecer a finales del siglo XIX. Y en el papel que jugaron las industrias artísticas.

Lambert Escaler, Cabeza de mujer y espejo, Barcelona, 1901-1903. BD Ediciones de Diseño, S.A., 1974-2007. Colección particular.

Modernisme, hacia la cultura del diseño arranca con un primer tramo cronológico dedicado a los tres momentos del modernismo y su intento regeneracionista: el modernismo de regusto historicista, que llega a Barcelona a partir de la Exposición Universal de 1888; un segundo modernismo, marcado por la evocación de la naturaleza que proponía el Art Nouveau; y un tercer episodio, de reconexión con el arte popular y el interés por los oficios artísticos.

Antoni Gaudí, Perchero, Barcelona, 1899-1901. Produït pel Taller Casas i Bardés. Prové de la Casa Calvet. Comodat Càtedra Gaudí CGEX0022.

La pieza que abre la muestra es el banco de recibidor del taller de José Ribas e hijo, un mueble «hablante» en el que podemos leer la máxima «Arte e industria fue la Esencia y el norte de los hijos de nuestra Tierra». Y, cerca, localizamos el perchero original de la casa Calvet, obra de Gaudí, que reencontraremos más adelante en recreación contemporánea.

José Ribas e Hijos, Escaño de Sant Jordi, Barcelona, c. 1895. Museu del Disseny de Barcelona.

El segundo ámbito otorga protagonismo a las industrias y talleres, procesos de producción y materiales relacionados con las artes decorativas y aplicadas. Y el relato permite desplegar la colección del museo (el 90% de piezas son propias). Hay muebles, cerámica, vitrales, forja, objetos utilitarios, publicaciones y carteles, grabados y tejidos –desgraciadamente, la presentación no lo hace lucir todo, algunas piezas pasan desapercibidas dentro de cajones.

Rigalt, Granell y Cia., Proyecto de vidriera, Barcelona, 1903-1923. Museu del Disseny de Barcelona. Fons Rigalt i Granell.

Están los nombres más populares y habituales (Gaspar Homar, Puig i Cadafalch, Antoni Rigalt, Alexandre de Riquer, Josep Llimona) y otros menos conocidos (Joan Busquets, Mateu Cullell, Ramon Sunyer, Cristina Ribera). Y destacan las donaciones recientes, como el fondo de la casa de mosaicos hidráulicos Escofet y Cia –se expone el catálogo comercial–, los dibujos preparatorios para la marquetería de muebles de la Casa Lleó Morera, obra del dibujante Josep Pey, cuyo fondo también se halla depositado en el museo; piezas del Comodat Càtedra Gaudí; y el vistoso comedor del maestro de obras Jeroni Granell.

Si bien la historiografía ha anotado la ruptura entre modernismo y novecentismo, hay señales de continuidad.

El modernismo se va consolidando como estilo, hasta convertirse en una moda asumida también por talleres anónimos. Y el movimiento, corto en el tiempo, poco a poco se va diluyendo. Las comisarias insisten en que, si bien la historiografía ha anotado la ruptura entre modernismo y novecentismo, hay señales de continuidad, como la valoración del artesanado y la búsqueda de un arte popular que se acabará consolidando institucionalmente. Artísticamente, jugará un papel fundamental la Escuela Superior de Bellos Oficios, creada en 1914 en Barcelona.

Butaca modelo GATCPAC, Barcelona, 1936. Museu del Disseny de Barcelona.

Avanzamos entre piezas novecentistas (los vasos esmaltados de Xavier Nogués y Ricard Crespo) y obras de aires déco (el biombo de Francesc Galí) y destaca el dibujo proyectado por Antoni Badrinas para el “Concurso para la belleza del hogar humilde”, hasta llegar a la silla GATCPAC, elemento que conecta tradición, vanguardia y objeto, que las comisarias señalan como la bisagra con la exposición permanente Del mundo al museo.

Josep Maria Jujol, Mesa Jujol 1920, Barcelona, 1920-1927. Mobles114, 2019.

Las exposiciones dirigidas por Joan Ainaud de Lasarte en 1964 y 1969 fueron decisivas en la formación de las primeras colecciones municipales de modernismo. Otro hito sería la muestra que el MOMA dedicó a Gaudí en 1957. El nuevo gusto por el modernismo no tardaría en traducirse en reediciones como las que cierran la muestra: los primeros fueron BD Ediciones de Diseño a 70, reintroduciendo la Cabeza de mujer y espejo de Lambert Escaler y la silla de Gaudí para la Casa Batlló. Mobles114 ha recreado la mesa Jujol 1920. Las joyas Masriera, por otra parte, nunca se han dejado de producir.

La muestra Modernisme, hacia la cultura del diseño se puede visitar en el Museo del Diseño de Barcelona desde el pasado 12 de noviembre, y tiene un carácter semipermanente.