Cada vez que nos encontramos con la obra de Joan Josep Tharrats (Girona, 1918 – Barcelona, 2001) constatamos su trascendencia y la significación de su trayectoria, no siempre apreciada como merece, ya fuera por la variedad de trabajos que desempeñó o porque sus contemporáneos no comprendieron la profundidad de su discurso.

Por eso hemos de celebrar que con ocasión del centenario del nacimiento del artista se hayan organizado diferentes actos en su memoria y, especialmente, la exposición que se puede visitar hasta el 3 de marzo en la Masía de Can Comas, de Pineda de Mar.

Vista de la exposición Univers Tharrats. Foto: Jesús Galdón.

Precisamente, esta población se ha encargado de preparar el programa conmemorativo en reconocimiento al gesto que tuvo Tharrats en 1991 cuando decidió dar a la villa toda su obra gráfica, colección que custodia la Fundación Tharrats d’Art Gràfic, creada expresamente para este fin.

Hacer una exposición que explique todo Tharrats es imposible. Y no sólo por la prodigiosa cantidad de obra que creó, sino porque eso no nos ayudaría a entender los puntos neurálgicos de su pluridimensional producción. Por tanto, la decisión del comisario, Ricard Mas, de no recurrir a la antológica clásica, sino de hacer una muestra comprensiva, ha sido muy acertada, ya que de esta manera es más fácil captar el universo del pintor, en toda su diversidad. Y a ello ayuda el dinamismo y la claridad del montaje expositivo.

J. J. Tharrats, Maculatura, 1955. Fundació Vila Casas, Barcelona. Foto: Fotogasull.

La apuesta de Mas para dar relevancia a cada uno de los diez capítulos que conforman el itinerario de la exposición resulta muy adecuada, ya que nos acerca al universo Tharrats y también al editor, el escritor, el crítico, el ilustrador y grafista, el embajador, el pintor y grabador, el microescultor, que incluye el orfebre; el figurinista y finalmente al Cadaqués epicentro de sus contactos artísticos.

J. J. Tharrats, Lionel Hampton, 1955. Cartel. Foto: Fotogasull.

Diez ámbitos, pero también 10 caras esenciales de esta figura poliédrica en las que encontramos maculaturas, carteles, libros, revistas, artículos y también una breve, pero muy representativa, selección de pinturas de Tharrats, tanto de los períodos más surrealitzantes como de las etapas en las que predominó la pura abstracción matérica y gestual. Así, sólo recorriendo la muestra y deteniéndonos en cada uno de sus apartados, podremos hacernos una idea completa de la figura de Tharrats, del artista, del promotor de iniciativas, del escritor e historiador del arte siempre generoso en sus comentarios sobre sus colegas, del apasionado por la poesía, inclinación que le despertó su padre; por la música clásica y el jazz, que conmovió su generación, o el ballet.

Tres cubiertas de libros diseñadas por J. J. Tharrats.

También constataremos, o descubriremos, que Tharrats es Dau al Set y negre+ y un sinfín de publicaciones y escritos que nos permiten darnos cuenta del mundo en que vivía, de los múltiples conocimientos que tenía y de sus amistades, en una época de gran efervescencia, a pesar de vivir en un país triste, aún sumido en la posguerra y lleno de tensiones sociales.

Tharrats asimilaba el lenguaje de la publicidad norteamericana.

Sin embargo, hay dos puntos en la exposición que resultan contundentes. Un lo protagoniza la minerva Boston, la máquina con la que estampó las poesías de su padre y con la que imprimió todas sus publicaciones. Unas publicaciones de entre las que destaca la colección de revistas Dau al Set, que protagonizan el otro punto impactante, y no sólo por las ampliaciones de portadas que llaman la atención al visitante, sino también por la multitud de sobrecubiertas y carteles que se presentan, donde se ve cómo Tharrats jugaba con todos los recursos técnicos y plásticos de las artes gráficas y cómo asimilaba el lenguaje de la publicidad norteamericana, cuando aquí todavía predominaban los esquemas europeos.

J. J. Tharrats pintando el mar de Cadaqués, 1979.

Y no puedo terminar este comentario sin recordar las históricas secuencias del filme Tharrats que Jordi Cadena realizó en 1979, en las que aparece el artista vertiendo pintura y algunas de sus obras en el mar de Cadaqués, en una acción que, con el más informal de los lenguajes, generaba auténticos Tharrats. Unas imágenes que abren y cierran la exposición, así como el documentado catálogo que se ha editado para acompañarla, en el que diez especialistas nos acercan a cada una de las vertientes que conforman el todo Tharrats.

La exposición Univers Tharrats se puede visitar en la Fundación Tharrats de Arte Gráfico, en Pineda de Mar, hasta el 3 de marzo de 2019.