Para celebrar sus 25 años como espacio de promoción del arte emergente, La Capella está exponiendo un proyecto que funciona por episodios.

Les escenes. 25 años después se inauguró a finales del mes de enero como una exposición que se va desglosando como si fuera de una miniserie de televisión de seis capítulos. Con una treintena de artistas implicados, el proyecto se desarrolla de manera continua hasta mediados de junio, con obras que se solapan, otras que se desarrollan a medida que van pasando los episodios y otras que aparecerán sólo una vez en todo el proceso.

Les escenes: 25 años después. Escena 4. Vista de la exposición.

El capítulo piloto actuó como presentación de un proyecto comisariado a cinco manos por David Armengol, Sonia Fernández Paz, Eloy Fernández Porta, Sabel Gavaldón y Anna Manubens. Aquella primera muestra, más minimalista, dejaba muchos interrogantes abiertos sobre cómo sería la continuación del proyecto. Por eso os prometimos que seguiríamos hablando en un momento u otro del proceso.

Rasmus Nilausen, Poliglossia.

Ahora, la exposición ha alcanzado el cuarto episodio con una docena de obras en formatos muy diversos, incluyendo la performance y el fanzine. A quienes hayan visitado las tres muestras anteriores, les será muy familiar la escultura Brazos, chorros, mismo II, de Julia Spinola, una gran pieza de cartón que es una evolución desplegada del Fardo de la primera exposición. Del mismo modo que la obra de Spinola va mutando, también va cambiando el libro Melodramas, de Marc Vives, un escrito de juventud que el artista va reescribiendo y con un lápiz disponible por si el público quiere intervenir. Otra escultura en el suelo tiene un fuerte protagonismo en este cuarto montaje: Las piedras del camino, de Anna Dot, es una materialización en impresión 3-D de los errores que comete el Quijote en la novela de Cervantes, en honor a aquella expresión de “Tropezar dos veces con la misma piedra”.

La frágil frontera entre realidad y ficción en la sociedad contemporánea.

La pintura está presente esta vez con tres obras de Pol Gorezje, realizadas a partir de fotografías, y que son una versión crítica del género del desnudo masculino. Pero son especialmente interesantes, aunque de entrada parecen desligadas del relato general del proyecto, las pinturas de Rasmus Nilausen, sobre todo Poliglosia, que como las obras de Gorezje, deja entrever la superficie de la tela. La frágil frontera entre realidad y ficción en la sociedad contemporánea, sobre todo cuando entra en juego el exhibicionismo mezquino, se refleja en la obra celebriMe, de Jon Uriarte, que hace unos años que sube a Facebook supuestas imágenes de él junto a celebridades, la nueva versión de ir a la caza de autógrafos. Ver estas imágenes acumuladas en la pared y en el suelo pone de manifiesto lo absurdo del fenómeno.

Julia Spinola, Brazos, chorros, mismo II.

Como metáfora de los procesos de trabajo y exposición de las prácticas contemporáneas y por su estructura por episodios, Las escenas está siendo hasta ahora una muestra sugerente. Lástima que en algunos momentos se encuentre a faltar un hilo conductor entre cada una de las obras, que dé más cuerpo a la tesis y puesta en escena.

Les escenes: 25 años después. Escena 4, se puede visitar en La Capella, de Barcelona, hasta el 5 de mayo.