La primera fotografía que nos ha llegado es de 1901. Se ve la muralla de Gerona.

Valentí Fargnoli Ianetta tenía 16 años cuando la hizo. Había nacido en una pensión de la Rambla de Barcelona cuando sus padres, de la zona de Nápoles, se encontraban de paso por la ciudad. Aunque vivió los primeros años en Italia, la familia se instaló a tierras gerundenses, primero a Verges, después a La Bisbal, Figueras y finalmente Gerona. Ya no se movieron de aquí.

Valentí Fargnoli, Mujeres y niñas haciendo la colada en un lavadero público, Torroella de Montgrí, 1911-1915. (Fons i Col·lecció Emili Massanas i Burcet. INSPAI, Centre de la Imatge de la Diputació de Girona).

Fargnoli no fue un fotógrafo de estudio. Durante cuatro décadas, viajó por pueblos y rincones de Cataluña y España retratando vidas y oficios, paisajes y arquitecturas. Se cuenta que se desplazaba en bicicleta (lástima que no tengamos ninguna imagen) por los pueblos de Gerona. Por la noche, volvía a casa y revelaba lo que había fotografiado con materiales que él mismo preparaba, como el mismo revelador y el fijador. Con una composición de líneas siempre calculada, es uno de los pocos fotógrafos de la época que firmaba los negativos. Su legado (un fondo custodiado por el INSPAI, el Centro de la Imagen de la Diputación de Girona) abarca géneros como el reportaje social, la publicidad (Fargnoli es autor de numerosas postales comerciales: así se ganaba la vida), el retrato y la fotografía patrimonial. Un fondo de gran calidad que por primera vez se muestra de manera conjunta.

Valentí Fargnoli, Monasterio de Sant Pere de Rodes. Arriba a la derecha, el castillo de Sant Salvador de Verdera, el Port de la Selva, 1915-1935. (Fons Valentí Fargnoli. INSPAI, Centre de la Imatge de la Diputació de Girona).

En el 75 aniversario de su muerte, Gerona homenajea el trabajo del fotógrafo con tres exposiciones. Valentí Fargnoli. El paisaje revelado recupera, en la Casa de Cultura, el trabajo más etnográfico y paisajístico del fotógrafo, con imágenes de pueblos, calas y carreteras de plataneros de una Costa Brava idílica, pero sobre todo, de mujeres y hombres, niñas y niños, canteros y herreros, cribadoras de trigo y lavanderas haciendo colada, y otros oficios que hemos perdido. Con miradas y gestos, momentos de trabajo y de fiesta, complicidades y esperanzas que nos llegan de aquellos que tuvieron la suerte de no vivir pendientes de una cámara.

Fargnoli aportó al Archivo Mas unos 2.000 negativos.

Una segunda exposición, en el Museo de Historia, Valentí Fargnoli. El arte en la fotografía, presenta el trabajo de fotografía patrimonial que llevó a cabo el fotógrafo en un momento en que la conciencia de un pasado colectivo aún estaba por articular. Fue durante los años diez y veinte cuando algunos personajes con visión de futuro empezaron a poner en valor y a promover el cuidado del patrimonio artístico y arqueológico.

Retrato de Valentí Fargnoli, 1911. Taller d’Història de Maçanet de la Selva. Foto: Autor desconocido.

Los nombres son de sobras conocidos… Josep Puig i Cadafalch, Josep Pijoan, Caterina Albert, Rafael Masó… y Adolf Mas. Fue este, también fotógrafo, junto con el arquitecto Jeroni Martorell, los coordinadores de un proyecto sin precedentes. El Instituto de Estudios Catalanes, creado hacía unos años, les encargó, en 1918, realizar el Inventario Iconográfico de Cataluña, un proyecto que se amplió a toda la península como Repertorio Iconográfico de España. Entre otras tareas como la selección de los monumentos, la documentación y el diseño de la operativa para llevar a cabo una tarea de gran magnitud, seleccionaron también los fotógrafos que deberían realizarla. En 1916 contactaron con Valentí Fargnoli para hacerle el primer pedido de una colaboración que se prolongó hasta los años treinta.

Arqueta de madera de ébano y arqueta de marfil del siglo XI de la Catedral de Girona, 1919. Institut Amatller d’Art Hispànic. Arxiu Mas – Ajuntament de Girona CRDI. Foto: V. Fargnoli.

Fargnoli aportó al Archivo Mas unos 2.000 negativos. Capiteles románicos, la nave de Sant Pere de Rodes casi derrumbada, las salas de exposición del Museo de Arqueología de Cataluña, arquetas góticas, joyas religiosas… y numerosa documentación de trabajo del fotógrafo junto con el intercambio epistolar entre Adolf Mas y Fargnoli se muestran en el Museo de Historia. La exposición parte de un estudio publicado recientemente de Joan Boadas, archivero municipal de Gerona, sobre el método y las condiciones de trabajo de Fargnoli a través de documentación inédita que quedó en el Archivo Mas.

Una mujer en la cocina con pozo de Can Poma, también conocida como Can Prat. Sant Feliu de Pallerols, 1918. Institut Amatller d’Art Hispànic. Arxiu Mas – Ajuntament de Girona CRDI. Foto: V. Fargnoli.

Finalmente, una tercera muestra, tan pequeña como exquisita, se presenta en el Museo de Historia de los Judíos: Piedras con nombre. Partiendo de una sola fotografía (sólo una!) olvidada incluso por los responsables del Inventario Iconográfico de Cataluña, que muestra cinco lápidas judías con sus inscripciones en hebreo, se explica el valor de los nombres que constatan vidas en la transmisión de la historia. Un ejercicio expositivo que muestra cómo, si bien los responsables del repertorio no supieron incluir la cultura judía en el pasado colectivo que había que conservar, Fargnoli sí que lo hizo.

Aunque desconocemos su intención, el hecho es que se adelantó unos años en poner en valor la cultura hebrea. El fotógrafo murió en Girona en 1944. Tenía 58 años.