En el contexto de un mundo fuertemente globalizado y en un país donde se perdió el tren durante décadas en cuanto al coleccionismo de las obras de vanguardia, no hay nada más efectivo para un museo que singularizarse.

Y eso es lo que hizo el IVAM, con muy buen ojo clínico, cuando abrió sus puertas hace treinta años. Vista ahora, la colección del IVAM, especializada en vanguardias históricas, resulta aún más valiosa que en el momento que se inició por su osadía de poner en valor obras técnicas y disciplinas consideradas menores en ese momento como el cartelismo, la fotografía, el dibujo o el collage. Los artistas de las vanguardias históricas también fueron atrevidos cuando reivindicaron un arte al servicio de la creatividad, la vida cotidiana y la acción política.

Francis Picabia, Hache-Paille, 1922. © Francis Picabia, VEGAP, Barcelona, 2017.

La exposición Las vanguardias históricas 1914-1945. Construyendo nuevos mundos. Colección IVAM, que ahora ha llegado a CaixaForum, ha llevado a Barcelona una cuidada selección del fondo del museo valenciano, con una lista de artistas de lujo que caminan de manera transversal por la abstracción, el constructivismo, el dadaísmo y el surrealismo.

Man Ray, Le cadeau, 1921. © Man Ray Trust, VEGAP, Barcelona, 2017.

La muestra pone de manifiesto la manera radical como las vanguardias históricas transformaron el arte, pero también como, más de un siglo después, aún somos herederos de ese momento, una auténtica edad de oro, una explosión artística que hizo tambalear forma y contenido.

Marcel Duchamp, Rotorelief, 1935. © The estate of Marcel Duchamp/VEGAP, 2017.

Y es que pocos de los 162 objetos incluidos en esta exposición parecen de una época tan lejana y se puede decir, sin exagerar, que son auténticas delicatessen. Los discos ópticos de Marcel Duchamp, los collages de Kurt Schwitters, la escultura móvil transparente de plexiglás de Moholy-Nagy, los carteles políticos de Josep Renau o las fotografías de Man Ray y Herbert List no han perdido nada de actualidad en nuestra sociedad postindustrial.

Kurt Schwitters, Kleine Dada Soirée, 1922. © Kurt Schwitters, VEGAP, Barcelona, 2017.

La escena mítica de Tiempos modernos con Charlie Chaplin engullido por la cadena de montaje de la fábrica, la de las escaleras de El acorazado Potemkin, de Serguei Eisenstein o la de la azotea del film Entre’acte de René Clair, que se proyectan en la muestra, nos atrapan la mirada porque son momentos cinematográficos tan potentes como las hojas del primer libro de artista de Miró, Érase una vez una pequeña garza, o felices descubrimientos como las pinturas de Friedrich Vordemberge-Gildewart o de Luigi Veronesi.

Gustav Klucis, Transport, 1929. © IVAM, Institut Valencià d’Art Modern, Generalitat.

Quizás por estar instalada en la sala más pequeña de CaixaForum y al ser una versión reducida de la exposición original, la densidad de la muestra puede parecer demasiado intensa a la mirada. Es poesía concentrada, en una exposición fascinante por la calidad de sus obras, que merece una visita minuciosa y una observación atenta. Es un montaje ideal para hacer entender que la modernidad nació hace más de un siglo y que todavía está entre nosotros. No ahorréis tiempo para visitarla.

La exposición Las vanguardias históricas 1914-1945. Construyendo nuevos mundos. Colección IVAM se puede visitar en el CaixaForum Barcelona hasta el 15 de septiembre.