Más allá de los tópicos sobre las afinidades entre Italia y España, lo cierto es que los intercambios culturales y artísticos entre los dos países son menos intensos de lo que cabría esperar.

En Barcelona, una muestra, una instalación urbana, talleres y otras iniciativas intentan paliar esta falta de conocimiento recíproco.

Fundació Enric Miralles, Barcelona. Foto: Irene Pietrella.

La Región de Apulia, el tacón de la bota que dibuja el territorio italiano, es la protagonista de Italia Republica Creativa, la segunda edición de un festival multidisciplinar para difundir en Cataluña la escena artística más contemporánea del país transalpino, que se enmarca en el proyecto ITmakES, activo desde hace ya más de un año en el ámbito del diseño. Italia Republica Creativa, que arrancó el año pasado con Cerdeña, es una iniciativa del Consulado y del Istituto Italiano di Cultura, decididos a multiplicar el diálogo cultural entre los dos países. “Queremos reivindicar el Mediterráneo y encender un foco sobre los territorios menos conocidos como Apulia, de las Islas Tremiti a la comarca del Salento, donde se mezclan tradición y vanguardia, historia e investigación”, indica la cónsul Gaia Lucilla Danese.

Fabrizio Bellomo, Villaggio Cavatrulli, Archetype 1; Cursi, Melpignano (Lecce) 2016.

El programa de este año se inauguró en la Filmoteca con un ciclo de películas realizadas en esta región, que incluyen el documental 10YearsOn de Alessandro Piva con sonorización en vivo de Fedele Ladisa, fundador del trio de música electrónica Agent of Time. Para ofrecer una panorámica de la escena artística más emergente, así como del territorio que la acoge, se ha elegido una muestra de fotografía abierta hasta el 18 de junio en el archivo de la Fundación Enric Miralles.

Erosioni. Exhibition view. Foto Irene Pietrella.

Allí entre estratificaciones de cajas de proyectos y maquetas se exponen las obras que componen Erosiones. Puglia: leyendas, utopías, visiones. “La erosión es un fenómeno medioambiental que tiende a la búsqueda del equilibrio. Cuando vimos este espacio atiborrados de cajas y archivadores, enseguida desechamos la idea de ocultarlo detrás de falsas paredes blancas y empezamos a buscar un equilibro para que contenedor y contenido contribuyeran a componer un retrato multiforme de este territorio antiguo, poblado de leyendas cuya memoria desafía el presente en una lucha constante entre armonía y conflicto”, explican Ilaria Speri y Massimo Torrigiani, comisarios de la muestra, autores también de la instalación que despliega las 864 paginas del libro Territori del Cinema que documenta a través de las imágenes de fotógrafos de todas las generaciones y tendencias, las 269 salas cinematográficas (tanto activas como cerradas) de Apulia y relata su importancia para el desarrollo del territorio y de sus habitantes.

“Se trata de crear sinergias a través de un lenguaje transnacional como el arte.”

La colaboración con la Fundación Miralles es emblemática de la voluntad del Consulado. “No se trata sólo de organizar actividades en la sede del Istituto Italiano, sino de colaborar con las instituciones catalanas públicas y privadas, creando sinergias a través de un lenguaje transnacional como el arte”, apunta Danese, que presentó ITmakES hace un año en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, otro de los centros involucrados en la iniciativa.

Giorgio di Palma.

Esto no impide que haya proyectos expresamente pensados para el Istituto como Mutaciones, nuevas formas de la artesanía y el diseño en Puglia, una instalación permanente para el jardín del centro de Giorgio Di Palma. Conocido por obras que sintetizan el diálogo entre el diseño contemporáneo y las técnicas tradicionales de creación en cerámica, Di Palma explora las vertientes artísticas de objetos cotidianos y triviales que en sus manos adquieren un nuevo sentido, aunque pierdan toda funcionalidad. “Quiero crear objetos inutilizables pero imprescindibles, objetos que quieres, aunque no te hacen falta”, asegura Di Palma, que de esta forma protesta contra el consumismo desenfrenado de la sociedad contemporánea, donde lo que ahora se considera necesario está destinado a volverse superfluo mañana. Di Palma se aproxima a la cerámica, una artesanía típica de la zona, a través de la ironía y la provocación como demuestran los quince cucuruchos de helado que parecen derretirse en la pared del jardín como si los alumnos de la colindante escuela italiana los hubieran lanzados contra la pared para jugar, protestar o desahogarse.

Giorgio di Palma.

“Queremos plantear una visión a 360º de la creación actual, alternando jóvenes emergentes con artistas consagrados en Italia, y aun así no suficientemente conocidos en España”, añade Angelo Gioè, director del Istituto Italiano di Cultura de Barcelona y responsable de ITmakES Arte, que ha puesto en marcha un programa de residencias artísticas y planea lanzar una convocatoria para viajes de investigación a Italia dirigida a los comisarios españoles, de modo que conozcan a los jóvenes creadores italianos y los introduzcan en sus proyectos. Visibilizar y coordinar los artistas italianos en el extranjero es también el objetivo de un censo, que ha arrancado en Cataluña y se expandirá a otras partes de España.

El festival tendrá su apogeo los días 2 y 3 de junio con una gran fiesta en el Moll de Costa (Terminal Grimaldi) con talleres para diferentes tipos de públicos, masterclass de gastronomía, música en vivo, street food y sesiones de dj’s.