Barcelona, escribía el periodista y escritor Gaziel, es una de las ciudades europeas más enjoyadas.

De la importancia de las joyas y de la orfebrería nos habla el hecho de que desde la época medieval existiera en Barcelona el Gremio de Plateros de San Eloy. Una tradición joyera que se mantiene viva en el espíritu creativo de diferentes estirpes de joyeros barceloneses. Una de las más conspicuas e internacionales es la de los Capdevila, capitaneada por cuatro generaciones, y de la que podéis conocer ahora las creaciones de Joaquim Capdevila i Gaia, en el Museo de Diseño.

Broche, 1977. Plata y oro. Colección Museu del Disseny de Barcelona.

El maestro joyero celebra el 60 aniversario de su fértil trayectoria con una exposición retrospectiva –coincidiendo con el Enjoia’t, a cargo del A-FAD– que presenta un recorrido por sus creaciones desde 1959 hasta la actualidad.

Se observa como sus primeras joyas combinan la plata con otros materiales poco corrientes y encontramos reflejos del trabajo de su padre, y primer maestro en el oficio de joyero, Manuel Capdevila. Este último, había incorporado las piedras de río, las maderas o el cobre en objetos de orfebrería civil y religiosa –como ejemplo hay que hacer notar la Corona Kölbe– y reivindicaba el urushi en una serie de broches hechos en una estética a contracorriente , que donó al Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Broche, 1987-1988. Colección “Suite Praga”. Plata, cobre y pintura acrílica. Colección Museu del Disseny de Barcelona

Joaquim Capdevila, sin embargo, muy pronto emprende su propio vuelo creativo y, esto, se percibe a lo largo de las cerca de 130 obras expuestas procedentes de la propia colección del Museo del Diseño y de colecciones privadas reunidas en esta ocasión.

Contempladas a vuelo de pájaro, estamos ante una producción fronteriza: colinda con la escultura (crea formas con volúmenes), la pintura (colores, formas, texturas sobre una superficie), la tradición de los oficios y el diseño. Encontraréis diferentes tipologías tales como pulseras, collares, broches, colgantes o ejemplares de joyería-orfebrería, desde la copa del FAD, la que sirve para el brindis anual de sus socios, pasando por la Cruz de Sant Jordi, galardón otorgado por la Generalitat de Cataluña. Veréis que, aunque hace variaciones de formas seriadas, Joaquim Capdevila se mantiene fiel en la realización de ejemplares únicos. No se ve tentado en la producción de múltiples, como han hecho artistas y joyeros de su generación.

Broche, 1987-1988. Colección “Suite Praga”. Plata, cobre y pintura acrílica. Colección Museu del Disseny de Barcelona.

Recomendamos especialmente exposiciones de esta naturaleza en el actual monopolio de las pantallas. Nos obliga a fijarnos en lo pequeño. Descubriréis los juegos de texturas telúricas, oxidaciones, rugosidades, sombras, destellos cromáticos, caligrafías y materiales heterogéneos: plásticos, pieles, zinc, tejidos, piedras, madera, caucho, seda, cobre, vidrio, hierro, cerámica, coquille d’oeuf –cáscara de huevo–, pintura acrílica, sin olvidar la plata, el oro y, en ocasiones, el reflejo resplandeciente de los diamantes.

Las joyas de Capdevila van más allá del embellecimiento corporal y son incapaces de satisfacer la vanagloria de la gente de aupa.

Salta a la vista que las joyas de Capdevila son fruto de un acto creativo y experimental; van más allá del embellecimiento corporal y son incapaces de satisfacer la vanagloria de la gente de aupa. Incluso hay algún collar que debe ser una mortificación corporal llevarlo puesto.

Pero, también, en estas joyas expuestas están los reflejos estéticos de unos años cambiantes y se puede establecer un juego de analogías. Hay ecos del informalismo, del constructivismo, del mundo de la ciencia ficción, del gadget –aunque el autor reutiliza los materiales nobles para alejarse del objeto de consumo banalizado– y de la estética posmoderna de los años 1980 y 1990. Hay una serie extraordinaria de broches llenos de color como los muebles de Ettore Sottsass o Mariscal.

Broche, 1997. Colección “Los árboles de la memoria”. Oro, laca urushi y cáscara de huevo.

La exposición cierra con las últimas colecciones hechas en el nuevo milenio como Los árboles de la memoria, Condición angélica o la desgarradora Luz negra sobre plata. Se trata de unas series que vehiculan experiencias vitales, reflexiones íntimas y espirituales de Capdevila.

Broche, 2011. Colección “Condición angélica”. Plata, madera y pintura acrílica.

La exposición está comisariada bajo el expertizaje de Pilar Vélez, directora del Museo del Diseño y autora del libro Joaquim Capdevila. La «Nova joia» a Barcelona, donde explora el papel de Capdevila como pionero y promotor de la Nueva Joyería en Europa. Se trata de una lujosa y rigurosa monografía, editada por Arnoldsche Arte Publisher en Stuttgart, que recuerda la dimensión internacional del joyero y su conexión con los núcleos alemanes de la joyería de vanguardia. No olvidemos que las joyas de Capdevila están presentes en numerosas instituciones, como el Schmuckmuseum Pforzheim, el Museum für Kunst und Gewerbe Hamburgo, o el MAK -Museum of Applied Arts / Contemporary Art, Vienna.

La exposición Joaquim Capdevila. Joyas 1959-2019 se puede visitar en el Museu del Disseny de Barcelona, hasta el 17 de noviembre.