Jordi Baron Rubí es anticuario (de tercera generación), coleccionista de fotografía antigua, y fotógrafo de autor. Cada una de estas facetas alimenta las otras dos.

Su oficio le ha permitido ver cosas más increíbles que el célebre replicante de Blade Runner. Y su colección podría mejorar el departamento de fotografía de cualquier museo.

Foto: Jordi Baron Rubí. Modelo: Ana Torner.

Pero tal vez su tarea más interesante es la de artista fotógrafo. Últimamente viaja con frecuencia al museo Louvre, para fotografiar gente que se hace selfies con la Mona Lisa. Ni se dan cuenta.

Una de las series que tiene en proceso es Domus Barcino. Se trata de interiores vacíos de pisos del Ensanche barcelonés: «estos pisos llevan cerrados años. Han sido ocupados desde principios del siglo XX «, explica Baron.

Estos últimos años, los herederos se lo han ido vendiendo todo: primero, el contenido; después, el continente. Cada uno de esos inmensos pisos de 300 metros cuadrados y techos infinitos, ha sido dividido en tres o cuatro viviendas. Es el fin de un mundo, de una Barcelona burguesa que ha brillado un siglo escaso.

Foto: Jordi Baron Rubí. Modelo: Ana Torner.

Jordi Baron ha vaciado muchos de estos pisos. En otros casos, sus amigos anticuarios le han dejado entrar para retratar «lo que queda», lo que nadie ha querido después de un cuidadoso, implacable proceso de selección.

Baron cree que se trata de un ejercicio de voyeurismo puro: «tiene mucho morbo, pero no es mi terreno. Algunos de estos apartamentos están tal cual los decoraron a principios del siglo XX. Otras acumulan estratos: una tele moderna, un cuadro de hace setenta años, una lámpara de gas… »

Foto: Jordi Baron Rubí. Modelo: Ana Torner.

«Cuando yo llego, significa que una persona, una familia, han acabado», añade Baron. «Cuando llegas a una casa, abres cajones… Tienes las cartas, tienes las bragas, tienes las fotos, lo tienes todo. Te puedes encontrar álbumes con las imágenes de hasta tres generaciones, películas familiares, cartas de amantes, secretos de familia».

Acabas empatizando con gente que no conoces.

En este sentido, Baron ejerce de arqueólogo de interiores: «Entras en un terreno desconocido, de una familia que ya ha pasado a la historia. Procuro no implicarme, pero al final siempre te implicas. Acabas empatizando con gente que no conoces, y te emocionas con sus vidas. »

Si hay algún modelo artístico para Jordi Baron, éste es Piranesi. Para él, la serie Domus Barcino está más inspirada en el célebre grabador de las Carceri que en el movimiento Urbex, que consiste en fotografiar casas abandonadas. Las casas de Baron no están abandonadas, están cerradas.

Foto: Jordi Baron Rubí. Modelo: Ana Torner.

La serie Domus Barcino tiene una subserie de fotos con modelo. Se trata de Ana Torner: «Conocí a Ana porque, mientras yo hacía las fotos a los pisos, ella venía a remover ropa».

Las fotos, realizadas con luz natural, son muy escenográficas, pero no tienen nada que ver con la fotografía de moda. Con un mínimo de manipulación, consiguen trasladar el misterio de lo que no vemos, de lo que ha sido y que, quién sabe, será en un futuro nuestro caso: el tiempo no pasa, pasamos nosotros.