El vestíbulo de la Fundación Miró es un perpetuo fluir. Colas de turistas que entran, colas de turistas que salen, y aún más turistas que esperan vete a saber qué.

Y en medio de este vestíbulo, una pantalla de televisión y unas extrañas imágenes… ¿abstractas? Se trata de la instalación Invisible visible (la luz animal), de Juan Bufill.

Juan Bufill, Invisible visible (la luz animal). Film 2004, vídeo 2014 (9′ 26»), fotografías + instalación 2019.

Definir a Bufill (Barcelona, 1955) como artista-fotógrafo-cineasta experimental, crítico de arte, de cine, de música, poeta, guionista de cómic, comisario de exposiciones, creador y guionista de míticos programas de televisión como Arsenal, de TV3; o contentarse con un genérico «creador polifacético» es quedarse corto… y perderse en disquisiciones estériles. Bufill crea, no importa la técnica, ni el género, ni el soporte. Crea. Punto.

Bufill se inspira en un verso del poeta cubano José Lezama Lima, para construir su propuesta: «La luz es el primer animal visible de lo invisible». Pero yo prefiero citar al efesio Heráclito el oscuro: «Cruzamos y no cruzamos los mismos ríos. Somos y no somos».

Juan Bufill, Invisible visible (la luz animal).

¿En qué consiste Invisible visible? Se trata de medio minuto de filmación en super 8 pasado a vídeo: el encuadre de un fragmento de un río en La Pobla de Segur, en el Pirineo catalán. Primero lo vemos a velocidad «natural», todo es fugaz. Después, más lento, empezamos a intuir imágenes. El tercer pase revela figuras y signos. Y el cuarto es una fijación de 33 fotogramas escogidos, detenidos durante diez segundos cada uno.

El vídeo dura en total nueve minutos y medio pero el tiempo, ya lo sabéis, es muy relativo. Incluso en un vestíbulo.

Juan Bufill, Invisible visible (la luz animal).

Junto a la pantalla, doce fotogramas escogidos cuelgan de la pared. Gente que fluye a varias velocidades, ante una obra sobre el flujo, el agua y la luz, por momentos ignorándose, a veces en comunión. ¿Qué es más fugaz, el ir y venir de los visitantes o los instantes deconstruidos de este río pirenaico que no cruzaremos nunca más?

Monet, Duchamp, Bill Viola y tantos otros nos esperan, pacientes, al final del vestíbulo.

Llamadme misántropo, pero este ir y venir de visitantes en el vestíbulo de uno de los espacios más visitados de la ciudad impide, a veces, disfrutar como es debido la obra de Bufill. Os recomiendo que vayáis provistos de unos buenos auriculares y pongáis la música que más os plazca.

El reflejo de la luz sobre el agua, ralentizado por Bufill en su transitoriedad, nos descubre signos, rostros y figuras que nuestro cerebro identificará de forma caprichosa. Mi maestro, Rafael Santos Torroella, compañero de crítica de Bufill en A.B.C. durante la década de 1990, me contaba cómo tomó conciencia de su finitud mirando a las nubes. Todo fluye. Mientras, Monet, Duchamp, Bill Viola y tantos otros nos esperan, pacientes, al final del vestíbulo.

La exposición Invisible visible (la luz animal) se puede visitar en el vestíbulo de la Fundación Miró hasta el 8 de septiembre.