Los juguetes y el arte contemporáneo están estrechamente vinculados. No es sólo que los artistas, como personas, tengan hijos y creen juguetes para éstos, es que también tenemos una educación estética que influye en nuestra percepción del arte y del mundo que nos rodea.

Todo empezó cuando los nobles franceses se negaron a pagar más impuestos…

Silueta de Jane Austen.

En 1759, Étienne de Silouhette, Inspector del Tesoro del rey de Francia Luis XV, quiso recortar pensiones y privilegios a la nobleza. Como los hijos de los nobles jugaban a recortar perfiles de sus conocidos, le dieron a este noble juego el del ministro. De ahí la palabra silueta. Por cierto, se decía en la Antigua Grecia que la pintura había nacido porque un enamorado había reseguido el perfil de su amada en un muro, para recordarla mejor cuando ella no estuviera. Y en el siglo XVIII esta práctica se pone de moda (era mucho más fácil y barato que un retrato). Con la aparición de la litografía, aparecieron los cromos y los juguetes recortables. Imaginad que tenéis un papel y que podéis componer la escena que deseéis recortando figuras… Este juego popular entró por la puerta grande en 1912 cuando Picasso pegó un trozo de rejilla de una silla en un dibujo de una silla. Una invasión en toda regla. Ahora, en vuestro ordenador, ejecutáis «cortar y pegar» como si nada, pero todo viene de los malditos recortes de un ministro.

Dones i ocupaciones de Froebel.

Al pedagogo alemán Friedrich Wilhem August Froebel (1782-1852), el creador del jardín de infancia (Kindergarten), ocho generaciones de occidentales le debemos nuestra educación estética.

Froebel fue un revolucionario. Los niños percibieron el mundo de la manera que él estableció, mediante una serie de unidades didácticas, muchas veces cajas, llamadas «Dones y empleos». Los niños tenían que hacer actividades orientadas a descubrir los colores, las formas… también diseñó varias cajas de arquitectura. Un austríaco, Milton Bradley, exportó los juegos de Froebel a los Estados Unidos y creó la empresa más potente de su sector. En 1984 ésta fue absorbida por Hasbro.

Juguete de Torres Garcia.

El artista catalán uruguayo Joaquín Torres García, que vuelve a estar de actualidad porqué los frescos que pintó para el palacio de la Generalitat deben ser devueltos al Salón de Sant Jordi, de donde habían sido ocultados durante la dictadura de Primo de Rivera, creó juguetes para niños. Primero, con la manufactura de Juguetes de Francisco Rambla, una empresa de Sarrià (Barcelona). Y después, en Nueva York, en 1921. En esta ciudad fundó la empresa Aladdin Toys. Fracasó, pero hoy sus juegos se cotizan a precios estratosféricos, y se han hecho incluso facsímiles. Por cierto, justo dos años antes que Torres García, Josep Palau Oller –padre de Palau i Fabre, poeta y gran estudioso de Picasso–, también había comenzado a diseñar juguetes de madera.

 

Alexander Calder es conocido por sus esculturas móviles (y Dalí contraatacaba diciendo que «si una sola cosa le podemos pedir a una escultura, es que no se mueva). En la Fundación Miró hay algunas. Era muy amigo del artista del Pasaje del Crédito, y había organizado sesiones en la masía de Mont-roig con su famoso circo hecho de trozos de lata, con todos los personajes de este curioso espectáculo. En 1927 creó una serie de juguetes móviles para la compañía de Wisconsin Gould Manufacturing Company, con animales con ruedas, muchos colorines, de conglomerado de madera. También se han hecho varias ediciones facsímil. El circo de Calder terminó el Whitney Museum of American Art, de Nueva York. En 1955, Jean Painlevé le dedicó el filme Le Grand Cirque Calder 1927.

Kit de Bruno Munari.

El italiano Bruno Munari (1907-1998) es uno de los artistas y diseñadores más interesantes del panorama contemporáneo. Diseñó numerosos libros para niños entre 1930 y 1970. También diseñó un libro-cama, y una habitación infantil (1971) que es un prodigio de imaginación espacial. A veces iba a Cadaqués, donde tenía un gran amigo, el galerista y artista concreto italosuizo Lanfranco Bombelli. Por cierto, se pueden solicitar libros infantiles de Munari, actualmente, en cualquier librería, física o en línea. Y es que en el arte contemporáneo hay obras abiertas y amables, hay que recordarlo… ¡Os sorprenderá!

Toys de Custo Barcelona.

Los diseñadores y artistas urbanos (dibujantes de cómic, graffiteros, ilustradores…), durante la década de los noventas, comenzaron a producir, en tiradas limitadas, pequeños objetos de plástico, vinilo, látex… La moda arrancó en Hong Kong pero se ha expandido por todo el mundo. Forma parte de la corriente Lowbrow (o surrealismo pop, con mucho sarcasmo). En España se encuentra la tienda en línea –y física– Vinylescape, pero podéis encontrar toys en muchos y diferentes lugares.