El austríaco Oliver Ressler presenta en la galería àngels barcelona su primera exposición individual en la ciudad.

Situado en el lugar de encuentro entre la producción artística y el activismo medioambiental, o entre arte, ética y medio ambiente, Oliver Ressler presenta sus vídeoproyecciones y series fotográficas sobre formas de resistencia colectiva a los abusos del capital. Comprometidas. Esperanzadoras. Valientes. Contundentes. Una lección de activismo social y político a través del arte. Con una trayectoria de una gran coherencia, en esta ocasión presenta cinco experiencias de resistencia que piden cierta pausa en el relato.

Oliver Ressler, Everything’s coming together while everything’s falling apart: COP21, 2016.

Primera. París, 2015: Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Mientras los gobiernos no son capaces de implicarse y llegar a un acuerdo vinculante para reducir el calentamiento del planeta, Oliver Ressler registra las acciones que los activistas llevan a cabo en paralelo a la cimera en una ciudad que se encuentra en estado de emergencia a raíz del terrorismo yihadista.

Segunda. Lusatia, estado alemán de Sajonia, 2016. Cuatro-mil activistas acceden a la mina de cielo abierto de los yacimientos de lignito, un tipo de carbón altamente contaminante, bloqueando la estación de carga y la conexión ferroviaria a una estación eléctrica. Antes deciden en asamblea cómo cruzar la línea policial. Su bloqueo continuado paraliza el abastecimiento de carbón hasta que el propietario sueco tiene que cerrar la central eléctrica. Oliver Ressler graba todo el proceso.

Oliver Ressler, Everything’s coming together while everything’s falling apart: The ZAD, 2017.

Tercera. Notre-Dame-des-Landes, cerca de Nantes, Francia, 2009. Ante la inminente construcción del tercer aeropuerto más grande del país en una zona rural de marismas y agricultura para proteger, los activistas la declaran como ZAD (Zone A Deféndre) y la ocupan apoyados por vecinos y vecinas. Ante el desalojamiento agresivo por parte de las fuerzas policiales y el ejército franceses en el 2012, 40.000 personas se resisten duramente. Desde entonces, la policía no ha regresado. Hoy, el ZAD es el territorio autónomo anticapitalista de mayor extensión de Europa. En él viven unas 250 personas que forman parte de unos 60 colectivos. Oliver Ressler recupera imágenes del ataque policial y de la resistencia mientras da voz a algunos protagonistas.

Cuarta. Puerto de Ámsterdam, verano de 2017. Segundo puerto carbonífero de Europa. Casi todo el carbón que llega procede de Colombia, donde se extrae en unas condiciones ecológicas y sociales insostenibles. Los activistas ocupan los muelles de carga en una acción de desobediencia civil. Oliver Ressler lo registra.

Oliver Ressler, Everything’s coming together while everything’s falling apart: Code Rood, 2018.

Y quinta. Bosques de Hambach, cerca de Colonia, abril de 2018. En estos bosques antiguos tiene lugar la ocupación de copas de árboles más larga de Europa. En árboles de una alzada espectacular, viven entre 100 y 200 personas desde hace seis años. Solo así se ha evitado que la empresa energética RWE talara los árboles para ampliar su mina a cielo abierto. El 13 de setiembre de 2018, casi 4.000 policías fueron trasladados al bosque para desocupar los árboles. Durante dos semanas, día y noche, destruyeron casas de árboles y puentes de cuerda. Murió un periodista. El 5 de octubre, un tribunal alemán ordenó la suspensión de la tala del bosque de Hambach. Oliver Ressler sitúa un objetivo gran angular bajo los árboles para documentar la resistencia arbórea.

Entre “hundir” y “levantar” hay mucho más que una direccionalidad invertida.

Si bien las cuatro primeras acciones se presentan a través de vídeoproyecciones, la última consiste en una serie de fotografías de gran belleza. La exposición lleva por título A Rising Tide Sinks Ships o “Una marea creciente hunde barcos”, haciendo referencia a la sentencia habitual en la economía de mercado Una marea creciente levanta barcos. Y es que, como muestra el archivo de imágenes de Oliver Ressler, entre “hundir” y “levantar” hay mucho más que una direccionalidad invertida. Hay una verdadera inversión de valores, hay otro mundo posible y también una tradición de resistencia colectiva medioambiental como uno de los mejores valores de Europa. O, si se quiere distinto, y esta es la mejor parte del trabajo de Ressler, hay la distancia entre realidad y utopía necesaria.

La exposición de Oliver Ressler A Rising Tide Sinks Ships se puede ver en la galería àngels barcelona hasta el 8 de marzo.