Al colectivo artístico AES+F no le importa que se le presente como frívolo o kitsch. Su estética está en el umbral muchas veces del considerado generalmente mal gusto.

Pero para estos cuatro artistas rusos (Tatiana Arzamasova, Lev Evzovich, Evgeny Svyasky y Vladimir Fridkes, los cuatro nacidos en pleno periodo soviético), el lenguaje del arte, puro y duro, y las referencias iconográficas de la tradición artística occidental son herramientas para su práctica artística. El colectivo se fundó en 1987. Y desde entonces, sean fotografías, vídeo o grandes instalaciones multimedia, las obras de AES+F se han expuesto en espacios como la Bienal de Venecia, el Centro Pompidou o la Tate. Son una referencia del arte contemporáneo ruso.

AES+F, Mare Mediterraneum.

Ahora, acabado de exponer en la Manifesta 12 de Palermo, se puede ver en la galería Senda de Barcelona su proyecto Madre Mediterraneum, que trata sin complejos el tema del drama de las migraciones y los refugiados y las políticas europeas sobre esta situación.

Este no es un tema nuevo, obviamente, en las actuales prácticas artísticas contemporáneas. Lo que diferencia lo que han hecho los AES+F de otros proyectos sobre el mismo tema es el lenguaje utilizado y aquí radica la provocación que propone el colectivo. Moldeadas al estilo del neo-rococó más kitsch de la región italiana del Capodimonte, nueve esculturas de porcelana representan escenas de rescates marítimos muy singulares. En yates de lujo y lanchas deportivas, los turistas ricos, jóvenes y bellos, acogen a inmigrantes en tan buena forma como los anfitriones de las embarcaciones. A veces parece una escena celestial de la pintura barroca. La confraternización es absoluta, todos parecen estar felices, sobre una espuma de mar con olas doradas.

Todos sabemos que una escena tan glamurosa en estas circunstancias es una absoluta fantasía. La ironía es extrema y puede llegar a molestar. No sólo por la escena representada sino por una estética, asociada al turismo de masas más casposa, que aquí, sobre todo, nos recuerda los objetos de Lladró.

Es un mar tan bello como amenazador.

Los de AES+F lo tienen claro. Pretenden provocar directamente al espectador. Del mismo modo, en la exposición también se proyecta un vídeo, que muestra un mar digital, que va cambiando de tonalidad en función de la luz del día y la meteorología. Es un mar tan bello como amenazador, sin presencia de vida, que nos hace reflexionar en la muerte oculta de tantas personas mientras perseguían el sueño de una vida mejor.

El colectivo AES+F recuerda que el Mediterráneo unía todo un mundo en la Antigüedad. Ahora es sinónimo de tragedia e intolerancia. “Este es el privilegio del arte, del lenguaje que habla directamente al espectador, del impacto visual. Otras maneras de abordar este tema, que son un camuflaje del arte, nos parecen deshumanizadas”, dicen. Propugnan utilizar el lenguaje del kitsch al servicio de un mensaje político. Es tan legítimo como un proyecto documental y con un formato más “serio”, que habitualmente no apela tanto a la mala conciencia del espectador. El dilema está servido.

La exposición AES+F. Mare Mediterraneum se puede ver en la galería Senda de Barcelona hasta el 23 de marzo.