La galería de arte Artur Ramon acaba el año con El enigma de la mirada, una exposición centrada en el retrato, concretamente en el misterio que se esconde detrás los rostros.

La muestra reúne obras del fondo de la galería, desde el siglo XVIII hasta la actualidad, con el objetivo de establecer un diálogo en el que la mirada, convertida en eje temático, interpela desde el silencio.

Henry Moore, Man and Woman, 1978.

El abanico de artistas expuestos es amplio, así como las diversas técnicas, que se mueven entre la pintura, el dibujo, la escultura y la fotografía.

A lo largo de los siglos, muchos artistas han sabido captar el trasfondo existencial que habita el rostro. En este sentido, el recorrido propone, dejando a un lado cronologías y estilos, un cara a cara entre los distintos retratados y el espectador. Hay que hacer mención de Manuel Ángeles Ortiz que, en una de las pinturas más interesantes de la exposición, recoge la mirada entrecortada y vacilante de un joven sentado; de Pere Ysern Alié, que pinta los ojos penetrantes y oscuros de una mujer envuelta por un aura de misterio; de Eduardo Rosales, que esboza la presencia robusta de un hombre que en el fondo oculta una mirada débil; de Antoni Clavé, que remarca una mirada tomada por un mundo interior convulso, o de Manolo Hugué, que esculpe dos hoyos de tristeza en un rostro femenino de terracota.

A lo largo de los siglos, muchos artistas han sabido captar el trasfondo existencial que habita el rostro.

En todas las obras el rostro de los protagonistas se delata y acaba siendo mucho más que el conjunto de unos ojos, una barbilla, una boca, una frente y una nariz, para convertirse en expresión y lenguaje. Por eso, a menudo, el retratado queda, al margen de su intencionalidad, a cuerpo descubierto. Con todo, la exposición traza una red de miradas, externas e internas, que se interpelan y que vinculan al artista, al retratado y al espectador en un continuo juego de encuentros.

Humberto Rivas, María, 1978.

Artur Ramon ha recuperado los retratos de su cajón de sastre, y no solo se ha limitado a exponerlos, sino que, desmarcándose del relato historicista ya conocido, los ha repensado desde dentro. Tan solo así ha podido indagar en la intimidad reveladora del rostro, y corroborar que en la mirada se concentran los secretos más profundos.

La exposición El enigma de la mirada se puede visitar a Artur Ramon Art, de Barcelona, hasta el 26 de febrero.