…es que yo no lo estoy. Fue Salvador Dalí el autor de esta supuesta verdad con apariencia de boutade. También fue Dalí el último paciente a ser tratado por el psiquiatra Joan Obiols, quien murió de un infarto en Portlligat después de una sesión con el pintor.

La figura de Joan Obiols Vié (Granollers, 1918 – Cadaqués, 1980) acumula más de un encaje. Psiquiatra reconocido y académico en la Universidad de Medicina de Barcelona, coleccionista de arte, activador de cultura en momentos de estrechez franquista, gastrónomo apasionado y cultivador de la amistad ─gran amigo de Joan Brossa, entre otros nombres de la cultura catalana─, hasta hoy no se le había dedicado una exposición completa.

Joan Obiols, Autorretrato, c. 1950.

Comisariada por su hijo, también psiquiatra, Joan Obiols Llandrich, Arte y locura. Joan Obiols Vié. Psiquiatra y humanista se puede ver en La Seca, el nuevo espacio expositivo de la Fundació Brossa y antigua fábrica de monedas situada en la calle del mismo nombre.

Formado con Ramón Sarró, en los años cincuenta, en un momento en que se comercializaban los primeros antipsicóticos, Joan Obiols fue pionero en el país en el uso de la creación como instrumento de psicoterapia. Amante del arte y consciente del valor iluminador de la imagen, estimulaba a sus pacientes a vehicular su estado emocional a través del lenguaje visual, como muestra, con creces, la exposición. Hacía poco, en 1945, que Jean Dubuffet había puesto en circulación el término art brut para reivindicar el valor de la creación artística en manos de la infancia, la prisión y la enfermedad mental. Obiols impulsó el potencial sanador de las diferentes formas artísticas, no tan solo las visuales, sino también la musicoterapia y el psicodrama. En este sentido, creó la primera sección de Terapia para el Arte en un centro sanitario español, el Hospital Clínico de Barcelona, impulsó la Sociedad Internacional de Psicopatología de la Expresión y organizó varios congresos internacionales de psicoterapia del arte en 1958 y 1964.

Dibujo de la colección de art brut del Dr. Obiols.

Arte y locura muestra unos 60 dibujos realizados por pacientes de Joan Obiols, de un fondo de más de 1.000 ─no son pocos─ que el mismo psiquiatra ya había expuesto en vida. En este sentido, la exposición es extraordinariamente inmersiva. Situados en el espacio expositivo como documentos y no como obras de arte, los dibujos suponen un acceso directo a mundos dolorosamente privados. Se repiten motivos, se representan obsesiones y se trazan zonas discordantes. Además de su función comunicativa, sorprende, por qué negarlo, el sentido plástico y la fuerza visual de muchos dibujos.

Perejaume, Nen lluna.

Aunque lo que más sorprende de la muestra es la inquietante familiaridad que muestran algunos de los pacientes de Obiols con los universos pintados de Dalí, Joan Ponç o de Zush ─un nombre artístico, recordémoslo, que Albert Porta recibió de un interno del Instituto Frenopático de Barcelona─, artistas de quien este psiquiatra tenía obra. Y es que la exposición muestra también la vertiente coleccionista de Joan Obiols, con obras oníricas y surreales de Tàpies, Tharrats, Dalí, Ponç, Zush y Perejaume. Muestra también, con fotografías y documentos, la implicación de Obiols como activador incansable y curioso de colectivos como Dau al Set, espacios como el Club 49 y otras iniciativas culturales. “Amigo solar, hábil cortador de nieblas”, lo recordaba Joan Brossa en el texto de despedida que le escribió en 1980 en la revista Serra d’Or.

Obiols retrató a los pacientes ingresados en instituciones manicomiales, como Sant Boi.

Amante de la fotografía, Obiols hizo lo que, en los años cuarenta y cincuenta, ningún médico hacía, retratar a los pacientes ingresados en instituciones manicomiales como Sant Boi, el Instituto Pere Mates de Reus y otros espacios de reclusión. El resultado es un conjunto de más de 600 fotografías en blanco y negro ─frenografías, las llaman─ realmente singulares. En la exposición hay una muestra de casi 80, con bastantes más mujeres que hombres, que nos observan desde una de las paredes de La Seca. Retratando su mirada, Obiols les estaba otorgando identidad.

Joan Josep Tharrats, Sin título, 1950.

Mientras esto pasaba, en Francia, otro psiquiatra catalán de la misma generación, Francesc Tosquelles, exiliado republicano y colaborador de Félix Guattari, articulaba una singular experiencia autogestionaria y autoproductiva con los enfermos mentales del hospital de Saint-Alban, en la Lozère. Y en Italia, al cabo de unos años, la llamada antipsiquiatría abría las puertas de los centros. Pero este sería ya otro capítulo. Dando voz a las nocturnidades y periferias de sus pacientes, Obiols anticipó una práctica ignorada aún hoy por buena parte de la psiquiatría.

La exposición Arte y locura. Joan Obiols Vié. Psiquiatra y humanista se puede visitar en la Fundació Joan Brossa, Barcelona, hasta el 14 de abril.