El centro de arte Fabra i Coats da comienzo a la temporada con dos exposiciones de corte político.

En la entrada de la sala del centro de arte Fabra i Coats, un semicírculo de hormigón acoge al visitante de Tono lengua boca, la primera retrospectiva internacional de Wendelien van Oldenborgh (Rotterdam, 1962), que llega a Barcelona, procedente del centro Dos de Mayo, de Móstoles.

Wenndelien van Oldenborg, Maurits script, 2006.

La estructura que articula el espacio expositivo –una idea de la arquitecta italo brasileña Lina Bo Bardi, que la utilizaba para crear sinergías y momentos de encuentro–, no es baladí, sino que se configura casi como una metáfora de la forma de trabajar de esta artista holandesa, prácticamente desconocida en España. Oldenborgh hace películas, pero renuncia al papel todopoderoso de directora para dejar que los interpretes, casi siempre no profesionales, se activen y movilicen, generando situaciones y reflexiones que dan lugar a una revisión conjunta (entre artista, intérpretes y público) de temas inherentes al pasado colonial, las desigualdades de raza y clase, o las distintas formas de entender el feminismo.

Wenndelien van Oldenborg, No False Echoes, 2008.

Según Anna Manubens, comisaria de la exposición “para la artista, encontrar una voz propia pasa por las voces de los otros”. Así, dentro del semicírculo se expone un fragmento del presente de Brasil, representado por un diálogo entre dos mujeres, una actriz y una cantante, que plantean dos formas de vivir la condición femenina, así como sus reivindicaciones. Fuera del semicírculo, el pasado se plasma en la reconstrucción del breve periodo colonial de los Países Bajos en Brasil, pero también en Indonesia, donde su presencia fue mucho más larga y trascendente.

La llave maestra de Fabra i Coats. Cortesía de la Asociación de Amigos de la Fabra i Coats.

“No solo es importante lo que dices sino cómo lo dices” asegura Manubens para dar paso a la última obra, un LP, uno de estos elementos del pasado que, tras haber sido desterrados de mala manera, vuelven como una moda muy elitista y poco usable. En este caso, Oldenborgh reedita como pieza de audio la banda sonora de la película de 2015 From Left to Night, en la que prioriza diálogos y canciones referidas a las problemáticas urbanas. El LP formará parte también de la publicación vinculada a la muestra, aunque queda por ver cuántos lo podrán escuchar.

El objetivo último es reflexionar sobre el apogeo y la caída de la industrialización, el movimiento obrero y la importancia de los pequeños elementos de la cotidianeidad.

La segunda propuesta de Fabra i Coats para abrir la temporada expositiva, es una exposición colectiva comisariada por el dúo Latitude, formado por Mariana Cánepa y Max Andrews. Más allá del juego de palabras, Cosas que las cosas dicen se basa en un género atractivo: el relato de un objeto (it-narrative), que en este caso se utiliza para vincular el pasado de la fábrica textil ahora convertida en centro de arte, con su presente artístico. El objetivo último es reflexionar sobre el apogeo y la caída de la industrialización, el movimiento obrero y la importancia de los pequeños y aparentemente nimios elementos de la cotidianeidad.

Sarah Ortmeyer, SABOTAGE. Foto: Roberta Bosco.

La mayoría de las piezas tienen alguna relación con la industria textil: desde la llave maestra que abría todas las puertas del gigantesco recinto fabril de Fabra i Coats, hasta la antigua madeja de hilo fotografiada por Francesc Serra i Dimas en los años 30, pasando por el montón de zuecos destrozados que la artista alemana Sarah Ortmeyer usa para explicar la génesis de la palabra sabotaje.

Stuart Whipps, The Kipper and the Corpse, 2004. Foto: Roberta Bosco.

El aspecto más reivindicativo de la muestra se materializa en el coche Mini, reproducido con todo detalle por Stuart Whipps, y las fotos de Annette Kelm, que aluden a la historia del movimiento feminista alemán de los años 70 a partir de un tejano de peto rosa. Especialmente interesante, la atípica zona Vip creada por el coreano afincado en Berlín Haegue Yang, con sillas y mesas prestadas por gente importante para el contexto de la exposición, en este caso la flamante consejera de Cultura, arquitectos, galeristas, políticos y asociaciones vinculadas a Fabra i Coats. ¡Lastima que, debido al virus, no se podrán utilizar para lo que sirven, sentarse a charlar! En cambio, hay unas cartelas muy completas, y un programa de actividades que integra y acompaña ambas muestras.

Las exposiciones Tono lengua boca y Cosas que las cosas dicen se pueden visitar en Fabra i Coats: Centre d’Art Contemporani hasta el 17 de enero de 2021.