No era una “femme fatale”, era una “femme différente”, asegura David E. Scherman, gran amigo de Lee Miller, en el documental Lee miller ou la traversée du miroir realizado por el director francés Sylvain Roumette en el año 1995 y proyectado en la Filmoteca de Catalunya en el marco de la exposición de la Fundació Miró.

Lee Miller dejó casi 60.000 imágenes. Las guardó dentro de cajas de zapatos en la buhardilla de Farley Farm, su casa de Sussex, Inglaterra. Lo cuenta su hijo Antony Penrose, que presentó el documental y que tardó años en saber que aquella que era su madre había tenido una vida anterior como fotógrafa de moda, como fotoperiodista de guerra y como surrealista. “Fue casi una buena fotógrafa de guerra. El instante decisivo no era su momento, como podía serlo para Capa o Cartier-Bresson. Pero sí que sabía captar como nadie lo extraordinario. Detectaba la incongruencia, que es la base del humor. Por eso fue una buena surrealista”, explica Scherman.

Fue este fotógrafo americano quien animó a Lee Miller a acreditarse como fotoperiodista de guerra para la prensa americana cuando, en 1942, instalada en Londres con el pintor surrealista Roland Penrose, se negaba a seguir haciendo fotografía de moda mientras Europa se hundía. Miller, que había nacido en 1907 cerca de Nueva York y que había empezado a trabajar como modelo publicitaria, pronto vio que su lugar estaba al otro lado del espejo. En 1929 se fue a París para aprender fotografía con Man Ray, de quien fue musa y amante, pero sobre todo, colaboradora en el laboratorio.

Como reportera de guerra en 1944-1945 –las únicas fotografías donde Lee Miller no muestra una profunda tristeza son de este momento–, estuvo en los hospitales de campaña de Normandía, asistió a la liberación de los campos de exterminio de Dachau y Buchenwald –la edición inglesa de Vogue decidió no publicar los fotos que ella les mandó, cosa que sí hizo la edición americana– y de Múnich, donde surgió una de sus imágenes más icónicas: Lee Miller dentro de la bañera del apartamento de Hitler. No la sacó ella, claro, sino el amigo Scherman, quien estaba cubriendo los reportajes de guerra para la revista Life. “Mientras hacíamos aquella foto, Hitler y Eva Braun se suicidaban en su búnker de Berlín”, recuerda Scherman. Hay otra fotografía que no ha tenido tanta suerte mediática. Esta sí, la hizo Lee Miller, que retrató a una segunda persona dentro de la bañera de Hitler: era Scherman, de origen judío.

Lee Miller y el surrealismo en Gran Bretaña muestra en la Fundació Miró de Barcelona una parte significativa de la producción fotográfica de Miller. Con una gran fidelidad al título, la exposición bascula constantemente entre la fotografía de Miller y la constelación que supuso el surrealismo británico cuando la Segunda Guerra Mundial lo desplazó desde París hasta Londres. En este desplazamiento, Roland penrose fue una figura decisiva. En 1937 había conocido a Lee Miller en París y este mismo año lanzó una convocatoria surrealista en casa de su hermano, en Cornualles. Miller asistió. Y también Paul y Nush Éluard, Max Ernst y Leonora Carrington, Man Ray i Ady Fidelin, entre otros. Las fotografías que hizo Lee Miller muestran muy bien esta tendencia del núcleo surrealista de mezclar arte y vida, humor y absurdo, deseo y amistad. En Cornualles se consolidó el entramado del surrealismo en Gran Bretaña, una trama en que Roland Penrose y Lee Miller jugaron un papel clave.

Una de las virtudes de la exposición son las afinidades que muestra sin decirlo. Con una disposición de las obras ejemplar, pone en evidencia cómo funcionó el surrealismo, como una red de conexiones y guiños, como un yo-lo-dejo-aquí-y-tu-lo-retomas-allá o, en palabras de los mismos surrealistas, como un gran cadavre exquis. Aunque el peligro de una mirada tan poliédrica es que a veces desatiende la visión de detalle. ¿Quién fue aquella que prefería sacar una foto que ser una foto? ¿Qué nos dicen las incongruencias y el humor de quien renunció al lugar del objeto para situarse en una posición de sujeto? Claro que quizás esto sería otra exposición. Es probable. Pero la pregunta queda abierta: ¿quién fue Lee Miller?

La exposición Lee Miller y el surrealismo en Gran Bretaña se puede visitar en la Fundació Miró, de Barcelona, hasta el 20 de enero de 2019.