Fabra i Coats Centre d’Art Contemporani vuelve a desafiar al espectador.

Durante los próximos tres meses, acoge dos exposiciones que pretenden cuestionar la institución, que se plantean “como un relato compartido donde continente y contenido, artista y visitante son permeables y cambiantes”–en palabras de la directora Joana Hurtado.

Una exposición verdadera, de Martí Anson.

El impacto visual de Una exposición verdadera, la propuesta de Martí Anson (Mataró, 1967) para el centro de arte Fabra i Coats, es notable. Lo primero que el visitante encuentra es una sala atestada de listones de madera, tirados por el suelo. También hay estructuras a todas luces inutilizables, que parecen reproducir dos trampolines: uno para salto con esquíes y el otro para tirarse en una pequeña piscina de plástico (pero esto se descubrirá solo al subir al piso superior, donde continua la construcción).

Vista de la exposición de Martí Anson. Foto: Roberta Bosco.

No hay sierras ni martillos, no hay clavos ni pegamento, y sin embargo Martí Anson invita los visitantes a apropiarse del despliegue de madera, para hacer lo que quieran o puedan porque, finalmente, “hay que respetar si no todas, algunas normas de la institución”. Por su parte, el artista no da pistas, no hay cartelas ni indicaciones, “aquí no se enseña nada, se hace. La acción es lo único que cuenta”, asegura Anson.

Joana Hurtado, durante la videopresentación de la exposición, con la presencia virtual de Broomberg y Chanarin. Foto: Roberta Bosco.

“Es una exposición difícil de explicar, pero lo importante es que no hay nada que entender” continúa el artista. Su pasión por la madera, heredada de un padre carpintero, es conocida. Pero en este caso, Anson da una vuelta de tuerca más a sus cuestionamientos sobre el concepto de autoría y la relación con el espacio expositivo, que incluso en tiempos de Covid mantiene cerradas a cal y canto sus grandes puertas acristaladas.

Broomberg & Chanarin.

En mi opinión, lo más interesante del proyecto sería ver lo que pasa en la muestra, cómo la gente recibe, metaboliza y quizás active la propuesta. Por eso echo de menos un par de webcams permanentemente online, para poder ver en los próximos días qué pasará en la sala. “La cuestión es hacer las obras disponibles, y eso pasa por motivar un uso común del espacio expositivo. Hacer el arte más accesible, libre y democrático no es sólo desaprender sus estrategias, sino aprender a jugar e inventar colectivamente nuevas formas de usar este sistema estancado”, dice Hurtado, anticipando que Anson dará sus clases de los martes en la exposición, y que el espacio será dinamizado también por sus estudiantes de Bellas Artes.

Broomberg & Chanarin ponen un punto final a su unión personal y profesional.

Si la propuesta de Anson se proyecta hacia un futuro, que auspicia diferente e imprevisible, la de Alan Broomberg y Olivier Chanarin ofrece una mirada retrospectiva al trabajo de una pareja de artistas que acaba de separarse. Tras 20 años, Broomberg & Chanarin ponen un punto final a su unión personal y profesional, a la vez que abren el debate sobre el control de las imágenes y la institución que las gestiona.

Broomberg & Chanarin, Holy Bible.

“La desaparición del autor hace que la institución y el público aparezcan como garantes de su pervivencia. El problema del legado artístico no se limita a la custodia legal y la conservación física, sino que afecta también el acceso y la interpretación de su mensaje”, asegura Hurtado, quien les propuso hacer su primera retrospectiva póstuma como dúo en Fabra i Coats.

Broomberg & Chanarin.

Aceptaron, de modo que trabajos emblemáticos y obras inéditas, documentación, libros e imágenes de todo tipo llegaron a Barcelona en un camión de 13 metros. En Fabra i Coats les esperaba una archivista que irá desembalando y catalogando el contenido de las decenas de cajas de múltiples formas y dimensiones, ante los visitantes, que podrán preguntarle sobre su trabajo y praxis.

Espai on es cataloguen de les obres de Broomberg & Chanarin. Foto: Roberta Bosco.

“No se trata de mirar atrás para buscar en las imágenes el sentido de una vida, ni de embalsamar lo que queda de ella en una urna, sino de recorrer y seguir este cadáver exquisito que es su trayectoria. Por eso no hemos querido enseñarla como un todo cerrado, sino poco a poco, por capas, en coherencia con el proceso de descubrimiento y análisis propio de estos artistas”, concluye Hurtado, que arranca The Late Estate Broomberg & Chanarin con la muestra de su propia Biblia intervenida y una serie de collages enmarcados, acompañados por War Primer 2, un libro de artista que utiliza como soporte una publicación de Bertold Brecht de 1955.

Una exposición verdadera, de Martí Anson, y The Late Estate Broomberg & Chamarin, se pueden visitar en Fabra i Coats. Centre d’Art Contemporani, de Barcelona, hasta el 23 de mayo.