Hay vida mas allá del Pabellón. La escena artística catalana en Venecia se cuela en proyectos institucionales para la Bienal y en iniciativas paralelas.

Paul B. Preciado es el comisario del extraordinario Pabellón de Taiwán y David Armengol ha comisariado el proyecto de Yamandú Canosa para el Pabellón de Uruguay, mientras que Lorenzo Quinn busca repetir el éxito mediático de 2017 con un puente de manos monumentales. Tampoco faltan los galeristas: Senda con Tavares Strachan y NoguerasBlanchard con Ad Minoliti en la muestra central de la Bienal y ADN con Kendell Geers en el Giudecca Art District. Y para rematar la exposición dedicada a los Fortuny padre e hijo.

Durante un breve periodo el Macba vislumbró la posibilidad de encontrar su camino y convertirse en un museo realmente abierto a las prácticas artísticas del presente. Fue cuando Bartomeu Marí fichó Valentín Roma y Paul B. Preciado, como jefes de colecciones y programas públicos respectivamente. La historia es harto conocida: un conjunto de censura, presiones, ignorancia y nula visión que condujo a su despido, un grave error reconfirmado por cada proyecto que realizan.

Paul B. Preciado es el comisario del proyecto de Shu Lea Cheang para el Pabellón de Taiwán, que ocupa el Palazzo delle Prigioni, donde fueron encarcelados personajes ilustres como Giordano Bruno o Giacomo Casanova, “no el rompecorazones de la leyenda, sino el primer promotor del condón”, dice Preciado. El proyecto va de vigilancia desde la cárcel histórica hasta el control digital contemporáneo y de represión y punición por cuestiones de género, sexualidad, diferencia y actitudes no convencionales.

Shu Lea Cheang. Foto: @Arte.Edad.Silicio.

Autora de Brandon, el primer trabajo de net.art adquirido por un museo americano (el Guggenheim), sobre la historia de una transexual asesinada, que luego sirvió de argumento para la oscarizada Boys don’t cry, Shu Lea Cheang se dio a conocer con películas de ciencia ficción feminista porno digital, como I.K.U., el primer film pornográfico admitido en el Festival de Sundance y proyectos interactivos que exploran la representación física y virtual de la identidad, el género, la sexualidad y la raza en la sociedad digital a través de múltiples medios artísticos.

Shu Lea Cheang. Foto: @Arte.Edad.Silicio.

3X3X6, cuyo titulo alude a la arquitectura de las cárceles modernas de 3 metros por 3, vigilados por 6 cámaras, consta de un panóptico invertido y diez cortometrajes que plantean una reflexión a partir de diez historias reales de personas condenadas por presuntos delitos de naturaleza sexual. Casanova, el Marqués de Sade (¡encarcelado por sodomía durante 32 años!), Foucault, la mujer que cortó el pene del marido (sentenciada a prisión permanente) o el hombre que acordó matar y comerse otro hombre tras mantener relaciones sexuales, son algunos de los protagonistas de estos relatos audiovisuales trans-temporales que atrapan al visitante en una dimensión ajena a las normas, donde se mezclan visión queer, estética ciber, videojuegos, comic, mitos antiguos y fake news. Todo el mundo puede participar descargando la app http://3x3x6.com/app y mandando un vídeo-selfie bailando en solidaridad con un joven iraní detenido por publicarse en Instagram bailando.

La casa empática es la casa de las fronteras rotas.”

Cataluña es tierra de acogida. Lo sabe bien quien esto firma y también Yamandú Canosa que llegó desde su Montevideo natal en 1975 y se quedó. Canosa representa Uruguay de la mano del catalán David Armengol y Patricia Betancur. Su proyecto La casa empática concentra la historia de las culturas, los encuentros y las migraciones que caracterizan la sociedad mestiza y aluvial uruguaya. Es la casa que reivindica la identidad híbrida, diversa y transfronteriza del propio Canosa, que a través de pinturas, dibujos y murales (recientemente creó uno para La Infinita de L’Hospitalet) crea una cartografía subjetiva no lineal de los desplazamientos, “La casa empática es la casa de las fronteras rotas”, explican los comisarios.

Lorenzo Quinn, el hijo del inolvidable actor Anthony Quinn, vecino de Castelldefels desde hace más de 25 años, intenta repetir el éxito mediático obtenido en 2017 con las gigantescas manos que sujetaban un edificio veneciano, construyendo un puente con seis pares de manos de 15 metros que se juntan en posiciones diversas. Sin embargo, esta vez la pieza no se encuentra en un lugar privilegiado como el Canal Grande, sino que está escondida detrás de los amarres y los contenedores del Arsenal Nord, de modo que se ve bien sólo si llegas desde el mar.

Tavares Strachan en la Bienal.

Entre los numerosos galeristas barceloneses en Venecia, dos tienen artistas con importantes espacios en la muestra principal de la Bienal: Senda con el conceptual Tavares Strachan que pronto expondrá en Barcelona y NoguerasBlanchard con Ad Minoliti, que acaba de presentar en su sede de L’Hospitalet. En cambio, ADN expone en el Giudecca Art District, en la isla homónima, una pieza contra la violencia y la opresión del sudafricano Kendell Geers, cuyas obras se pueden ver en Barcelona hasta este sábado (18 de mayo).

El Palazzo Fortuny.

Como guinda al pastel contemporáneo, el Palazzo Fortuny conmemora el 70 aniversario de la muerte de Mariano Fortuny i Madrazo con una muestra que reúne su polifacética producción artística y la de su padre Mariano Fortuny i Marsal. Su pasión por la pintura y aun más por el coleccionismo y los tejidos preciosos, emblemáticos del crisol de culturas y tradiciones que les fascinaba, se hace evidente en las obras llegadas de diversos museos incluido el Prado. Más allá de las piezas lo que resulta fascinante son los objetos personales y el ambiente sofisticado y lujoso de la que fue vivienda y taller de los Fortuny, hasta 1975 cuando su viuda lo donó a la ciudad. La muestra, como la 58ª Bienal, se clausurará el 24 de noviembre.