El día 28 de diciembre de 2019, en el marco de las actividades que el Caixa Forum organiza para los más pequeños, se proyectarán varios cortometrajes de la directora Charlotte Reiniger, musicados e interpretados en directo por el pianista y compositor Josep Maria Baldomà, experto en música y cine mudo.

Para la ocasión, dada la larga lista de películas animadas que realizó la artista alemana, se ha hecho una cuidada selección de sus cuentos más destacados: La cenicienta, El caballo mágico, Jack y las judías mágicas, Thumbelina y Aladino y la lámpara maravillosa.

La Cenicienta, 1922.

Charlotte Reiniger (Berlín-Charlottenburg, 1899 – Dettenhausen, 1981), conocida popularmente con el diminutivo de Lotte, fue una directora cinematográfica pionera en las películas de animación. Ya desde muy pequeña mostró devoción por las sombras chinescas y los títeres, que convirtió en protagonistas de su espacio de juego. Por eso, con el tiempo, decidió estudiar teatro, formación que le permitiría, de paso, relacionarse con la intelectualidad de la Alemania de entreguerras. Con todo, el clima de efervescencia cultural y creativa de la República de Weimar, especialmente durante los años veintes, fue esencial en la aparición de una generación de artistas y pensadores que allanaron el sustrato cultural de la vanguardia alemana. Lotte Reiniger consiguió, a pesar de las dificultades propias de la época, hacerse un lugar.

Lotte Reiniger en 1939.

Desde un primer momento, se sintió atraída por la obra de Georges Méliès –sobre todo por los efectos especiales, que en aquella época eran toda una novedad– y por las técnicas cinematográficas del cineasta francés. No será hasta más adelante que Lotte, a raíz de una conferencia del actor y director de cine Paul Wegener, intuyó el amplio abanico de posibilidades que el cine de animación tenía aún por delante.

Así pues, Lotte, siguiendo sus impulsos, se lanzó a la producción de películas donde las siluetas y las figuras bidimensionales eran las protagonistas. Ella misma, sirviéndose de una sola hoja, creaba las formas que, después, a través de trucos ópticos, adquirían movimiento. Siguiendo la técnica stop-motion colocaba los recortes sobre una pantalla iluminada y los filmaba fotograma a fotograma hasta que aquellas formas planas, por arte de magia, cobraban vida.

Jack y las judías mágicas, 1955.

Por ello, el papel, las tijeras y los juegos de luz se convirtieron en los utensilios indispensables que definieron su estilo y su obra. El proceso, si bien era bastante rudimentario en cuanto a material, tenía un resultado muy efectivo precisamente por el trabajo minucioso y detallista que había detrás, lo que convirtió a Lotte en una artesana de la animación. Sólo así conseguía crear mundos poéticos y fantasiosos en los que las siluetas sugerían y, manteniendo el difícil equilibrio entre arte y vida, daban vía libre a la imaginación.

Cuando Hitler subió al poder, Lotte y su marido emprendieron el largo camino del exilio.

Lotte trabajó siempre acompañada de su marido, Carl Koch, director y escritor, amigo y colaborador de Bertolt Brecht y Jean Renoir, que conoció en un estudio berlinés de animación experimental. Formaron un tándem profesional en el que él se encargaba de la producción y la fotografía. En 1926, la pareja llevó a las pantallas, gracias al mecenazgo del banquero judío Louis Hagen, su primer largometraje, Las aventuras del príncipe Ahmed. La obra, inspirada en los cuentos de Las mil y una noches, iba acompañada de una banda sonora del compositor Wolfgang Zeller. Fue un éxito de crítica.

Aladino y la lámpara maravillosa, 1954.

Pero la crisis asoló Alemania, y el veneno de la demagogia política dio forma al monstruo nacionalsocialista. No había espacio para la esperanza. Lotte y Koch, firmemente antifascistas, defendieron a sus amigos judíos. Aquellos que, ahora perseguidos por la lacra nazi, les habían dado trabajo y apoyo durante los años de la República. Cuando Hitler subió al poder, ambos, convencidos, emprendieron el largo camino del exilio. Con el lema de la libertad dentro de las maletas, erraron por diferentes países hasta que, finalmente, se establecieron en Londres. Allí fundarán, en 1953, la productora Primrose Productions.

Desde la sencillez estructural, un cierto primitivismo compositivo y encuadrándose en un proto-cine que no tenía nada de simple, Lotte Reiniger exploró las múltiples posibilidades de las películas animadas, y desarrolló un sello propio que la convertiría, en la su doble condición de mujer y de precursora, en una maestra de las sombras.

La sesión de cortometrajes Cuentos animados de Lotte Reiniger tendrá lugar, el sábado 28 de diciembre a las 11:30 de la mañana, en el CaixaForum de Barcelona. El precio de la entrada es 5 €, con 50% de descuento para los clientes de CaixaBank.