Hace más de una década que, cuando hablamos de instituciones artísticas, lo hacemos en tono de lamentación: que si no hay dinero, que si la gente no se interesa por el arte ni por el patrimonio… como decía van Gaal: «siempre negatifo».

Y ahora hace apenas una década que el Museo de Arte de Cerdanyola (MAC), consciente de estas dificultades, se esfuerza en superarlas y convertirlas en factores positivos.

Sala Modernista del MAC. Foto: Llorenç Conejo-Llorco.

El once de septiembre del 2009, en plena crisis económica, abría puertas el MAC. Si el espacio es pequeño –un edificio modernista que había sido casino, torre de veraneo y sede de un laboratorio farmacéutico–, el equipo aún lo es más. Su director, Txema Romero, y su ayudante.

El museo no tiene dinero para adquisiciones, pero en diez años ha pasado de las 300 a las 3000 obras de arte. Todo donaciones. La mayoría, de particulares. Y la colaboración desinteresada de historiadores de arte del prestigio de Josep Casamartina, Fina Duran o Joan Maria Minguet.

Vista nocturna del MAC. Foto: Xavi Olivé.

Y si bien el MAC está limitado por el espacio, un vistazo a sus actividades hace que nos lo imaginemos mucho mayor. El alma de un museo es su colección, sí; pero una colección, si no se explica, si no se emplea para conocernos mejor, si no motiva diálogos entre diferentes, ni nos ayuda a tomar conciencia de nuestro papel en la sociedad, ni tampoco sirve para fomentar valores como, por ejemplo, la igualdad de género o la colaboración intergeneracional, se arriesga a ser estéril.

Ismael Smith, Manola, c. 1907. Porcelana vidriada reproducida por Antoni Serra Fiter. Depósito Col·lecció Nacional d’Art de la Generalitat de Catalunya.

Pongamos dos ejemplos casi coetáneos: el dibujante y escultor posmodernista Ismael Smith (Barcelona, 1886-White Plains, Nueva York, 1972) y el pintor Josep de Togores (Cerdanyola del Vallès, 1893-Barcelona, 1970). Cada uno tiene una sala dedicada. Smith, judío y homosexual. Togores, sordo a la edad de trece años. Estos factores, en cierto modo, marcarán el talante de su vida y obra.

Finestres de les roses. Propiedad de los hermanos Domènech. Depósito MAC.

La colección permanente, que ocupa la primera planta, está dividida en cuatro secciones: la que inicia el recorrido, dedicada a los dos arquitectos del edificio. Gaietà Buïgas, que en 1894 edificó un teatro-casino para los veraneantes; y su sobrino Eduard Maria Balcells, que aproximadamente en 1910, por encargo del indiano Evarist López, transformó el edificio en una lujosa torre de veraneo.

Ismael Smith, «Enceinte ‘grossesse’ Enfin, je puis me reposer!». Mona Lisa embarazada, 1912. Tinta sobre papel. Donación Enrique García-Herráiz en memoria de Paco Smith.

Cierra el recorrido la sala dedicada a la colonia de artistas que, entre la década de 1920 y la guerra civil, trabajaron en Cerdanyola. Creadores en la órbita del segundo novecentismo y del art déco, como el moldeador italiano Alberto Lena, el escultor Josep Viladomat, los pintores Manuel Humbert y Marian Anton Espinal, o los ilustradores Valentí Castanys y Josep Coll.

La sala dedicada a Ismael Smith contiene dibujos, grabados, cerámicas, joyas y esculturas de este grandísimo artista que todavía andamos descubriendo; una rica colección levantada gracias a las donaciones de Enrique García-Herráiz –heredero moral del artista–, de la Galería Artur Ramon, o el depósito de Marie Christine Villa, hija del pintor Joan Vilacasas.

Josep de Togores, Femme avec raisin (Mujer con racimo), 1926. Óleo sobre tela.

En la sala Togores encontraremos obras maestras de este pintor que pasó por el noucentisme, el realismo mágico, el surrealismo y el realismo más tradicional, como el monumental El borracho (1911) o el sensual Femme avec Raisin (1926); además de obra de otros creadores novecentistas, como el escultor Manolo Hugué, autor de un busto de la hija del artista, Cabeza de Tití (1927).

Josep de Togores, Retrato de Manuel de Togores, 1918. Lapiz sobre papel.

Pero el espacio más amplio y luminoso del MAC se encuentra en la Sala Modernista: con una pintura de Anglada-Camarasa, esculturas y cerámicas de Josep Llimona, Marian Burgués, mobiliario modernista… todo bañado por la luz que emanan los vitrales originales del edificio: las Damas de Cerdanyola.

Iris, tulipanes, flores, naranjas, peonía, loto, pasiflora, margaritas, rosas… Tras estas composiciones hay una rica simbología sobre el amor y la belleza.

Estos vitrales fueron instalados durante la reforma que el joyero Evarist López llevó a cabo en el inmueble que acababa de comprar, y que convirtió en torre de veraneo hacia el año 1910. Su autoría se atribuye al vidriero alsaciano Ludwig Dietrich von Bearn, aunque no se sabe con certeza quién debía idear su composición –quizás el arquitecto Eduard Maria Balcells, que tenía con su hermano un taller de confección de vitrales–, ni quien debía realizar los dibujos.

Damas del columpio.

Cuando el ayuntamiento de Cerdanyola compró el edificio, estos vitrales habían sido retirados. Permanecieron en propiedad particular hasta que fueron adquiridos por el Consorci Urbanístic del centre Direccional de Cerdanyola, que en el año 2009 los depositó en el MAC. Entre 2013 y 2014 fueron restaurados por el especialista Jordi Bonet, con la colaboración de la Diputación de Barcelona y el Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña. Y el año pasado fueron declarados Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN).

Damas de los cisnes.

Damas de Cerdanyola está formado por dos escenas: las Damas del columpio y las Damas del lago. Esta última escena está compuesta por dos vitrales, las Damas de los cisnes y las Damas de los tulipanes. Iconográficamente, los tres vitrales forman una pareja de figuras femeninas en un entorno floral.

Damas de los tulipanes.

Iris, tulipanes, flores, naranjas, peonía, loto, pasiflora, margaritas, rosas… Tras estas composiciones hay una rica simbología sobre el amor y la belleza.

Las damas de la escena central alimentan los cisnes con peonía, la rosa sin espinas. ¿Simbolizan el amor sin dolor? ¿Aluden al mito de Leda y el cisne? ¿O tal vez alaban el amor reposado, lejos de las turbulencias iniciales?

Si deseáis saber el significado, siempre podéis ir al MAC y preguntarlo. Mejor aún, el próximo jueves, 19 de septiembre, a las siete de la tarde, celebrarán el 10 aniversario y la proclamación del BCIN. ¿Por qué no vais y lo averiguáis por vuestra cuenta?