El Museu del Disseny de Barcelona expone, hasta el 2 de febrero, la primera monográfica del diseñador y teórico del diseño Victor Papanek. La exposición ha sido coproducida por el Vitra Design Museum de Weil am Rhein (Alemania), y la Fundación Victor Papanek, vinculada a la Universidad de Artes Aplicadas de Viena.

Se trata de una exposición importante por varios motivos. Por un lado, muestra material inédito de Papanek. Después de una amplia investigación en los archivos de la Fundación Papanek las dos comisarias, Alison J. Clarke y Amelie Klein, han sacado a la luz documentos, imágenes y proyectos nunca expuestos con anterioridad. Por otro, se pone al alcance del público a un autor que, pese a ser citado a menudo, es bastante desconocido. Por último, ofrece una mirada contemporánea de los conceptos que difundió Papanek, a través de obras de artistas actuales, conectando su pensamiento con el arte.

Victor J. Papanek, Estructura de juegos móviles tetradecaédrica (1973-1975). © Universidad de Artes Aplicadas de Viena, Fundación Victor J. Papanek.

Papanek, de origen austríaco, desarrolló casi toda su carrera en los E.E.U.U. Después de que los nazis se anexionasen Austria, abandonó Viena y se fue a Nueva York en 1939, donde estudió diseño y arquitectura. En 1946 había abierto su primer negocio, centrado en la creación de muebles modernos a precios asequibles para los consumidores de la posguerra. A lo largo de la década de 1960, muchos diseñadores comenzaron a cuestionar su propia profesión, y la obra de Papanek se volvió cada vez más política. Finalmente, en 1970, se publicó el libro que es considerado como una obra pionera en el discurso del diseño Design for the Real World: Human Ecology and Social Change (Diseño para el mundo real: Ecología humana y cambio social); el más traducido y vendido de la historia del diseño.

Lo que me parece más relevante de la exposición, es la recuperación de un teórico del diseño que planteó, quizá por primera vez de forma sistemática, cuál debería ser el rol del diseño y los diseñadores dentro de la sociedad. No podría ser un momento más oportuno para hacerlo. Según Papanek, el diseño debe cumplir cuatro condiciones, y quizá nunca como ahora se da un escenario donde sean tan necesarias estas cuatro premisas.

Victor J. Papanek, “Todos somos discapacitados”, detalle del póster n.o 1 de Big Character: Gráfico de trabajo para diseñadores (1973, borrador de 1969). © Universidad de Artes Aplicadas, Viena, Fundación Victor J. Papanek © Universidad de Artes Aplicadas, Viena, Fundación Victor J. Papanek  © Vitra Design Museum.

Que sea para todos. Lo que se llama Design for all aparece como disciplina en los E.E.U.U., después de la Segunda Guerra Mundial, cuando una parte importante de la población (todos los soldados heridos, amputados, con una amplia variedad de minusvalías) sufre alguna discapacidad. Sin embargo, siempre se ha considerado que el Design for all era un diseño para minorías. Papanek desmiente esta hipótesis, argumentando que, si sumamos todos estos grupos sociales, en realidad estamos hablando de una mayoría. Y además incluye a colectivos para los que parece que no está pensado el diseño, ya sea por capacidad económica, por origen cultural, por vivir en un país con economías precarias, por edad, etc. De hecho, su discurso niega la idea de un usuario estándar que es global. Justamente, sitúa la diversidad funcional, cultural, étnica, económica, etc. como nuevo estándar. Además de sus propios diseños, la exposición presenta muchas de las obras creadas por alumnos bajo su dirección. Con la inclusión social como centro de atención, estos proyectos de estudiantes internacionales se dirigían a estas «minorías», es decir, a las personas poco representadas y rutinariamente excluidas del proceso de diseño, como los niños, las mujeres, las personas del hemisferio sur del planeta, las gente mayor o las personas con discapacidad.

Victor J. Papanek, Diseño para el mundo real. Ecología humana y cambio social. 1.a edición estadounidense, Nueva York: Pantheon (1971). Fotografía de portada de George Oddner/TIO. Diseño de portada de Helen Kirkpatrick. © Pantheon Random House, cortesía de la Universidad de Artes Aplicadas de Viena, Fundación Victor J. Papanek.

Que sea sostenible. La crisis climática, que arrastrará una crisis sistémica y alimentaria, no es una ficción distópica para hacer una película catastrofista, es una posibilidad real y cada vez más cercana. Es bastante incontestable que el impacto humano sobre el medio ambiente es el culpable de esta crisis. Antes de que el Club de Roma en 1972 dijera, por primera vez desde el mundo científico, que el crecimiento tenía un límite, Papanek ya lo expresaba de forma clara en su libro de referencia Diseño para el mundo real. Después lo desarrolló en Design for Human Scale (Diseño a escala Humana) y The Green Imperative: Natural Design for the Real World (El imperativo Verde: Diseño natural para el mundo real). Al mismo tiempo, su mirada sobre la sostenibilidad incluye la justicia social. Para él todo está conectado: el consumo excesivo, la contaminación medioambiental y la injusticia social. Esta visión del mundo, que en su complejidad es más urgente hoy que nunca, ilustra la profunda influencia que el principal mentor de Papanek, Richard Buckminster Fuller, tuvo en él. Al igual que Fuller, Papanek también creía en la funcionalidad de los principios inteligentes de la construcción que encontramos en la naturaleza.

Sin embargo, a diferencia de Fuller, Papanek no creía que la tecnología fuera la solución para los problemas del mundo, de manera que incluso publicó un libro llamado How Things Do not Work (Cómo no funcionan las cosas), con James Hennessey, en 1977. La exposición presenta obras históricas y contemporáneas que responden a estos retos que hoy día son aún más relevantes.

Victor J. Papanek y James Hennessy, Cubo de trabajo (1973). © James Hennessy y Universidad Universidad de Artes Aplicadas de Viena, Fundación Victor J. Papanek.

Que sea colaborativo. Papanek es de los primeros que renuncia al «talento» del creador como único motor para desarrollar proyectos. En cambio, propone equipos multidisciplinares donde el diseñador es una parte más de un equipo con psicólogos, ingenieros, sociólogos, antropólogos, físicos, etc. El diseño, efectivamente, es hoy día una disciplina coral, pero a diferencia de lo que propone Papanek, los equipos tienden a incorporar expertos en marketing y ventas para seducir al comprador. Su propuesta pone al usuario en el centro del proceso de creación, no como consumidor final sino como inicio, y como finalidad última del sentido del proyecto. Diseño para el mundo real comienza así: «Hay profesiones que son más perjudiciales que el diseño industrial, pero muy pocas. Y posiblemente sólo haya una profesión que sea más insincera. El diseño publicitario, dedicado a convencer a la gente para que compre cosas que no necesita, con dinero que no tiene para impresionar personas a las que no les importa, es quizá la especialidad más falsa que existe hoy en día. El diseño industrial, al confeccionar las cursis estupideces pregonadas por los publicistas, logra un merecido segundo lugar». El revuelo fue considerable y le costó la expulsión de la asociación norteamericana de diseñadores. Nunca como ahora se había hablado tanto del diseño colaborativo o co-diseño. Teóricos y diseñadores como Ezio Manzinni trabajan en él desde hace tiempo, y en las escuelas se ha establecido como metodología protagonista.

Victor J. Papanek filmando el programa Design Dimensions del canal 17 de la cadena de televisión WNED, en Búfalo, Nueva York (1961-1963). © Universidad de Artes Aplicadas, Viena, Fundación Victor J. Papanek.

Que sea abierto. Quizás este es uno de los aspectos más interesantes y que muestran como Papanek era deudor de un momento; pero a la vez trasciende su coyuntura para seguir vigente. A finales de los sesenta, lo que conocemos por Do it yourself, era toda una declaración de intenciones. Había publicaciones diversas como The Whole Earth Catalog, que exploraban las posibilidades de la autogestión y la autosuficiencia a todos los niveles, para ir contra una sociedad de consumo que no les gustaba. Papanek recoge esta corriente de acción práctica y artística que promueve la concepción, fabricación, adaptación, mejora, reparación o reutilización (reciclaje) hecho en casa, con recursos al alcance y por medio de la cooperación, colaboración y autoaprendizaje. Por lo tanto, ya no se trata de crear productos cerrados sino sistemas abiertos, que el usuario pueda hacer y adaptarse a sus necesidades. En este sentido, los dos volúmenes de su libro Nomadic Furniture: How to Build and Where to Buy Lightweight Furniture That Folds, Collapses, Stacks, Knocks-Down, Inflates or Can be Thrown Away and Re-Cycled, escritos junto a James Hennessey, son un brillante ejemplo de manual para un diseño abierto. No era un catálogo de productos sino un libro de recetas para el bricolaje militante. En la exposición podemos ver algunos ejemplos de los muebles que se proponen y al mismo tiempo revisar las publicaciones originales. En la actualidad y a partir de la cultura digital, la idea del diseño de código abierto ha tomado otra dimensión. El código abierto es una forma revolucionaria de diseñar, desarrollar y distribuir cualquier cosa. Si bien el origen histórico de este término está relacionado con el desarrollo de software, actualmente se aplica en otros ámbitos de actividad. Oímos hablar, así, de hardware libre, de biotecnología, de cultura libre, de democracia directa, propiciando un cambio hacia un modelo de sociedad abierta.

Papanek dio a conocer la importancia del diseño como herramienta política.

Por todo ello, diría que estamos en una situación privilegiada para captar la fuerza y la importancia de las ideas de Victor Papanek. Incluso, podemos intuir algunas carencias y algunas renuncias en su trabajo, fruto de un momento, la Guerra Fría, durante el cual la politización de la sociedad estaba mal vista y era peligrosa, si tendía a la izquierda. El gobierno de los E.E.U.U. invirtió bastante dinero en proyectos que, bien podían ser para un uso humanitario, bien para un uso militar y Papanek, como otros diseñadores, participó en ellos. En algunas imágenes y documentos se vislumbra esta dicotomía entre financiación y objetivos, que se ve incluso en algunos programas académicos en los que participó. Victor Papanek impartió clases en la Ontario College of Art, en la Rhode Island School of Design, en la Universidad Purdue, en el Instituto de las Artes de California (del que fue decano), y era jefe del Departamento de Diseño de productos de la Escuela de Diseño del Colegio Estatal de Carolina del Norte. Dirigió el departamento de diseño en el Kansas City Art Institute de 1976 a 1981. En 1981 ocupó la plaza de J.L. Constant Professor de Arquitectura y Diseño en la Universidad de Kansas. También trabajó, enseñó y fue consultor en diseño en Suecia, Inglaterra, Yugoslavia, Suiza, Finlandia y Australia.

Sin embargo, Papanek nunca renunció a dar a conocer la importancia del diseño como herramienta política. Buena prueba de ello es cuando ataca la todopoderosa industria estadounidense del automóvil, y lo hace no sólo en sus libros sino en un programa de televisión que él mismo dirige y presenta, donde se dicen cosas como esta «antes, en ‘aquellos tiempos’, si a una persona le daba por matar a la gente, tenía que llegar a ser general, comprarse una mina de carbón, o bien estudiar física nuclear. Hoy el diseño industrial ha permitido la producción en cadena del asesinato. Al diseñar automóviles criminalmente inseguros que todos los años matan o mutilan a cerca de un millón de personas en todo el mundo, al crear tipologías totalmente nuevas de basura indestructibles que llenan desordenadamente el paisaje, al seleccionar materiales y procedimientos de fabricación que contaminan el aire que respiramos, los diseñadores han pasado a convertirse en una especie peligrosa. Y a los jóvenes se les enseña cuidadosamente la competencia requerida en estas actividades».

Victor J. Papanek, sillas de comedor de la serie Samisen (1960-1970). © Universidad de Artes Aplicadas, Viena, Fundación Victor J. Papanek.

Esta militancia lo llevó a conferir a sus objetos una imagen de precariedad poco atractiva, ciertamente. Se diría que hay una cierta complacencia en esta estética povera. Ya autores de ese momento criticaron esta austeridad extrema. El propio Buckminster Fuller entendía que la estética podía ser una herramienta para poder insertar sus proyectos. Papanek, aunque en sus inicios diseñó muebles de bajo coste, con una carga estética muy presente, se muestra inflexible y sus pocos proyectos de los sesenta y setenta que se convierten en objetos, adolecen de una desnudez que los hace lejanos. Posiblemente, la exposición sufre de lo mismo. Aunque el montaje es ágil y diverso, el contenido puede resultar áspero. Las instalaciones artísticas que salpican el recorrido aportan una visualidad que se agradece y que huye de la típica exposición de archivo. La exposición se complementa con unas veinte obras contemporáneas que transportan las ideas de Papanek al siglo XXI mediante diseñadores como Catherine Sarah Young, Arquitectura Forense, Jim Chuchu, Tomás Saraceno, Gabriel Ann Maher o el colectivo brasileño Flui Coletivo y Questtonó. También aborda temas tan complejos como el cambio climático global, las identidades de género fluidas, el comportamiento del consumidor o las realidades económicas de la migración, que reflejan la continua resonancia de las preguntas que Papanek ya abordaba en los años sesenta.

“Fingermajig”, juguetes táctiles de plástico para niños, de la exalumna de Victor J. Papanek Jorma Vennola, Finlandia (1965-1970). © Universidad de Artes Aplicadas, Viena, Fundación Victor J. Papanek.

Barcelona aportará su propia mirada a Victor Papanek con una serie de actividades paralelas que generarán una relectura actualizada de sus conceptos. Con un cine fórum, conferencias, talleres y mesas redondas, se generará un conocimiento que será recogido en una publicación propia. Podéis seguir el calendario de actividades en la web del Museu del Disseny y aprovechar algunas para visitar la exposición.

Al mismo tiempo, y por primera vez, el Museu del Disseny ha encargado a escuelas de diseño de Barcelona la relectura de las colecciones permanentes del Museo en clave Papanek, para intentar despertar la mirada crítica en los estudiantes. Asimismo, los estudiantes harán propuestas para la innovación en los parques infantiles, coincidiendo con el programa Barcelona Dóna Molt de Joc, de renovación de estos parques que está emprendiendo el Ayuntamiento de la ciudad. El resultado de este doble encargo a los estudiantes de diseño se podrá ver en la periferia de la misma exposición a partir del mes de enero.