En casi todas las imágenes que existen de Picasso y Jaume Sabartés juntos, el pintor aparece vestido con ropa informal, a menudo con pantalones cortos, y expresión pícara, mientras que a su secretario y amigo elegantemente vestido, se le ve con aspecto serio y un poco distante.

Eran dos hombres de talante muy diferente y puede parecer curioso que manteniendo una amistad a lo largo de casi 70 años, ambos muestren tan poca complicidad ante la cámara y parezcan tan radicalmente diferentes. Lo eran, sí, diferentes, pero es en los escritos que durante épocas se intercambiaron casi diariamente es donde se puede captar la verdadera amistad y lealtad que se tenían. “Tu cariñoso y agradecido amigo y muy señor mío con todo el respeto y la amistosa amistad. Tu seguro servidor”, se despide Picasso en una carta, sin ahorrarse cumplidos.

Michel Sima, Pablo Picasso i Jaume Sabartés al taller de Picasso al Palau Grimaldi. Antibes, c.1947 © Estate Michel Sima © Successió Pablo Picasso, VEGAP, Madrid 2018.

Se dice que todo genio necesita de un séquito de colaboradores y en el ámbito de la vida cotidiana de Picasso, Jaume Sabartés, en determinadas épocas, fue un eslabón fundamental en la vida cotidiana del artista. Amigos desde que tenían 18 años, desde los años barceloneses del pintor, Sabartés y Picasso eran de la misma quinta y, a pesar de que la distancia geográfica entre ellos a veces fue muy grande, fueron amigos hasta la muerte de Sabartés en 1968.

Precisamente ahora que se ha cumplido medio siglo de su muerte, se ha podido sacar a la luz pública las cartas de Picasso a Sabartés, que a la muerte del segundo pasaron a manos del pintor dentro de una caja y que él mismo de manera inmediata dio a su museo barcelonés pero con una sola condición: que no se leyeran ni difundieran antes de 50 años. Que nadie piense que la caja no se ha abierto en este medio siglo. El material se ha ido catalogando y ha sido objeto de operaciones de conservación, pero no ha sido hasta ahora, pasados 50 años, que se pueden mostrar y estudiar por primera vez.

La exposición Sabartés por Picasso por Sabartés tiene como base este nuevo material, descubriendo un Sabartés que se aparta de la imagen de mayordomo esclavizado y fiscalizador y sometido a la voluntad del artista, que se ha popularizado incluso en la ficción audiovisual que hasta ahora ha generado la figura picassiana. Como dice la comisaria de la exposición, Margarida Cortadella, “la muestra descubre un Sabartés más fuerte de lo que se nos ha dicho hasta ahora, era una relación más igualitaria de lo que pensamos”.

Picasso suele representarlo como un sátiro o un viejo que persigue jovencitas

Una selección de estas cartas se incluye en la exposición. Son, casi todas, preciosas gráficamente, sea por la extravagante caligrafía de Picasso, por el uso del color o por los dibujos que incluyen. El contenido muy diverso. El pintor, por ejemplo, pasaba notas bajo la puerta del secretario para pedirle que le despertara. En una carta le suplica: “Cuéntame cosas alegres de tu vida”.

Pero aparte de la correspondencia, es bastante interesante descubrir el personaje de Sabartés, más allá de su vínculo con Picasso. Estudiante de arte cuando conoce a Picasso, Sabartés, muy polifacético, fue más un hombre de letras: poeta, periodista -donde ejerció el oficio sobre todo en Guatemala y Uruguay, países donde vivió bastante años- y novelista pero también ensayista sobre Picasso, sobre todo en su libro más publicado internacionalmente, Picasso, retratos y recuerdos.

Por su parte, Picasso nunca deja de retratar Sabartés. Lo hace ya en los primeros años como si fuera un poeta romántico, o más tarde como un caballero del Renacimiento. Pero sobre todo el pintor, que no abandona nunca las bromas sexuales que los amigos se deberían de gastar durante la juventud, suele representarlo como un sátiro o un viejo que persigue jovencitas, teniendo en cuenta que parece ser que Sabartés era un hombre poco dado a las aventuras eróticas. La hilarante y poco políticamente correcta serie de recortes de revistas con pin-ups y modelos donde Picasso dibuja Sabartés observándolas, tocándolas o besándolas están en esta línea.

Alexander Liberman, Jaume Sabartés amb el marc del retrat Jaume Sabartés amb pinçanàs (1901). París, c. 1951. Getty Research Institute, Los Angeles. Alexander © Alexander Liberman – J. Paul Getty Trust © Successió Pablo Picasso, VEGAP, Madrid 2018.

Excelentemente montada, la exposición cuenta también la historia de cómo Sabartés hizo de nuevo de eslabón para construir el Museo Picasso de Barcelona, en tiempos difíciles. Sabartés hizo de conector entre el artista y la ciudad.

Del mismo modo, la exposición Pablo Picasso y los editores Gustavo Gili, instalada junto a la de Sabartés y comisariada por Claustre Rafart, narra a partir de los fondos documentales del propio museo, la relación del artista con dos generaciones de editores de la editorial barcelonesa Gustavo Gili. El museo también ha sacado a la luz un fondo documental que adquirió en 2014 y también lo que fue dado por la propia editorial el mismo año. Gracias a estas colaboraciones, intensificadas por una intensa amistad personal entre el artista y su esposa Jacqueline y el matrimonio Gustau Gili Esteve y Anna Maria Torra los años 50 y 60, Picasso elaboró algunas de sus obras bibliográficas más importantes como La tauromaquia y El entierro del conde de Orgaz. De nuevo, la familia Gili también fue fundamental para la fundación del museo barcelonés.

Detrás de las dos exposiciones, hay un trabajo que quedará para siempre: dos publicaciones, primeros volúmenes de una nueva colección editorial del museo dedicada a los archivos del centro. Un trabajo que siempre queda escondido detrás de los fuegos artificiales de las grandes exposiciones pero que es, seguramente, tanto o más necesario.

La exposición Sabartés por Picasso por Sabartés se puede visitar en el Museu Picasso, en Barcelona, hasta el 24 de febrero de 2019.