El Liceu inaugura temporada con la última ópera de Bellini, I Puritani, para muchos críticos y musicólogos su mejor composición. Se trata de una obra plenamente romántica ambientada en la lejana Escocia del siglo XVII. Aunque el libro nos hable del castillo de Plymouth (sureste de Inglaterra), nos olvidaremos de esta ciudad portuaria, nos imaginaremos un castillo escocés y nos situaremos en plena guerra civil inglesa entre los partidarios de Cromwell –los puritanos– y los realistas: el escenario perfecto para hornear una bella historia de amor con final feliz.

Para poner en escena esta ópera no es suficiente con una buena producción y un buen elenco de cantantes, se necesitan un excelente tenor y una soprano extraordinaria. El tenor se las tendrá que ver con el famoso Re bemol sobreagudo y el incantable Fa sobreagudo -ambos están fuera del pentagrama- que debe cantar varias veces; pocos tenores pueden acabar la función sin acabar en urgencias.

Pretti Yende y el Coro del Liceu. Foto: A. Bofill.

En el Liceu se alternan dos repartos de lujo; el primero encabezado por Javier Camarena, una de las voces más solicitadas de nuestros días, que no para de cantar en los mejores teatros de ópera del mundo. A su lado Pretty Yende, una soprano sudafricana que está en boca de todos y se ha hecho un lugar entre las cinco sopranos ligeras más importantes. A su lado Celso Albelo y María José Moreno, dos cantantes ligados al Liceu y muy apreciados por el público barcelonés.

La producción del Gran Teatro del Liceo propone un cambio del final, y ambienta la ópera en pleno conflicto religioso en el Belfast de 1974. Veremos cómo la locura de Elvira, la protagonista, nos traslada al siglo XVII y luego nos devuelve al siglo XX. Sin duda, una producción atrevida para una ópera que puede tener diferentes lecturas.

Una exposición «Desde dentro»

Quien vaya a ver I Puritani también podrá disfrutar de la exposición que tiene lugar en el Balcón del Foyer del teatro. Esta vez se trata del arte de un trabajador del Liceu, Fernando Jiménez, conocido como Sacris. Sacris (Barcelona, 1969) es un encargado de material que ya lleva dieciséis años entre las bambalinas del Liceu.

Sacris, Efectos de la imaginación.

Mientras vive las funciones y ensayos desde la oscuridad que reina tras el escenario, Sacris esboza notas que luego convierte en obras «inacabadas» al óleo.

Esta exposición, titulada «Desde dentro», nos permite ver a los compañeros de Sacris, sobre todo los del coro, en pleno trabajo en el transcurso de varias producciones. Muchos de los habituales del Liceo podrán reconocer fácilmente títulos recientes como Macbeth, Carmen o Rigoletto. Sacris nos propone descubrir la vida en el escenario. Como si escucháramos la octava de Schubert –la célebre “inacabada”–, el perfume interior que se percibe en sus óleos nos espeja en una realidad inaccesible para el público, ya sea en platea o en el quinto piso.

Los Amics del Liceu también estrenan temporada

Desde su fundación, hace treinta años, la organización Amics del Liceu ha ido celebrando los inicios de temporada. Cada año presenta una publicación con ilustraciones de grandes creadores contemporáneos, como Josep Guinovart, Luis Gordillo o Carmen Calvo. Este año, los ilustradores escogidos han sido Brigitte Szenczi y Juan Antonio Mañas, un tándem artístico que pinta por separado, pero que siempre expone al alimón.

Juan Antonio Mañas, Tosca II, 2018.

Su obra es una actualización del barroco, recreada con un realismo de precisión con referencias a la metafísica y la filosofía.

Cada una de las diez óperas de la temporada 2018-2019 está ilustrada con tres imágenes. En cada uno de estos óleos sobre papel se puede apreciar muy bien la esencia de cada título: Szenczi y Mañas han captado la magia que cada compositor quería transmitir con su música y la han plasmado de forma directa. A poco que alguien conozca alguno de los títulos de las obras que han ilustrado, ya puede imaginar la escena y la música que sonará. No es necesario leer el argumento, basta con una mirada pausada.

Brigitte Szenczi, Katia Kabanova, 2018.

Por cierto, no es necesario ser miembro de los Amics del Liceu para disfrutar de estas obras. Están expuestas en la Sala Parés, a cinco minutos a pie de la ópera, hasta el once de noviembre.