Prince decía que con todo el material inédito que había en su mítica vault –la cámara acorazada donde se guarda todo su archivo musical y visual– daba para hacer un disco anualmente durante un siglo. Si no fuera porque quizás no todo lo que dejó sin publicar quizás no tiene la calidad de sonido adecuada, seguro que el músico no exageraba ante esta afirmación.

Como uno de los músicos más prolíficos de las últimas décadas y pese a que su producción quedó paralizada repentinamente pe su inesperada muerte, el Estate del artista tiene material de sobra para ir publicando discos con temas inéditos hasta que se canse.

Prince. Originals.

Desde su muerte en 2016, se han hecho reediciones de discos inencontrables, pero con material inédito sólo se ha publicado una parte del triple disco Purple Rain De Luxe (2017) y el mucho más íntimo Piano & a Microphone 1984 (2018) . Y ahora le ha tocado el turno a Originals, que recoge canciones que Prince “regaló” a otros artistas, pero aquí en su primerísima versión, algunas auténticas demos, cantadas por él mismo. Algunas de estas canciones alcanzaron un gran éxito posteriormente como Nothing compares to you, para el grupo The Family, pero que en 1990 popularizó de manera masiva en una espléndida versión la cantante irlandesa Sinead O’Connor; Manic monday, para The Bangles; o The Glamorous life, para Sheila E, pero otras son mucho más desconocidas, sobre todo para el público de fuera de Estados Unidos. Todas pertenecen al momento de máxima torrencialidad creativa de Prince, los años 80, con la excepción de Love … Thy will be done, el majestuoso espiritual que Prince compuso con Martika a principios de los 90, y que en esta versión con la emocional voz del músico resulta aún más impresionante.

 

Hasta hace poco, no se ha empezado a poner orden en serio en la vault, que ahora cuenta por primera vez con un archivero jefe, Michael Howe, que precisamente había hecho de mediador entre la discográfica Warner y Prince, en los últimos años de la vida del artista. Howe, de acuerdo con los herederos, ha hecho la selección de los 15 temas que forman parte de Originals, una elección que perfectamente podría haber sido cualquier otra teniendo en cuenta que Prince escribió mucho para otros artistas.

Descubrir que Manic Monday en la voz de su autor es prácticamente clavada en la versión de The Bangles es una de las gracias del disco, pero también comprobar lo interesante que es la primera versión de Nothing compares to you, el único tema editado previamente, como sencillo el año pasado.

 

 

Pero más allá de los grandes éxitos, Originals ofrece momentos de esplendor musical absoluto, como los más de seis minutos de Holly Rock, tema para Sheila E., incluido en la banda sonora de la película Krush Groove, que pasó sin pena ni gloria en su momento, y que ahora, situado estratégicamente en la mitad del disco, se erige como el descubrimiento más feliz de toda la selección. La canción recoge la esencia del Prince más funk, con el sensual fraseo rapeado, los cambios de ritmo y una banda poderosa en medio de lo que parece una jam session explosiva bajo las órdenes de un director que cuando la música ya se ha parado, no duda en decirnos, irónico: “¡Intenta bailar esto!”.

 

Otra perla de Originals es Make Up, para el grupo femenino Vanity 6 que, junto a una letra intrascendente, aporta una composición musical minimalista en el más puro y seminal estilo electroclash, muestra del afán experimentador de su autor.

 

Prince viaja sin esfuerzo por géneros muy diferentes e incluso lo hace con la voz que, con su amplia y camaleónica tesitura, se adapta sin problemas, haciendo de crooner, en la baladita You are my love, destinada al rey del country de la época, Kenny Rogers. Más representativa de las bonitas baladas soul que Prince compuso a lo largo de su vida, es Baby, you are a trip, para Jill Jones.

 

 

Musicalmente arriesgada es también Dear Micheangelo, para Sheila E., que incluye una alusión al célebre Tema de Lara de la banda sonora de Doctor Zhivago de Maurice Jarre. Pero en este tema lo más remarcable es su letra, ejemplo del Prince más narrativo: ambientada en la Florencia renacentista, es la historia de una campesina locamente enamorada de Michelangelo, que, consciente que el artista por su condición homosexual nunca la corresponderá, prefiere vivir intensamente este amor platónico y sólo real en sus sueños a aceptar las propuestas de otros hombres.

 

En definitiva, Originals es la demostración de la versatilidad musical e interpretativa de Prince y de su perfeccionismo, incluso cuando sólo esboza temas destinados a ser interpretados por otros. Es también un disco heterogéneo en géneros y ritmos -como es siempre la música de Prince, para mí es el artista más representativo de la posmodernidad en el ámbito de la música-, y que se mueve entre ser una curiosidad documental pero también una recopilación de canciones que perfectamente puede terminar enganchando a los neófitos.