Rafael Lozano-Hemmer ha estrenado en Barcelona, Megalodemocrat, el documental que recoge la última década de su extraordinaria trayectoria.

Mientras tanto sus obras se exhiben en medio mundo, tiene una individual en el Hirshhorn Museum de Washington, y su contundente presencia en Untitled Art Miami demuestra que ha conseguido superar el atávico recelo de las grandes ferias por el arte electrónico.

Rafael Lozano-Hemmer, Pulse Room.

Nunca un título fue tan acertado. Me refiero a Megalodemocrat, la película que recoge los últimos diez años de trayectoria de Rafael Lozano-Hemmer (Ciudad de México, 1968) y a la vez esboza un multifacético retrato de la personalidad y la forma de trabajar de este artista, célebre por sus obras interactivas de dimensiones descomunales, capaces de involucrar el ciudadano en la transformación de espacios urbanos, edificios históricos y enormes porciones de cielo.

De ahí viene megalodemocrata, de la capacidad de involucrar cualquier persona -independientemente de su edad, cultura o conocimientos tecnológicos- en un hecho artístico, lleno de significado y divertido a la vez.

Con Lozano-Hemmer el arte político alcanza un nuevo nivel, la utopía se hace realidad y las ideas se convierten en praxis. Ajeno a la pedantería y al ejercicio masturbatorio de tanto arte autodefinido político, desde sus inicios Lozano-Hemmer se ha concentrado en otorgar poder al público, convertido en usuario de obras que puede controlar y disfrutar, siendo a la vez espectador y protagonista.

Rafael Lozano-Hemmer, Alzado Vectorial [México]. Foto: Martin Vargas.

Es imposible olvidar el cielo de Ciudad de México, transformado en un gigantesco lienzo la noche del cambio de milenio gracias al Alzado Vectorial. La instalación, que se ha presentado en muchas ciudades, proporciona una interfaz intuitiva para que cualquier persona, desde su ordenador, pueda crear una escultura luminosa en el cielo, controlando gigantescos cañones robóticos que proyectan sus haces de luz en kilómetros a la redonda. Los datos de participación están en su web para confirmar que la gente es creativa e interviene en actividades enriquecedoras siempre que se le ofrece la posibilidad.

consigue transformar el espacio urbano en un gigantesco escenario

Los juegos de sombras que utiliza en varios proyectos como el icónico Body Movies, muestran cómo consigue transformar el espacio urbano en un gigantesco escenario, haciendo que centenares de transeúntes dejen su apresurado y ensimismado camino para sacar su vis cómica o dramática, convirtiéndose en protagonistas de gags improvisados entre perfectos desconocidos.

Rafael Lorano-Hemmer, #6 Body Movies.

La cantidad de veces que estas piezas han sido montadas en ciudades de medio mundo confirma otro rasgo extraordinario de este artista: haber sacado el arte electrónico, new media art, arte vinculado con la tecnología o como se quiera llamarlo, del tópico vinculado a la novedad. Una pieza es buena o mala, ¿quién se atrevería a definir viejo un Boltansky? Las obras de Lozano-Hemmer son ya atemporales, desvinculadas de lo innovador que sea la tecnología que emplean. Por ello ya forman parte de las colecciones de los museos de arte contemporáneo más relevantes del mundo, los mismos que le seleccionan constantemente para sus colectivas y le reconocen con exhaustivas muestras individuales.

Rafael Lozano-Hemmer, Pulse Index, 2010. Museum of Contemporary Art, Sydney, 2011. Foto: Antimodular Research.

Es el caso de Pulse, que se puede visitar hasta finales de abril en el Hirshhorn Museum de Washington, en la que utiliza las tecnologías biométricas involucrando al visitante a través de los latidos de su corazón y de su huella dactilar.

Todo esto se ve en Megalodemocrat de Benjamin Duffield, que el domingo con las entradas agotadas clausuró el festival Dart, empezando en Barcelona un periplo que le llevará por innumerables festivales y museos. Rodado en 30 ciudades a lo largo de diez años, el documental de hora y media muestra el éxito y la participación, pero también la tensión y el miedo a pinchar, a que algo no funcione sólo porque el viento mece las cámaras de vigilancia que ha trasformado en herramientas de creación, o porque falla la conexión Internet.

Rafael Lozano-Hemmer, Under Scan, Relational Architecture 11, 2006. Humberstone Gate West, Leicester, UK. Foto: Antimodular Research.

Lo primero pasó en Trafalgar Square de Londres con Under Scan, que permite interactuar con personajes que surgen de los adoquines cuando el transeúnte los cubre con su sombra. Lo segundo pasó en la plaza de las Tres Culturas de Ciudad de México, en el estreno de Voz alta, un altavoz audiovisual para que todos pudieran dejar sus memorias y reivindicaciones en conmemoración de la masacre de Tlatelolco en 1968.

No es difícil imaginar la presión que implica haber conseguido abrir por primera vez en cien años el túnel de Park Avenue de Nueva York para colocar Voice Tunnel, una obra que permitió a la gente llenarlo con sus voces, canciones y mensajes.

Rafael Lozano-Hemmer, Voice Tunnel. Foto: James Ewing.

Resolver los problemas de la tecnología más sofisticada con el apaño low tech más sorprendente, implica muchas horas de experimentación y un equipo de mentes brillantes y entrega total. Así que es una excelente noticia que Lozano-Hemmer esté ahora en Untitled Art Miami con obras de escala menor pero idéntico compromiso a través de dos galerías: bitforms de Nueva York y Max Estrella de Madrid. Ojalá signifique que algo, aunque muy lentamente, está cambiando también en el receloso mercado del arte.