La obra más celebrada –y fotografiada– de la última edición de Art Basel Miami Beach ha sido Comedian, del artista italiano Maurizio Cattelan.

La obra consiste en una banana –adquirida en un supermercado de Miami– pegada con cinta adhesiva a la pared del stand de la galería Perrotin.

 

Maurizio Cattelan (Padua, 1960) estuvo todo un año dándole vueltas al proyecto: primero probó con una versión de bronce, después con una de resina. Finalmente, un día se despertó y llegó a la conclusión: «se supone que la banana debe ser una banana». Pero aquí no acaba el trabajo, hubo que poner precio a la obra: 120.000 dólares. Sobre cómo sustituir la banana una vez ésta se haya estropeado, no ha dejado ninguna instrucción.

Aparte de eso, no hay detalle al azar. Todo está calculado: desde el perfil de la banana hasta el ángulo en el que ésta está fijada a la pared, el color y la posición de la cinta y, por supuesto, las dimensiones de la pared blanca. Un espacio donde todo el mundo esperaría encontrar un montón de cuadros.

La galería Perrotin, con sede en París, sucursales en Nueva York y en varias capitales asiáticas, acordó con el artista que habría hasta tres ediciones de la obra, más dos pruebas de artista –una de las cuales, también en venta–.

Enseguida se vendió la primera edición de Comedian. La segunda no tardó. Y ahora, Emmanuel Perrotin y Maurizio Cattelan han acordado dos cosas: subir el precio de la tercera a 150.000 dólares, y venderla no a un coleccionista individual sino a un museo.

El pasado sábado, el artista David Datuna fue al stand de la galería Perrotin en Art Basel Miami Beach, cogió la banana y se la comió. Decenas de personas lo filmaron con sus smartphones. Datuna dice: «Hungry artist. La banana de 150.000 dólares. Entonces, yo valgo como mínimo 150.000 dólares ahora «. Una señora le acerca una servilleta de papel, se seca los labios mientras una trabajadora de la galería le dice: «Bueno, ven conmigo». Él no se resiste, la sigue. Y se despide: «Nos vemos después en prisión, chicos».

¿Es Datuna un parásito de la fama de Cattelan?

Datuna, que sabe bien que Cattelan juega a la provocación, sabe también que la obra, sin el certificado de autenticidad del artista, no tiene más valor que el de una simple banana y el de un trozo de cinta adhesiva.

¿Es Datuna un parásito de la fama de Cattelan? Cattelan tiene fama de artista bromista –o, si lo preferís, de provocador con sentido del humor–, pero en este caso afirma, a través de Emmanuel Perrotin, que la obra es lo que es. Y punto.

¿Podemos considerar el acto de Datuna como vandalismo artístico? Los museos de arte contemporáneo están llenos de obras de arte que consisten en una hoja de instrucciones. Sus materiales son perecederos, destructibles, y no sale a cuenta conservarlos. Comedian, en este sentido, no es diferente. La única diferencia entre determinada obra de arte y el resto del universo es, pues, el certificado de autenticidad. Datuna se ha comido un plátano, no la obra de Cattelan.

Curioso mundo, el que deshace la frontera entre el certificado de una cosa y la cosa por ella misma.