El arte político tiene muy mala fama, cuando lo que debería tener mala fama es el arte que no transmite nada.

En Olot, la Assemblea d’Artistes de la Garrotxa ha organizado una iniciativa, relacionada con la represión en Cataluña el uno de octubre de 2017, consistente en varias relecturas del célebre cuadro La carga (1902), de Ramon Casas.

Ramon Casas, La carga, 1902.

«Si quieres una imagen del futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano… para siempre». Esta cita, extraída de la novela 1984, de George Orwell, podría ilustrar una enorme cantidad de obras de arte. Es verdad que la obra de Casas habla de la represión del movimiento obrero y que el uno de octubre tiene un componente básicamente independentista. Pero hay puntos en común: la represión policial y la demanda, por parte de un porcentaje significativo de la población, de derechos no reconocidos por el estado.

“Es nuestro Guernica particular”

La iniciativa de la Assemblea d’Artistes de la Garrotxa ha conseguido colgar en la fachada de Can Joanetes, actual sede del ayuntamiento de Olot, hasta 10 interpretaciones a tamaño natural de la carga, a cargo de artistas locales y nacionales, como Claudi Casanovas, Servand Solanilla, Pere Noguera, Ferran Garcia Sevilla o Marc Antoni Malagarriga. Muy pronto será el turno de Antoni Llena. Los resultados son desiguales, pero esto no es fundamental, en este tipo de iniciativas colectivas. El objetivo: pedir la liberación de los presos políticos y el retorno de los exiliados.

Servand Solanilla, Olot, el momento previo, 2018.

Servand Solanilla presentó el fotomontaje Olot, el moment previ. Imagina el momento previo a los disturbios de 1902, y otorga un papel protagonista a Josep Molera, el joven de Tona que sirvió como modelo de obrero caído a los pies del caballo. Encarnado por Josep Codina, se acompaña de políticos e intelectuales del momento, retratados por el propio Ramon Casas.

Pere Noguera, Acció confrontació. La càrrega, 2018.

Pere Noguera, por el contrario, muestra una fotografía con el resultado de una acción consistente en juntar dos reproducciones en blanco y negro con dos reproducciones en color de La carga, y tirar encima, al azar, unas canicas de hierro con incisiones circulares.

Robert Bonet, Cargas de la policía el uno de octubre de 2017.

Robert Bonet emplea una imagen que tomó el uno de octubre de 2017 -se ha hecho tristemente famosa-, donde podemos ver la policía cargando delante del IES Ramon Llull de Barcelona.

Las «sobrecargas» se acompañan de un cartel donde cada artista explica su propuesta. Y de un texto sobre La carga de Casas: «Es, según palabras del poeta Narcís Comadira, nuestro Guernica particular, pieza emblemática que expresa con rotundidad la fuerza represiva del Estado contra el pueblo indefenso». Bueno, eso del Guernica es opinable. Pero el uso del arte para reivindicar libertades civiles, no. Aunque no guste.