Un personaje barbudo, vestido con una túnica, con los brazos extendidos en cruz contra un círculo con formas geométricas, y un gran pájaro en lo alto del círculo.

Está dibujado de manera sintética pero la fuerza del personaje aún nos sobrecoge, diez siglos después de que alguien lo pintara en una pared junto a una ventana de la iglesia de Sant Quirze de Pedret, en Cercs.

Orante. Final S. X-principio S. XI. Iglesia de Sant Quirze de Pedret, Cercs (el Berguedà). Museu de Solsona.

Este fragmento de pintura prerrománica quedó escondido durante siglos hasta que en 1937, en plena Guerra Civil, fue descubierto y arrancado de las paredes de la iglesia y desde entonces El orante, como se le llamó por su supuesta posición de oración, es el indiscutible icono del Museo Diocesano y Comarcal de Solsona, donde se expone junto a otro célebre y misterioso fragmento de pintura prerrománica, El caballero, y las pinturas románicas del ábside central y del arco triunfal, una de las grandes obras del Maestro de Pedret. El conjunto de pinturas murales de Pedret, uno de los puntales de la pintura románica catalana, incluye también los absidiolos, que se conservan en el MNAC y que se arrancaron durante la campaña de los años 20, que llevó tantas pinturas murales románicas al museo barcelonés.

El caballero. Final S. X-principio S. XI. Iglesia de Sant Quirze de Pedret, Cercs (el Berguedà). Museu de Solsona.

En Solsona, las pinturas de Sant Quirze de Pedret son la estrella del museo, situado en el interior del imponente edificio neoclásico del Palacio Episcopal, junto a la catedral. En la colección permanente del centro, que incluye arqueología y arte desde el Neolítico hasta el siglo XX de las comarcas incluidas dentro del obispado de Solsona, las pinturas de Pedret ocupan un lugar central en el recorrido. La sala de Pedret está presidida por el magnífico ábside central, con una iconografía sobre el Apocalipsis y el Juicio Final, de principios del siglo XII.

El visitante puede entrar en el interior del ábside y contemplar de cerca las increíbles figuras de las diversas escenas del conjunto: los ancianos del Juicio Final, los jinetes del Apocalipsis, el ángel incensario, un serafín con las alas cubiertas de ojos, arcángeles, las almas de los mártires, un elefante, un altar adornado con lujosos manteles … Vale la pena estar allí un rato contemplándolas.

Interior del ábside. Final S. XI. Iglesia de Sant Quirze de Pedret, Cercs (el Berguedà). Museu de Solsona.

El orante y El caballero, piezas que están a un siglo anterior de distancia en la cronología del ábside, están colgadas en una pared lateral de la sala, y a la izquierda, hay dos reproducciones de los absidiolos expuestas en el MNAC, a las que también se puede entrar en su interior.

La sala de Pedret del museo, sin embargo, necesita modernizarse, según explica la directora técnica del centro, Lidia Fàbregas, para que “el visitante pueda comprender como era Sant Quirze de Pedret, tanto a partir de las pinturas que tenemos aquí como de las que hay en el MNAC, y poder explicar mejor su fascinante iconografía”.

Está previsto que El orante y El caballero se cuelguen a la altura de la vista del espectador.

La idea es que, a partir de los trabajos de digitalización de las pinturas murales, tanto de Solsona como del museo de Montjuïc, y del espacio original de la iglesia, que se han iniciado hace unos meses, se pueda elaborar un audiovisual que ofrezca una explicación global de todo el conjunto, con un discurso unitario. Está previsto también que El orante y El caballero se cuelguen a la altura de la vista del espectador -ahora están a la altura que estaban en su lugar original- y retirar las reproducciones de los absidiolos para ganar espacio para el audiovisual. “Como la presencia de las pinturas de Solsona está muy consolidada en las colecciones del museo de Solsona y del MNAC, también se pretende conseguir un efecto llamada a tres bandas, para que el espectador tenga interés en visitar los dos museos, así como la iglesia y revivir, así, como era el recinto en la época medieval”, añade Fàbregas.

Después de que en 2018 se restauraran los fragmentos del arco triunfal, que estaban dañados debido a la cola utilizada en el arranque de las pinturas en 1937, con motivo de la próxima remodelación de la presentación de las pinturas, también está previsto restaurar el ábside. De modo que, si todo va bien, el museo de Solsona podría tener lista la nueva presentación de las pinturas de Pedret para el 2021.

La renovación de la sala ayudará a visibilizar un museo, que tiene en su gestión la parte diocesana pero también las instituciones públicas de la comarca. Un museo que en su recorrido también permite ver el interior de la catedral desde una ventana o admirar también a tocar el rico ventanal románico del campanario que, con la construcción del Palacio Episcopal en el siglo XVIII, había quedado escondido.