El ojo de la cámara no tiene compasión: nunca deja de registrar, tanto da lo que le pongas delante. En el caso de «Roi Soleil» Albert Serra escoge, de nuevo, el cuerpo agónico de Luis XIV, encarnado en otro cuerpo mítico, el de Lluís Serrat, alias Sanchini, que el cineasta ha utilizado en casi todos sus proyectos.