Del mismo modo que a Jep Gambardella, el protagonista de La grande bellezza, le gustaba el olor de las casas de la gente mayor, a mí me fascinan las subastas de libros antiguos y manuscritos.

¿Por qué? Por un montón de razones: soy fetichista de las cosas bellas, caligrafías obsoletas, objetos abandonados entre las páginas de un libro, recibos, avisos, una tipografía elegante… Además, los diferentes tactos del papel, sus texturas y tonalidades al sonar, son especialmente voluptuosos para las puntas de mis dedos. Y lo más importante de todo, el contacto directo, sin intermediarios, con testigos de la historia elimina los famosos seis grados de separación y provocan la comunión de los tiempos.

El once de septiembre de 1802, los prohombres de Barcelona tiraron del carro del rey de España, como si fueran caballos.

Y si aún no os he convencido, una última razón: el papel, hasta aproximadamente mediados del siglo XIX, estaba hecho de trapos que, previamente, habían sido ropa, sábanas… O sea, es muy posible que uno de nuestros antepasados hubiera llevado encima la misma materia que tenemos entre manos.

Ahora mismo hay en Barcelona una extraordinaria subasta de libros y manuscritos. Se celebrará el 8 de noviembre en Soler y Llach. Podéis consultar su catálogo en papel, pero también se puede visitar la página web, leer las descripciones de los lotes y ver las imágenes ampliadas. Y si deseáis tocar papel o consultar cuidadosamente algunos lotes, del cinco al ocho de noviembre hasta mediodía lo podréis hacer en el local de Soler y Llach, en el número 13 de la calle Beethoven.

Se trata de 887 lotes, de los cuales 600 pertenecen a la biblioteca «Ausiàs March»… un eufemismo para no revelar el verdadero nombre del coleccionista. En este caso, un personaje relevante del mundo de la bibliofilia.

Por si estáis interesados en adquirir alguno de estos lotes, tan sólo recordar que se puede llevar a cabo en cualquier momento una licitación por internet o por teléfono … o en directo en la sala la tarde de la subasta. Y que al precio que alcance un lote en subasta, hay que añadir un 20% en concepto de comisión.

Dicho esto, hay para todos los bolsillos. Y a veces no es necesario comprar un lote para disfrutarlo el. Tan sólo basta con consultarlo in situ, en el catálogo o por internet.

En esta subasta encontraremos papeles tan curiosos como un recibo por 80 sueldos, emitido en Barcelona en 1347, escrito en catalán sobre pergamino, por los trabajos realizados por parte de un cofrade durante la construcción de la iglesia de Santa María del Mar. Sale por 90 euros.

O un curiosísimo estado –o sea, un Excel de antes de la informática– donde se pasan cuentas de la Real Casa de Hospicio y Refugio de Barcelona; el uno de enero de 1796 había 890 pobres. Unos trabajaban en la casa (557), los otros hacían de aprendices y de criados (88); también había niños (64) y enfermos (197), que no trabajaban. El hospicio se financiaba con el dinero que generaban estos trabajos y mediante rentas; pero la mayoría de los ingresos provenían de las limosnas. Veréis que la suma arroja un total de 906 almas … y es que la diferencia, según explica el estado, «se ha destinado a las armas y marina». Se trata del lote número 102 y sale a partir de 35 euros.

Una de las joyas de esta subasta es la sección dedicada a la Guerra de Sucesión (1701-1713) y a la posterior caída de Barcelona: 42 lotes compuestos de libros, folletos y manuscritos. Constituciones, capítulos y actos de corte, homenajes a Felipe IV de Cataluña y V de Castilla, relaciones de sucesos, narraciones del sitio de Barcelona de 1706 desde el punto de vista inglés, el texto del Tratado de Utrech (1713) … y lotes tan interesantes como un bando emitido por el Consejo de Ciento de Barcelona en marzo de 1714, por el que se regulan los precios de los alimentos, que estaban aumentando sin control debido al asedio de la ciudad.

Encontraremos los precios del aceite, la carne de cerdo y de buey, legumbres, frutos secos, quesos procedentes de Holanda, de Inglaterra, de Baleares … y mucho pescado: bacalao, atún, arenque, sardina.

Por ejemplo, la docena de arenques grandes de Inglaterra, a 3 sueldos. La de «arenque chico de la tierra», a 1,4 sueldos. La sardina salada a 1,4 sueldos la docena. La anchoa «de la tierra» a 1,6 y la de Italia a 1,2 sueldos. Este documento sale a partir de 400 euros.

Dentro de la biblioteca «Ausiàs March» hay una sección extraordinaria dedicada al libro gótico e incunable –impresos en tipografía gótica y impresos antes del año 1500–. Aquí habría que destacar maravillas del tipo Com per ordinació de les Corts Generals del Principat de Cathalunya… fos ordenat… que los usatges de Barcelona e Constitucions de Cathalunya, fossen col·locats en propis títols e en llenga vulgar, impreso en Barcelona en 1495. Se trata de la primera –o una de las primerísimas– versiones impresas de las constituciones catalanas. Con una encuadernación moderna de Brugalla, el lote 705 sale a partir de 4.500 euros.

Y también una preciosa edición del Llibre apellat Consolat de mar, de 1518 (lote 709, 1.800 euros); una curiosa versión del Blanquerna qui tracta de sinch estaments de persones, de Ramon Llull, un rifacimento –o adaptación– del Padre Juan Bonllabi el año 1521 (lote 710, 6.000 euros). Y una traducción de las obras de Ausiàs March en castellano –Las obras del famosísimo philosopho y poeta mossen Osias Marco … cavallero valenciano de nación catalán–, impresa en Valencia en 1539 (lote 712, 1.500 euros).

Y, para terminar, una imagen de cierta actualidad. El lote 205 corresponde al volumen Relación de los festejos públicos, y otros acaecimientos que han ocurrido en la ciudad de Barcelona … con motivo de la llegada de SS.MM. y AA. a dicha Ciudad; y del viaje a la Villa de Figueras (precio de salida, 600 euros). Narra todas las vicisitudes del último viaje de la casa real española en Barcelona, antes de la caída del Antiguo Régimen. Carlos IV y su esposa, María Luisa, acompañados de Godoy, fueron a Barcelona a celebrar un doble enlace, el de su hijo Fernando -futuro Fernando VII- con la princesa de Nápoles María Antonia; y el del heredero del trono de Nápoles, Francisco Genaro, con la infanta María Isabel. También asistieron a las ceremonias los reyes de Etruria.

La ciudad emprendió una serie de obras de infraestructuras –como las de las grandes ocasiones: 1888, 1929, 1992, etc.– que debía marcar el inicio de una etapa de expansión económica. Y el acto más elaborado fue la recepción de los reyes. Así lo atestiguan los 13 espléndidos grabados del libro, elaborados por Bonaventura Planella. El primero, por ejemplo, dice así: «Carro triunfal ofrecido por los Colegios y Gremios de Barcelona, a sus Augustos Soberanos Carlos IV y María Luisa, para su entrada pública en la tarde del 11 de Septiembre de 1802 en testimonio de su fiel amor y vasallaje y aceptada por Sus Majestades fueron conducidos desde extramuros de la ciudad hasta el Real Palacio por individuos de otras Corporaciones, con el acompañamiento de sus comisionados que rodeaban el carro». O sea, que un once de septiembre los prohombres de Barcelona, como si fueran caballos, tiraron del carro del rey de España, desde extramuros hasta el palacio que le habían habilitado… A pocos kilómetros de allí, o sea en Francia, este tema lo habrían resuelto de otra manera.