Se titula Cerrar abriendo, la escena sexta de La Capella 25 años después, una exposición por entregas que desde enero ha recorrido la historia de este centro dedicado al arte emergente, a través de los artistas que allí han exhibido sus obras.

Cinco comisarios especialmente vinculados con La Capella, David Armengol, Sonia Fernández Pan, Eloy Fernández Porta, Sabel Gavaldon y Anna Manubens, han reconstruido estos 25 años de vida a través de una sucesión de momentos, que sin tener veleidades de ser fundacionales o paradigmáticos, resultan muy representativos de la evolución de una generación de artistas.

Exhibition view. Foto: @arteedadsilicio.

Por mi parte y aunque no aparezca su nombre, no puedo evitar pensar en un sexto comisario Manel Clot, prematuramente desaparecido en 2016, cuyo trabajo fue decisivos para el arte catalán de la década de 1990. Su recuerdo y su herencia impregna todas las escenas y remite a su última muestra réserVoir (por supuesto en La Capella), en la que reunió veinte años después un grupo de creadores, que entonces eran emergentes y ahora han superado la media carrera. Aquella exposición, con los mismos artistas veinte años después puso de manifiesto un método de trabajo, basado en conexiones afectivas y complicidades intelectuales, que apuntaba a una nueva forma de vivir el arte y la relación entre comisario y artista. Algo parecido ha pasado en La Capella 25 años después, cristalizándose en un relato más pasional que analítico, más intuitivo que lógico, más orgánico que intelectual.

Julia Spinola. Foto: @arteedadsilicio.

Orgánico como el paso del tiempo y la inevitable evolución (y corrupción) de seres vivos y objetos inanimados. Lo demuestra la obra de Julia Spinola que arrancaba en enero como una masa compacta de cartón prensado, para convertirse en una versión descompactada de sí misma, como si de la masa densa y pesada de la memoria, se hubieran extraídos momentos capaces de marcar diversos caminos.

“contiene y anticipa la incertidumbre sobre lo que vendrá”.

En general lo más difícil de un proyecto tras el principio suele ser el final, tanto en un texto como en una muestra lo complicado es encontrar el gancho para empezar y luego una forma para cerrar. Sin embargo, la escena 6 más que un cierre marca varios nuevos inicios, “no un punto final sino un fundido a negro de transición que contiene y anticipa la incertidumbre sobre lo que vendrá”, escriben los comisarios.

Luz Broto, Extraer las cerraduras. Foto: Pep Herrero. La Capella. ICUB.

Como la pieza de Spinola, siempre presente y siempre diversa durante los seis meses que ha durado esta muestra por entregas, otras obras contienen el embrión de la evolución. Si en 2012 Luz Broto con Dar paso a lo desconocido quiso abrir en La Capella ventanas y puertas tapiadas, ahora siete años después se centra en las zonas casi ocultas que marcan los límites entre dentro y fuera, entre la sala de exposición y el corazón del Raval. Su nueva propuesta Extraer las cerraduras, es una intervención minimalista en su forma, pero trastocante en su concepto, ya que altera los protocolos de seguridad suprimiendo lo que hace posible el cierre del espacio expositivo.

Tere Recarens. Foto: @arteedadsilicio.

Esta misma tensión entre dentro y fuera se plasma, desde perspectivas diferentes, en las obras de Tere Recarens y Jara Rocha y Joana Moll. Tras exponer en 1996 la extraordinaria Terremoto, una instalación que se pudo ver recientemente en el Macba gracias a Frederic Montornés, Recarens vuelve 23 años después con otra instalación de frases, que como si fueran ropa colgada, salen del espacio expositivo hacia la entrada. Allí se encuentran los nombres de todos los artistas y comisarios que han transitado por este centro acompañados de un código QR que da acceso a sus biografías.

Rocha y Moll en cambio ensanchan el perímetro de la muestra revelando su espacio virtual y apuntando a los cambios cada vez más rápidos que modifican nuestro entorno. Y si el Sol de Ocaña restaurado por el grupo La Rosa de Vietnam remite a una emergencia ecología cada vez más preocupante, Carlos Sáez nos recuerda que la tecnología no desaparece al actualizarse, sino que sobrevive en sus desechos, reciclados en un conjunto escultórico que se activa al paso del visitante… como un recordatorio y una advertencia.

La exposición Les escenes. 25 años después. Escena 6 se puede visitar en La Capella, de Barcelona, hasta el 23 de junio.