El pintor Ramon Casas fue el gran cronista de uno de los periodos más brillantes y convulsos de la historia de Cataluña. La galería Gothsland le dedica una magnífica exposición, que acompaña la presentación del primer volumen del Catálogo completo del artista.

Ramón Casas (Barcelona, 1866-1932) no disfrutó de la fama internacional de los jóvenes que le sucedieron: Pablo Picasso, Joan Miró o Salvador Dalí. Aunque Picasso se había ganado la vida falsificando ramoncasas.

Gabriel Pinós en la exposición Casas. Foto: © Enrique Marco.

Fue el pintor del establishment, pero también el popularísimo creador de anuncios y de iconos publicitarios tan famosos como el cartel de Anís del Mono. Y el autor de un monumental, canónico óleo de reivindicación social como La carga (1899). También reflejó el nuevo papel de la mujer en las sociedades metropolitanas modernas, otorgó a las masas urbanas protagonismo pictórico, e incorporó los avances tecnológicos –la bicicleta, el automóvil, la caldera, el gramófono, etc.– al hasta entonces limitado repertorio de temas artísticos.

Ramon Casas, La cochera, 1907.

Ramon Casas es infinito… y obvio. Tan obvio, que se han publicado unas 30 monografías, y todavía quedaban muchas cosas por decir. Isabell Coll publicó un catálogo razonado que reunía más de 670 obras. Gabriel Pinós, alma de la galería Gothsland y eje del recientemente creado Ramon Casas Estate, acaba de publicar el primer volumen del Catálogo completo del artista, donde se catalogan casi 1.000 obras.

Ramon Casas. Catálogo completo (hay ediciones en catalán, en castellano y en inglés) está compuesto de 12 estudios al cuidado de once especialistas (Gabriel Pinós se reserva un capítulo doble, el dedicado a los vehículos de dos y de cuatro ruedas, propiedad del artista), cada uno en torno a una temática concreta. Por ejemplo, Ramón Casas a través de su propia imagen –por Juan C. Bejarano–, Casas retratista de celebridades, amigos y familiares –por Jordi Sánchez y Ruiz–, Julia Peraire como musa definitiva del artista –Emiliano Cano Díaz–, o su faceta como cartelista –cómo no, por Santi Barjau–.

Ramon Casas, En las puertas de la Exposición Universal, París, 1900.

El volumen, con 340 páginas y más de 1.000 ilustraciones, tiene un precio de 120 euros. Aparentemente, es un precio elevado para una publicación con tapa blanda y tamaño cuarto cuadrado. Pero estamos ante una obra de referencia, con artículos redactados en un lenguaje accesible, pero de rigor impecable, repleto de aportaciones inéditas. Es, hay que recalcarlo, una iniciativa privada, sin ningún tipo de ayuda económica institucional. En resumen, una aportación necesaria, útil y, por parte de sus impulsores, de alto riesgo empresarial.

Una exposición presidida por un monumental Renault 8 hp de 1908.

Por otro lado, lo que sí es gratis es el acceso a la galería Gothsland donde, para celebrar su 40 aniversario, y la aparición del primer volumen del Catálogo completo de Ramon Casas, hay una exposición presidida por un monumental Renault 8 hp de 1908, casi idéntico a uno de los muchos automóviles que tuvo en propiedad el pintor catalán. Y, a su alrededor, unas treinta obras: pinturas, dibujos, carteles e incluso la serie de azulejos Los adelantos del siglo XIX (c. 1903) que ironizan la revolución tecnológica del cambio de siglo recurriendo a las artes populares.

Ramon Casas, Los adelantos del siglo XIX, c. 1903.

El Casas del periodo 1880-1910 es el pintor de la vida moderna. Retrata a los prohombres –políticos, empresarios, pensadores, creadores– de su tiempo, constata el nuevo papel de la mujer en la alta sociedad, habla de las masas y, a través de la publicidad, a las masas. Practica deporte –desengañémonos, el deporte es hijo de la modernidad– y viaja mucho. Si puede, en automóvil. ¡Y no sabéis lo que era ir de París a Barcelona en automóvil en 1902! En definitiva, más allá de su circunstancia –nació en una familia rica y fue rico toda su vida–, la obra pictórica de Casas trasciende su condición social.

Hay artistas tan evidentes, tan versátiles, tan presentes… que hay que hacer un esfuerzo para redescubrirlos. La exposición Ramon Casas, en la galería Gothsland, de Barcelona (hasta el 28 de febrero), y el primer volumen de su Catálogo completo nos brindan una oportunidad única.