Con menos de dieciocho años, una chica en Valladolid le pidió a su padre un lienzo grande para pintar el mundo.
Con menos de dieciocho años, una chica en Valladolid le pidió a su padre un lienzo grande para pintar el mundo.
La recién estrenada Casa Seat, de Barcelona, acoge la instalación «Recreativos Federico», una reflexión sobre la mercantilización del legado artístico de este creador universal. La polémica está servida.
Cuando pensamos en Juan Ramón Jiménez, nos viene a la memoria el retrato que de él hizo Vázquez Díaz, el que encontrábamos en los billetes rojos de 2.000 pesetas. Sin embargo, ese dibujo lleva más de ochenta años desaparecido.